• Cotizaciones
    sábado 18 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Del Centro Militar

    Señor Director:

    Nuestros soldados. La desprendida y eficaz tarea que llevaron a cabo los efectivos de las Fuerzas Armadas para afrontar la emergencia sanitaria en el departamento de Montevideo, pone de relieve la gran distancia que existe entre la insistente propaganda interesada de algunos grupos y partidos políticos y la realidad del país.

    Desde hace ya más de dos décadas las Fuerzas Armadas como institución y todos y cada uno de sus integrantes vienen siendo sometidos a una campaña de desprestigio, de calumnia y de persecución por actores que obedecen a los designios del Foro de San Pablo y que tiene por objeto deliberado la destrucción del aparato de la defensa nacional y del servicio al Estado republicano de derecho.  Esa campaña ha sido tan ruin como constante, tan injusta e inmoral como intensa.

    Pero las Fuerzas Armadas no cedieron nunca a la fácil tentación de responder a los agravios, a los manoseos y al menoscabo de esos predicadores del odio y de la disgregación. Concentradas en su sentido de servicio a los superiores intereses de la Patria y a las leyes e instituciones de la República, siguieron honorablemente soportando el atroz calvario de los abusos y de las mentiras, del desprecio organizado y de la manipulación, pero nunca dejaron de cumplir con su deber.

    Lo hicieron y lo hacen con la peor de las desventajas, que es el salario sumergido de  sus integrantes, de esa valerosa tropa que debe sobrevivir con sueldos de hambre en medio de un Estado que ha visto crecer en prebendas, derechos y a veces irritantes privilegios al grueso de sus funcionarios y jerarcas. Mientras en la Administración Pública  los salarios se fueron ajustando constantemente hacia arriba, los integrantes de las Fuerzas Armadas fueron más y más sumergidos por vía de la impiadosa congelación de sus ingresos. La máxima vergüenza se dio en ocasión de tratarse el último Presupuesto quinquenal, que pretendía dar solución a la infamia salarial mediante una irresponsable y afrentosa reducción de vacantes para lograr una magra remuneración. 

    Nada de eso fue excusa u obstáculo para que ahora no salieran a salvar la situación sanitaria de la capital, durante las fiestas tradicionales, al mismo tiempo que disfrutaban de las mismas quienes debían realizar la tarea. Nuestro personal le respondió con celeridad y eficacia a la ciudad que estaba sumida en la desesperación por la abundancia de basura debido a una decisión sindical y confrontada con el bienestar ciudadano. En razón de esta excepcional circunstancia y al celo puesto en el cumplimiento de la misión confiada, los efectivos del Ejército tuvieron que compartir el sagrado derecho a celebrar humildemente entre familiares con actividades imprevistas, ajenas a su función; algo que enaltece aún más su labor.

    Los soldados, con los oficiales al frente como debe ser, ganaron las calles y cumplieron escrupulosamente con la decisiva tarea que se les asignó, y el resultado no solamente fue la limpieza, es decir, la eliminación de los focos reales y potenciales de alta contaminación para los vecinos de la ciudad, sino también la fuerte muestra de simpatía de la población hacia quienes estaban resolviendo un problema acuciante. Y es lógico y es estimulante que nuestros soldados fueran recibidos por los vecinos como lo que son, con calidez, con simpatía,  con la conciencia de que esos compatriotas estaban allí para servirlos, para dar lo mejor de sí en la importante área que se les confió. La gente de todos los barrios de Montevideo pudo darse cuenta de la diferencia que existe entre los manejos inescrupulosos y salvajes del bien común y el fiel cumplimiento del deber para con la sociedad.

    Por eso el Centro Militar mira atentamente, y no sin preocupación, el desarrollo de los acontecimientos económicos, sindicales y políticos de las últimas semanas y días. Observa como una constante la erosión de la seriedad y de la moralidad en la gestión, donde impera la improvisación, la falta de previsión,  el oscuro desorden administrativo y como corolario imperdonable la crasa dilapidación de recursos en todos los órdenes; símbolo de todo ese desprecio por la cuestión pública y los bienes que son del país y no patrimonio de la imaginación quebradiza de algunos dirigentes, es la disparatada fabricación de perfumes por parte de una empresa del Estado.

     Es en este contexto tan contradictorio y desalentador que constatamos con alegría y emoción la labor de nuestras FFAA y de nuestros soldados que en forma eficiente han dedicado su tiempo y energía a apoyar, sin dudar, a nuestra ciudadanía. Esos soldados limpiaron nuestra ciudad, haciendo el trabajo de funcionarios muy bien pagos, con relación a los sueldos militares, con eficiencia y rapidez. Algunos dirigentes sindicales se enojaron con los vecinos, con esos contribuyentes que siempre son tomados de rehenes en todos los conflictos, porque demostraron apoyo y espontáneamente agradecieron  a los soldados que en momentos de crisis siempre están dispuestos a solidarizarse con sus compatriotas.

     Para las Fuerzas Armadas nada de esto es nuevo o excepcional. El  mismo espíritu de servicio de nuestros efectivos se vio con los inundados y evacuados en zonas críticas del norte del país. Muchos de esos soldados también sufrieron evacuaciones, junto a sus familiares, debido a sus precarias viviendas e ingresos. Igual estuvieron en la primera línea, ayudando, dando lo mejor de sí, cumpliendo y solidarizándose con la angustia y el dolor de sus compatriotas.

    Entendemos que es justo y necesario reivindicar la situación de ese abnegado personal que sin quejarse cumple actividades que no cumplen quienes están pagos para ello. Los soldados no se quejan, no murmuran, no especulan; silenciosa y dignamente  colaboran con la sociedad.

    Confiamos que el ciudadano común que vio llegar a los soldados a la esquina de su casa y hacerse cargo de la basura que estaba amenazando su salud y la de su familia, hará sentir su voz y  mostrará  a quien quiera oírlo y verlo que los soldados son igual que ellos, buenos ciudadanos, leales servidores del bien público, y que además de tener derechos, que con frecuencia se desconocen, tienen dignidad y no hay ninguna razón por la que deban estar expuestos a las arbitrarias decisiones de personajes con poder que se dedican, sin tregua y con mucho odio, a debilitar a las Fuerzas Armadas por venganza de hechos ocurridos  hace ya casi medio siglo.

     La población ha comprendido, y hoy lo puede ratificar con los acontecimientos que hemos reseñado, que con esas visiones retrógradas y enconadas no podremos salir adelante y nos destruiremos como nación. Las FFAA son permanentes y no afectadas por decisiones políticas efímeras y circunstanciales: nunca estuvieron ni estarán condicionadas por el oportunismo.

     En las inundaciones de 1959 cumplieron con su pueblo con el mismo fervor y la misma entrega con que lo hicieron en la actualidad; en los mediados y finales de la década de 1960 el personal militar aseguró las comunicaciones telefónicas, el transporte colectivo o el orden público, cuando se produjeron importantes paros sindicales que afectaban servicios esenciales o ante catástrofes climáticas. Toda vez que el país quedó expuesto a extremos de necesidad, las Fuerzas Armadas estuvieron presentes.

     Lo seguirán estando. Es su compromiso, su entera razón de ser.

     El Centro Militar felicita y agradece el trabajo bien cumplido por los soldados de la Patria.

    Comisión Directiva del Centro Militar