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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos infartos y las hemorragias cerebrales (ataque cerebrovascular—ACV—) son parte de una epidemia silenciosa que se manifiesta en el mundo y especialmente en nuestro país, causando una alta mortalidad y secuelas en la población adulta.
En realidad, el ACV es el acto final de una larga cadena de sucesos en quede factores como la hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, estilo de vida sedentario, etc., contribuyen a un lento deterioro de las arterias y del corazón, que culmina en que las arterias cerebrales se ocluyan (infarto) o se rompan (hemorragia). Hasta el momento no hay mejor tratamiento que la prevención de dichos factores y un estilo de vida saludable (alimentación correcta y ejercicio de acuerdo a la edad que uno tenga).
En los últimos 20 años se han introducido una serie de herramientas para descender, dentro de cierta medida, las cifras de mortalidad y secuelas que estas enfermedades implican.
La primera de estas herramientas es la habilitación de unidades especializadas (Unidades de ACV) en donde un equipo multidisciplinario encabezado por neurólogo aplica sus conocimientos para que las lesiones cerebrales no se compliquen ni se agraven durante los primeros 3-5 dias. Esto de por si supuso un gran avance para esta población.
La segunda de las herramientas es la aplicación, en pacientes rigurosamente seleccionados haciendo que están haciendo un infarto cerebral (15-20% de todos los pacientes), de un medicamento (alteplase) que tiene la facultad de disolver el coágulo y mejorar la circulación cerebral.
Sin embargo, si el paciente no es rigurosamente seleccionado por neurólogo o profesional adiestrado en la materia, la aplicación de este medicamento puede tener consecuencias funestas.
Dentro de los rigurosos criterios se encuentra la adecuada estadificación neurológica del paciente y un lapso horario no mayor a 4 horas para administrar dicho medicamento.
En Uruguay, el Instituto de Neurología viene trabajando en la materia desde el año 2007, en primer lugar a través de la creación de una Unidad de ACV que en este momento acumula una experiencia de más de mil pacientes atendidos y en segundo lugar, desde julio de 2010, la realización de este medicamento —alteplase— (en cerca de 60 pacientes) supervisado por una guardia neurológica y de emergencista adecuadamente entrenados en el exterior y en nuestro país, que garantiza que la aplicación del medicamento sea adecuada.
En Montevideo y zona Metropolitana del sector público dicha iniciativa se comparte con el Hospital Maciel. Las emergencias móviles, tanto publicas como privadas, se han incorporado a esta iniciativa para que ante la menor sospecha de ACV trasladen de inmediato a los pacientes a los centros mencionados. Asimismo es conveniente que la población conozca que ante síntomas de alarma como puede ser la pérdida brusca de fuerzas en una parte del cuerpo, dificultades en el lenguaje, intenso dolor de cabeza con vómitos, etc., solicite la atención de dichas emergencias móviles o acudan a las puertas de urgencia de estos centros para ser valorados adecuadamente.
Estas acciones deben ser realizadas de una manera reglada y por profesionales experimentados en la materia tal como se mencionó, para no exponer a la población a acciones que puedan ser nocivas en sí mismas.
Actualmente se trabaja en un plan piloto en tres centros del interior del país para que la poblacion pueda acceder a los beneficios de las herramientas mencionadas con las mayores garantías posibles.
En este sentido cabe reconocer los esfuerzos realizados en el propio ámbito universitario asi como la sensibilidad de ASSE para que esto pueda ofrecerse a todos los uruguayos desde una perspectiva de equidad, rigor científico y beneficio colectivo.
Rápido y bien es la consigna para que esto pueda transformarse en un beneficio para la población de nuestro país.
Prof. Dr. Ronald Salamano
CI 1.214.384-6
Prof. Adj. Dra. Claudia Camejo
CI 1.796.903-5
Prof. Adj. Andrés Gaye
CI 3.056.021-2