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    jueves 20 de junio de 2024

    De antisionistas a antisemitas

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    Sr. Director:

    Como judíos de izquierda, sentimos un profundo rechazo por el gran aumento del antisemitismo en la sociedad uruguaya. Pretenden imponer al pueblo un clima de autoritarismo contra los que defienden el sionismo. El sionismo es el movimiento de liberación nacional del pueblo judío y quienes lo demonizan lo que hacen es negarle al pueblo judío su derecho a tener su propia patria. Para algunos sectores de la sociedad, la autodeterminación de los pueblos vale para todos los pueblos menos para los judíos.

    Pero además hay acciones concretas que demuestran que estos sectores pasan de la desinformación a la acción violenta. Después de demonizar al sionismo comienzan a hostigar y perseguir a estudiantes judíos en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, el 8 de marzo un grupo de autodenominadas “feministas” coloca un muñeco con una estrella de David en la frente y más recientemente se impide la realización de una actividad con un académico judío. Esto no es más una serie de acciones aisladas, esto es una campaña emprendida por diversas organizaciones políticas y sociales dirigida contra la comunidad judía y que usa de manera vil y miserable la causa palestina.

    Ante esta realidad, hay un silencio vergonzoso de organizaciones políticas y sociales que se suponen que deberían luchar contra todo tipo de injusticia y discriminación como es el antisemitismo. Organizaciones con histórico prestigio, como es la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), están dilapidando su trayectoria al ser tolerantes con los intolerantes.

    Desde el 7 de octubre, la FEUU ha exhibido una absoluta falta de empatía con el pueblo judío, comenzando por un vergonzoso comunicado publicado el 9 de octubre, donde ni siquiera tiene el valor de nombrar al grupo terrorista Hamás.

    Por si no leyeron las noticias los integrantes de la FEUU, Hamás ingresó a territorio israelí asesinando a más de 1.200 personas en un solo día y secuestrando a más de 200 personas (incluyendo a un bebe). Pero no solo eso, los terroristas palestinos llegaron a abusar, mutilar y ejecutar a mujeres israelíes indefensas.

    ¿Cómo una organización que suele participar de la marcha del 8 de marzo miró para otro lado ante los múltiples crímenes cometidos contra las mujeres israelíes? ¿Acaso las mujeres israelíes no tienen derechos para la FEUU? ¿Acaso apoyan la violación, la mutilación y el asesinato de mujeres israelíes en nombre de la “resistencia palestina”? ¿Cómo se puede defender la huelga feminista y quedarse en silencio ante estos crímenes?

    Pero la FEUU tiene mucho más para explicar, porque es en el seno de su organización que aparecen integrantes que efectúan tareas de intimidación contra estudiantes judíos de la Facultad de Humanidades.

    Curiosamente, es la misma facultad donde se censura a un académico judío con la excusa de que es “sionista”. ¿No era que en la Universidad de la República había libertad de cátedra y pluralismo? ¿Cómo puede la Udelar ceder al chantaje de un grupo de autoritarios que solo aceptan a los que piensan como ellos? ¿Cómo puede ser que la FEUU justifique la censura en la universidad? En otros tiempos la FEUU luchaba por la libertad pero ahora la libertad es solo para los que piensan como ellos.

    Pero lo peor es que justifican este antisemitismo con la excusa de la causa palestina. Sí, excusa. Porque el primer opresor del pueblo palestino es Hamás, grupo terrorista de extrema derecha que intenta imponer su visión fundamentalista islámica desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo.

    Y contra Hamás no hay pintadas, ni carteles, ni declaraciones de la FEUU, ni de otras organizaciones político-sociales que se suponen que son de izquierda, sin embargo, son condescendientes con la extrema derecha islamista. Es más, hasta justifican los crímenes contra civiles israelíes con la excusa de que es la “resistencia”.

    Es una excusa porque, cuando la dictadura siria de Bashar al Assad sitió en 2011 y durante varios años el campamento de refugiados palestinos de Yarmouk, se quedaron en silencio la mayoría de las organizaciones políticas y sociales que hoy le reclaman a Israel. ¿Cuántas declaraciones hubo contra la dictadura de Assad en Uruguay? ¿Cuántos discursos hizo el PIT-CNT contra el genocida de Assad? ¿Cuántas movilizaciones impulsó la FEUU contra la dictadura siria que aniquiló a cientos de miles de personas con métodos viles como los gases químicos (de acuerdo a cifras de la ONU, fueron más de 300.000 muertos en Siria)? Parece que la solidaridad con los palestinos no se aplica cuando no está involucrado Israel.

    Y, por último, la causa palestina es una excusa porque justamente el 7 de octubre los terroristas del Hamás atacaron a gran parte de los militantes de la causa palestina. Muchos de los asesinados por los terroristas palestinos eran los que promovían proyectos de paz entre palestinos e israelíes como es el caso de Vivian Silver, militante feminista que lideraba una organización de mujeres israelíes y palestinas que buscaba la paz y la cooperación entre los pueblos. Y contra eso fue el Hamás. ¿Cómo es posible que los que le reclaman un alto al fuego a Israel no les reclamen una rendición incondicional a los asesinos del Hamás?

    No hay lugar para las dudas o vacilaciones. O se combate al antisemitismo o se es cómplice del antisemitismo. Y los que somos judíos de izquierda no vamos a callarnos. Enfrentaremos a todo aquel que pretenda negar al pueblo judío el derecho a tener su Estado y a existir.

    Sí al Estado de Israel, sí al Estado palestino, no al terrorismo y no al antisemitismo.

    Lucio Bank, Edith B. de Bank, Ariel Bank

    Cartas al director
    2024-05-15T22:03:00