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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLuego de leer con la atención debida la carta del abogado constitucionalista Dr. Martín Risso Ferrand, esta me motivó a hacer el comentario que paso a redactar.
Lo importante es la sencillez y el pleno sentido común en un tema tan manoseado, que con la lectura de la citada carta, en mi modesta opinión, deja sin argumentos a los reclamos irracionales de las damas, que manifiestan discriminación en los cargos políticos electorales.
Las mujeres que reclaman la paridad están rogando a los hombres una especie de dádiva, una limosna. Antes pedían la tercera parte. Y ahora la mitad. ¿Acaso existe algún artículo constitucional, leyes o decretos en los cuales impiden que las mujeres puedan acceder a un X % de los cargos?, ¿quién o quiénes deben fijar semejante irracional disparate?, ¿el oráculo de Delfos?
¿Modificar la Constitición? Sería injusto. Puesto que si se modificara lo que ahora es justicia, igualdad y libertad, tanto para los hombres como para las mujeres, la paridad impuesta es un “salto al vacío” e instala en nuestra Constitución una flagrante discriminación.
La mencionada paridad no es igualdad sino una presunta igualada que encierra y desemboca en una doble discriminación. Una, a las propias mujeres, que tendrán un tope del 50% de los cargos, aunque haya damas con mayores condiciones que hombres para ocupar cargos en distintos espacios del Estado. Y, la otra, viceversa, ocurre con los hombres.
Además, según los censos en nuestro país, existen más mujeres que hombres, ¿porqué no se unen y en las internas partidarias hacen notar esa mayoría?
Hay ejemplos de damas que llegaron a causar sensación en el Parlamento nacional, como lo fue la Sra. Reyna Reyes y como lo es ahora la Dra. y escribana Graciela Bianchi, y no necesitaron nada fuera de sus dotes personales para llegar al Poder Legislativo.
Por tanto, considero la carta del abogado constitucionalista Dr. Martín Rizzo Ferrand una “pieza” notable para seguir como “hoja de ruta” y que las damas no pierdan su dignidad en reclamar algo que traerá eso sí que puede ser y será catalogado como una discriminación tanto a las mujeres como a los hombres.
Por favor, damas de nuestro país, con vuestro pedido, o peor si es un reclamo, lo único concluyente que quedará será la demostración fehaciente de que dependen de un favor del sexo masculino y vuestra incapacidad para imponerse en lograr lo que han consegido otras dignas mujeres; de destaque en el Parlamento nacional y en otros espacios estatales.
Esteban G. Los Santos
CI. 956.521-7