• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Cruzando al paraíso

    Columnista de Búsqueda

    Nº 2181 - 7 al 13 de Julio de 2022

    Muchas veces empiezo esta columna describiendo una foto o un video, aunque nunca nunca con este nudo en la garganta, con esta pena enorme que siento mientras repaso las imágenes y escribo. Son un par de miles de africanos, parecen casi todos jóvenes. Sé que se dirigen hacia un punto de la valla que separa a Marruecos de Melilla, ese enclave español que, junto con Ceuta, es la única frontera que tiene Europa con África. Un imán para los migrantes. Veo las imágenes, decía, personas que avanzan, caminan como cualquiera de nosotros a su trabajo o a su casa, conversan entre ellos, hablan por celular o sacan fotos. Los miro y sé que pocos minutos después 23 de ellos morirán (37 según las ONG presentes), que muchos más quedarán heridos por el derrumbe del muro que intentarán escalar o por la fuerza del impacto del desmoronamiento o aplastados por otros cuerpos en la avalancha, aunque tampoco es improbable que por las agresiones de la policía. Las imágenes de la caída son impactantes: la pared de 10 metros se desmorona con el peso de los migrantes, los hombres caen desde la altura, un entrevero de cuerpos y ladrillos y alambres, la policía se ensaña con palos, con piedras, impresiona la brutalidad, el uso desproporcionado de la fuerza de los efectivos marroquíes sobre los caídos, sobre los heridos.

    Los que sobreviven al derrumbe y logran pasar al otro lado son devueltos “en caliente” (sin acceso a los procedimientos del derecho internacional), son entregados por España a Marruecos, los agentes los conducen de vuelta con golpes y patadas. Varios quedan encajonados en la ratonera del largo corredor interior del muro, algunos con las piernas rotas por la caída. Después, un paneo de una explanada, una densa concentración de cuerpos inmóviles o haciendo gestos débiles, cuerpos cubiertos de sangre y polvo y otros cuerpos no sabemos si muertos o heridos o aterrorizados por la violencia. Un guardia pasa golpeando a los caídos, otro guardia saca a dos hombres que sangran, que parecen aturdidos. Una fuente policial española dijo que el grupo que intentó asaltar la frontera había atacado a los guardias con palos, cuchillos y ácido. Algunas horas más tarde Pedro Sánchez, el presidente socialista del gobierno español, rendirá homenaje a los oficiales de ambos países por luchar contra “un asalto violento y bien organizado”. Después se disculpará, sí.

    La construcción que separa a Melilla de Marruecos, un impresionante conjunto de rejas, vallas, empalizadas y alambres, puede ser una trampa mortal. La concertina de seguridad que se emplea (del lado marroquí, aclara España, aunque es fácil ver que no es cierto) es una especie de alambre de púas de diseño helicoidal con láminas galvanizadas que al unirse forman navajas punzantes. La Unión Europea la prohíbe para cazar animales, pero en los hechos la emplea para cazar seres humanos en los bordes e interior del muro.

    ¿Quiénes son los integrantes del “grupo que intentó asaltar la frontera”? Los migrantes que consiguen llegar a la valla lo hacen después de viajar miles de kilómetros en desplazamientos que duran meses o hasta de años, pasan por muchos países, atraviesan medio continente africano, si no todo. En esos periplos se exponen a robos, secuestros, violaciones, a veces son capturados por las mafias que los retienen, los venden y los obligan a trabajar en régimen de esclavitud. También suelen ser perseguidos por las propias autoridades de los países por los que atraviesan, detenidos por viajar sin documentos, sin las visas necesarias. Estas personas dejan sus países por hambre, sí, pero también por un cúmulo de razones gravísimas como son las persecuciones políticas, étnicas, sociales y religiosas, por guerras.

    Marruecos ha recibido 140 millones de euros de la Unión Europea para operar como tapón y guardián de Europa ante las incontenibles oleadas de personas. Los marroquíes logran así, gracias a su ubicación geográfica y a presiones políticas que han sabido manejar (léase: chantajes), una serie de acuerdos comerciales ventajosos, de beneficios de todo tipo como la decisión de Sánchez de dar un giro histórico a la postura de España sobre el Sahara Occidental.

    “Lo ocurrido no es una excepción: es la cara más visible de la guerra que España y la Unión Europea libran contra las personas migrantes y refugiadas usando a Marruecos como matón”, dice Patricia Simón, periodista especializada en derechos humanos del medio español La Marea. Sí, fueron apenas unas decenas de refugiados muertos y enterrados de apuro en una zanja sin nombres, una contraprestación por los pagos que España y la Unión Europea hacen a Marruecos para que haga el trabajo de cancerbero.

    No, los discursos políticos que ponen el acento en las mafias y en su aberrante tráfico de personas no mienten, pero soslayan el meollo de la verdad: el hambre y la miseria y la desesperación, el éxodo constante provocado por la enorme desigualdad entre los dos continentes, la cara despiadada y mortal de la migración. Que a veces puede llegar a ser peor, todavía, porque solo desde 2014 las aguas del Mediterráneo se han tragado a más de 24.000 vidas, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones. Y claro, la reputación siempre queda a salvo de sospechas cuando el trabajo sucio se encarga de hacerlo el mar.

    // Leer el objeto desde localStorage