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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPerdóname, Marita, pero la que no da la talla eres tú.
¿Será porque tus frecuentes arranques de enojo y de soberbia no corresponden a quien debería representar con sobriedad y ponderación nada más y nada menos que al Ministerio de Educación y Cultura?
¿A ti te parece que tu labor reivindica el papel de la mujer en la esfera pública o más bien lo desmerece?
Creo que un político (usemos el término genérico, que existe, sí, Marita, aunque tú y tus compañeros se empeñen en ignorarlo) está obligado a otras cosas y sobre todo a la verdad, la capacitación, la humildad (tan trillada y tan poco usada), el trabajo, el valor para reconocer los errores y el empeño en superarlos.
Pero no, Marita, tuviste que salir en cadena nacional (¡¡de media hora!!), tan campante para anunciar que la educación es una maravilla, que los niños no repiten grados y que todo marcha espléndidamente entre los gremios docentes y las autoridades.
Y pregunto: ¿adónde va el enorme flujo de dinero que se recauda por el Impuesto de Educación Primaria?
¿Qué rendición de cuentas se proporciona a la ciudadanía acerca del uso que se le da cuando los niños le reclaman al presidente que sus escuelas se llueven, que las instalaciones eléctricas son deficientes, que faltan instrumentos para una correcta enseñanza?
Vamos, Marita, a sacarse el abrigo de la soberbia y a calzarse las botas (las bucaneras no, por favor) de trabajo, porque críticas llueven y muchas.
Porque Juan Pueblo ya está harto de todo este teatro y se necesitan maestros, sí, de escuela y de vida, para superar esta mediocridad que nos invade y nos deprime, dispuestos a dejar la piel para volver a ser un país de verdad, con oportunidades y desigualdades pasibles de superar a través del esfuerzo, del trabajo, del empeño y no a través de dádivas que se prolongan en el tiempo sin otro propósito que cubrir la ineficacia burocrática, la falta de control y la desidia de los que ejercen el poder.
No olvidemos que a mayor ignorancia, mayor control del Estado sobre el pueblo, y eso es una verdad auténtica e indiscutible.
Preocupada por las tallas