Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEs un vocablo que en nuestra sociedad está muy extendido. Se lo encuentra en diarios, periódicos, informativos, noticias televisivas. Responde a hechos que la población puede reconocer como hecho delictivo violento que se lleva a cabo en contexto sexual y se practica teniendo como objetos de la acción que lo sustenta, a niños y niñas, muchachas, mujeres jóvenes y adultas, incluidas mujeres de avanzada edad, y a ello se le suman situaciones de prácticas en sujetos incapacitados por razones etarias, intelectuales o motrices.
Los hechos por lo general se constituyen de una dupla(o más): el agente causal, el violador, y objeto dañado: el violado, sean niños y mujeres. La acción es violenta, y aunque puede no haber penetración, el hecho no la despoja de violencia, puesto que hay situaciones de participación de niños que por indefensión son tomados con engaño para someterlos a prácticas, donde forman parte de un ritual pudendo, impotencia del adulto, que en la figura jurídica de abuso violento al pudor se utiliza al niño, como coadyuvante catalizador por excitación erótica, para operar reintegros de sexualidad reducida en los agentes adultos mayores.
En reciente acontecimiento que está en la vía judicial, en la etapa fiscal, en nuestro medio se trató un hecho de “violación grupal” llevado a cabo contra una mujer, y los presuntos violadores son dos personas adultas del género masculino y un menor de edad. La mujer violada hizo la denuncia policial correspondiente.
En programa periodístico se trató el punto y se recepcionaron declaraciones desde el Sr. Presidente de la República de repudio a la acción denunciada por la mujer, apuntando en primer lugar la aclaración que se sentía asqueado, que repudiaba el hecho aberrante, pero primariamente estaba el hecho de ser persona del género masculino la que hablaba y quería enmarcar su declaración con esa primera aclaración. “Sujeto masculino”, entonces frase que fue tomada por otro integrante del panel (un periodista) y también tuvo necesidad de insistir sobre este punto ante todo como punto prínceps de la serie de repudios, partiendo ante todo “desde la masculinidad”, era perentorio, como se ve, hacer esa aclaración por la imperiosa voluntad de puntualizar la condición de género masculino que se pronunciaba sobre el hecho en esos términos.
Continuado el programa periodístico, hubo opiniones que convergían haciendo acopio en periodista varón, que se sentía especialmente interpelado desde su condición de masculinidad ante todo.
Surgieron otras opiniones críticas, repudiando la violación, la violencia y se usaron argumentos tales como la indefensión de la mujer, más el argumento patriarcal, y hasta saltó una frase extraña de que “habría que violar a los hombres”.
Empero hubo una puntualización que marcó un matiz a ser tenido en cuenta ante tan delicado punto. Si se lleva adelante, como parece ser lo que predomina en la opinión pública, que son de recibo argumentos como los reseñados, y pasa a primar como argumento único, y poco útil para la reflexión, reducir el hecho a una situación de género que repite consignas de arenga masiva: patriarcal, hombre, violador, victimario.
La cuestión es más complicada, más compleja. Es preciso no reducirla, aunque levante resistencias intentar comprender más, porque no es conveniente cerrar las superficies donde se asientan temas tan delicados. Es preciso que sea desde una superficie abierta, desde una estructura de borde, que permite tener una mira infinitesimal ante cuestión tan inhumana (humana).
Intentando trascender la cuestión en este modo, se está ante la emergencia del dominio, de la fuerza, de la acción violenta o de engaño, que aborda más bordes del tema, complejiza el problema y lo ubica en un lugar más valioso de significación. Más allá de las declaraciones de repudio, asco, condición de masculino del que se siente interpelado por ser hombre, para no ser ubicado como violador, patriarcal, victimario, dado que esta parecería ser una condición si no suficiente, sí sospechosa, por ser el hombre de mayor contextura física que la mujer o el indefenso de cualquier índole (niño, viejo, incapacitado).
Hay nudos que anudan a los hombres y probablemente demuestren, por ahora, ser inanudables.
La última puntualización que parece más atendible es la que focaliza en el misterioso mal primordial que anida en el corazón del hombre y se comprueba en el hecho la textura vil de los seres humanos, dotados de las actitudes más sublimes, como de las actitudes más infames.
Juan C. Capo