N° 1772 - 10 al 16 de Julio de 2014
N° 1772 - 10 al 16 de Julio de 2014
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Lo mejor que nos puede suceder es tener una fuerte regulación en el taxi y que no se apliquen las nuevas tecnologías”, declaró el director de Tránsito de la Intendencia de Montevideo, Hugo Bosca, oponiéndose a las magníficas aplicaciones Easy Taxi o Safe Taxi, que han cometido el pecado de darles más libertad y mejores servicios al ciudadano y al taxista, reduciendo el obsceno poder que tiene el Estado Leviatán.
“La visión que tenemos en la Intendencia es que nosotros tenemos que ser quienes regulemos todo el transporte público”. Nada de darle espacio a la iniciativa individual, nada de permitir que ofertantes y demandantes de servicios públicos compitan por los clientes. Como dice Ayn Rand, “cuando vea que el comercio se hace no por consentimiento de las partes, sino por coerción; cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada (…), podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.
Estos gobernantes, formados en la escuela del estatismo socialista, tienen también una visión patriotera, chovinista y muy mediocre al afirmar que “tenemos que intentar evitar que ingresen al sistema empresas que, en el fondo, no son uruguayas, no tienen ninguna inversión. Si fueran aplicaciones de empresas radicadas en nuestro país y estuvieran reguladas por nosotros, lo analizaríamos”.
Estas personas deberían hablar con Pedidos Ya, una app uruguaya para pedir comida desde el celular que ya opera en 12 países, facilitándoles las compras a millones de personas y creando más puestos de cocineros, mozos o repartidores, pero dejando sin trabajo a algunos telefonistas de bares, restaurantes y pizzerías. Espero que los municipios de Argentina, Brasil, Venezuela o Puerto Rico (donde opera Pedidos Ya) no sigan los consejos de su colega uruguayo y prohíban esta app “porque no es argentina, brasileña, venezolana o puertorriqueña”.
La innovación siempre tuvo como enemigos a los sindicalistas, quienes incendiaban los telares durante la Revolución Industrial porque dejaban sin empleo a tejedores manuales, pero no veían que esos telares permitían que millones de individuos con frío pudieran comprar un abrigo de calidad y a bajo precio. Es que nuestros sindicalistas defienden más “la mano de obra” (los músculos) que “las neuronas para obrar” (la mente). Por eso, poco les preocupa que la educación sea un desastre y siga formando “inútiles sin referencia”, porque de esa manera el sindicato pasa a ser clave para defender a gente no preparada para defenderse a sí misma.
Hace poco publicábamos en esta misma columna (Búsqueda, Nº 1.763, mayo 8 al 14 de 2014) un estudio de la Oxford Martin School que estimó que “el 47% de los actuales puestos de trabajo están amenazados de ser sustituidos por computadoras en los próximos veinte años”. En vez de pretender tapar el sol con la mano, deberíamos prepararnos para este inevitable escenario, mejorando la calidad de atención del taxista, teniendo sus taxis limpios y perfumados o bajando los impuestos para poder comprar vehículos más grandes y confortables, tanto para el pasajero como para el taxista, que se pasa 12 horas al día apretado como una sardina contra la mampara.
Pero el corporativismo —ese enemigo del capitalismo y de la libre competencia— también está presente entre los empresarios. La patronal de taxis se opone a este tipo de aplicaciones porque les resta poder, les quita ingresos y les da libertad a taxistas y ciudadanos de encontrar la mejor manera de acordar precios y servicios. Es decir, la mejor manera de comerciar en libertad.
Por eso, estos individuos no pueden llamarse “empresarios”, puesto que —como bien dice Peter Drücker— “la empresa existe para realizar aportes fuera de sí misma, para atender y satisfacer a quienes no son sus miembros. El hospital no existe para bien de los médicos y las enfermeras, sino de los pacientes. La escuela no existe para provecho de los docentes, sino de los alumnos. La administración que olvida este hecho administra mal”.
Es en estos momentos que vale la pena recordar algunas estrofas de nuestro Himno Nacional, para entender su real significado: “Libertad, libertad, orientales, libertad o con gloria morir”.