El 25 de setiembre fue un día muy atípico. Seguí durante toda la jornada la transmisión en vivo de la sesión en diputados en la que se trataba el proyecto referente al aborto.
El 25 de setiembre fue un día muy atípico. Seguí durante toda la jornada la transmisión en vivo de la sesión en diputados en la que se trataba el proyecto referente al aborto.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáGrande fue mi sorpresa al descubrir cómo eran los procedimientos y el funcionamiento de la Cámara. Fue la primera vez que seguí una sesión completa.
Y lo que vi no me gustó nada. El resumen que se puede sacar es que una gran mayoría de los presentes no quería que la ciudadanía viera y oyera lo que estaban votando y lo que estaban diciendo.
Luego de que la Cámara votara la ley en general vino la discusión artículo por artículo. Aquí el diputado Iván Posada (del Partido Independiente y promotor de esta ley) propuso que no se leyeran los artículos que se estaban votando, sino que se votaran directamente. Otros diputados argumentaron que esto era un error ya que muchas personas estaban siguiendo la transmisión en vivo y de esta forma no sabrían lo que se votaba. Pero no importó; la famosa mayoría de los 50, que actuó a su antojo durante toda la jornada, votó para que así fuera y, efectivamente, pasaron a votar sin leer los artículos.
También grande fue mi asombro cuando varios diputados iban mencionando las incongruencias (muchas) que tiene esta ley. A esto, el diputado Posada reaccionó modificando en el momento estos puntos, sin importar la protesta de muchos otros que decían lisa y llanamente que todo esto era un mamarracho. La mayoría seguía actuando a su antojo, con tal de sacar, costara lo que costara, esta ley.
Les quiero decir a los señores diputados que muchos seguimos la transmisión durante todo el día y hasta altas horas de la madrugada, y sabemos perfectamente qué dijeron y quién lo dijo. Muchos estuvimos con nuestras miradas atentas siguiéndolos por Internet y muchos otros estuvieron presentes en las barras del Parlamento.
Varias de las exposiciones de los señores diputados fueron lamentables. Al escuchar tantas opiniones y argumentaciones distintas, de diferentes enfoques, tanto a favor como en contra, a uno simplemente le surgía la pregunta: ¿estos son los argumentos que manejan para aprobar esta ley? Invito a todos a que lean las exposiciones de quienes apoyaban esta ley y verán que no hubo un solo argumento firme, además de repetir todos lo mismo.
El argumento que muchos manejaron fue que esta ley haría que los abortos disminuyeran y fue el argumento que insistentemente manejó Iván Posada. Ahora, yo me pregunto: ¿esto no es simplemente una opinión personal que no tiene ningún tipo de fundamento serio? Esta no es una idea nueva, esta ley existe en muchos países hace años, y ahí esta demostrado que, lejos de disminuir, los abortos aumentan y de forma exponencial. Como escribía el ex presidente Tabaré Vázquez cuando vetó esta ley: “la costumbre se instaló”.
Vi que todos estábamos de acuerdo en algo: en que el aborto es algo malo que hay que evitar que pase. Pero, ¿esta es la solución? A una mujer que está pasando por un momento tan delicado como puede ser el plantearse abortar a su bebé, ¿es este el apoyo que le damos, vía libre y ayuda para que aborte a su hijo? No, señores legisladores, a mí no me vengan con que esto es una ley para beneficiar a la mujer embarazada. ¡Tenemos que atacar las causas que hacen que las mujeres aborten, no incentivar los abortos!
Esta ley, además, exige que haya profesionales especializados en realizar esta práctica. ¿Es decir que ahora, a los médicos, en lugar de enseñarles cómo salvar vidas se les va a enseñar cómo quitarlas?
Fue triste la posición de aquellos diputados que no estaban de acuerdo y que por falta de valentía acompañaron con su voto esta ley tan aberrante, y aplaudo al diputado Andrés Lima.
Pero no me quedo con la parte lamentable de esa jornada y los dichos absurdos de muchos diputados. Me quedo con lo positivo de las miles de personas que se manifestaron pacíficamente y con mucha alegría, el lunes 24 por 18 de Julio, diciéndoles a todos nuestros políticos que Uruguay no quiere el aborto; me quedo con la imagen de esa gran cantidad de jóvenes que el 25 coparon las barras desde que comenzó hasta que terminó la sesión; me quedo con las sabias palabras de muchos de nuestros legisladores que defendieron con garras y dientes y hasta el último momento la vida de esos niñitos por nacer.
He escuchado varias veces que si el vientre de una mujer fuera de vidrio nadie abortaría, porque vería el milagro de vida que lleva dentro. Hoy en día los vientres no son de vidrio, pero tenemos toda la tecnología para ver lo que allí pasa. La historia ya va a demostrar cómo con esto se está dando un retroceso gigantesco en lo que es la dignidad del ser humano.
Sofía Villalba
CI 4.005.450-8