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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSobre los principios. El “compromiso moral” suena contradictorio. Para que exista un compromiso es necesario que haya conocimiento y el compromiso en una situación es por lo general una aceptación de lo que la otra persona plantea, una admisión de acuerdo. Entonces pues, queda claro que para llegar a ese “compromiso moral” tenemos que estar hablando de temas similares. Se dice que los hombres fuertes no se comprometen y que los principios morales nunca deben verse comprometidos.
Una persona tiene sus principios y sus valores; un Estado serio también los tiene. Uruguay ha demostrado defender sus principios a lo largo de la historia. Más allá de interrupciones, en este país, en la amplia mayoría de su población siempre han reinado principios como la libertad, la democracia y los derechos humanos.
Así como una persona de valores firmes los mantiene y defiende sin importar dónde se encuentre o con quién se encuentre, un país con valores firmes también los defenderá sin importar a qué persona se refiera o a qué país se refiera.
La situación de Venezuela, además de ser sumamente peligrosa, como precedente es triste. Es triste porque se ve la naturaleza de algunos hombres y la reacción de los países. Recordemos brevemente lo que indica la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999: “Art. 44. La libertad personal es inviolable, en consecuencia: 1.- Nadie podrá ser preso o detenido, a menos que sea sorprendido in fraganti, sino en virtud de orden escrita del funcionario autorizado para decretar la detención, en los casos y con las formalidades previstos por la ley. (…) 3.- Nadie podrá ser incomunicado ni sometido a tortura o a otros procedimientos que causen sufrimiento físico o moral. Es punible todo atropello físico o moral inferido a persona sometida a restricciones de su libertad”.
Esto no es un debate de izquierda o derecha, de injerencia o no injerencia, tampoco un asunto de diplomacia. No tratemos de poner en una nebulosa lo que es elemental: esto es sobre derechos humanos. Es sorprendente que un país que tiene su dictadura tan presente en su política y en su historia no haga nada al respecto, ni siquiera aventurarse a apuntar una simple palabra. Al parecer sólo aprendemos de nuestro pasado lo que nos parece conveniente.
“El silencio ante el mal es en sí mismo el mal. (…) No hablar es hablar. No actuar es actuar”. Dietrich Bonhoeffer
Gonzalo Croci
CI 4.589.319-3
Berlín (Alemania)