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El senador frenteamplista Alberto Couriel trazó un crítico panorama sobre el funcionamiento orgánico de la coalición de gobierno, reconoció la pérdida de fraternidad entre sus diferentes sectores, señaló la carencia de debates y la poca “capacidad de decidir sobre temas relevantes”, sostuvo que la rigurosa cuotificación de los cargos políticos posterga a “personas calificadas, con capacidad, talento y experiencia de gestión” y es factor de “feudalización” del gobierno por los sectores. A su juicio todo ello ha producido el “desencanto” de muchos jóvenes hacia el Frente Amplio (FA).
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El diagnóstico de la problemática frentista fue expuesto en una serie de artículos publicados en las últimas semanas en “La República”, en los que fundamenta su apoyo a la precandidatura presidencial de Constanza Moreira. Couriel participó en la fundación del Frente Amplio en 1971 y durante la dictadura se radicó en el exterior y trabajó como consultor en varios países latinoamericanos. En 1989 fue electo diputado por la Vertiente Artiguista y pasó al Senado cinco años más tarde. Desde entonces ha ocupado una banca en la Cámara Alta, a partir del 2005 como integrante del Espacio 609. Al igual que Moreira, ambos quedaron desvinculados de dicho sector meses atrás.
En un artículo publicado a mediados de febrero, Couriel consideró de interés hacer una reflexión pública “sobre la realidad actual del Frente Amplio, de su orgánica, de su representatividad, de su grado de democratización y transparencia”.
Sostuvo que “hay una orgánica que requiere cambios, para ser más representativa, más democrática, más eficaz, con capacidad de decidir sobre temas relevantes, con capacidad de análisis y debates internos que hoy no existen y muestran las diversas carencias actuales”.
“El Congreso, el Plenario, la Mesa Política, no tienen la representatividad adecuada. (...) Las resoluciones del último Congreso basadas en un acuerdo entre los principales sectores entre gallos y medias noches, son una demostración de sus problemas de representatividad, de su limitada democratización, de la desconfianza ante sus resoluciones”.
“Los comités de base”, destacó, “fueron fundamentales para la unidad, para la participación, para impulsar la cultura frentista. Pero en la actualidad, pese al esfuerzo de muchos compañeros, no concitan las expectativas de la masa frentista y en especial la de los jóvenes, que no concurren a los mismos”, lo cual, estimó, “compromete su futuro”.
Consideró asimismo que “es necesario superar la cuota política para la designación de los (...) cargos de gobierno”, ya que “en muchas ocasiones, la rigidez del cuoteo político impide aprovechar personas calificadas, con capacidad y talento, con experiencias de gestión” que no son tenidas en cuenta “porque no están afiliados a ningún sector frentista”. Esto, prosiguió, es “una especie de feudalización de cada sector político donde gobierna”.
Reconoció que “hay enfrentamientos públicos irritantes, fuera de lugar, que no ayudan a la unidad, a la confianza”, y que hay sectores que “en ocasiones, si sus puntos de vista no predominan aparecen voceros que amenazan con retirarse del gabinete ministerial”.
Estimó que “es factible que algunos de estos problemas sean causa de cierto descontento en la masa frentista”, así como “con las formas de decisiones de la propia fuerza política, por corrimiento ideológico hacia el centro”.
Recordó sus discrepancias con la actual orientación económica y tener “muy poco espacio interno para expresar mis diferencias” . Si el tema “no pasa por el Parlamento los debates son casi inexistentes”, dijo, y agregó: “En nueve años de gobiernos frentistas yo nunca pude debatir con seriedad, en ningún ámbito del FA, mis puntos de vista sobre la política cambiaria”.
A mediados de marzo Couriel insistió en la ausencia de “debates internos serios sobre la política económica” y negó la afirmación de que “hubo un debate fraterno” en la Comisión de Programa.
“La de Economía fue una Comisión cerrada”, señaló, y recordó que cuando “Jorge Notaro hizo una reflexión pública sobre la existencia de posiciones distintas a las del equipo económico, se multiplicaron los correos electrónicos, especialmente de los integrantes de la comisión vinculados al equipo económico, de crítica a las posiciones de Notaro, que generaron la renuncia de este a la Comisión”.
“No olvidemos”, concluyó, “que en el pasado lo aprobado por el Congreso programático era posteriormente revisado en el Plan de Gobierno, donde se realizaba una especie de ‘limpieza’, en la búsqueda de ganar votos del centro”.