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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl reciente enfrentamiento entre el presidente argentino y el presidente Lacalle me recordó una reunión en Múnich en el 2010. En la Bauma, la mayor feria de la construcción en Europa, me invitaron a una reunión del Banco Alemán de Desarrollo con países sudamericanos.
En ella descolló Brasil, con un abanico de posibles inversiones que tendrían efectos tremendos en mejorar la calidad de vida del pueblo empobrecido. Los demás, unos pocos, mostraron otros proyectos para los que pedían por favor condiciones blandas.
En un intermedio, me invitó un café un ingeniero alemán, asesor del Ministerio Federal de Economía y Tecnología. Lo que él no conseguía entender era cómo todos los países de América del Sur, endeudados por las asimetrías en las condiciones comerciales que los traders (pertenecientes a los países desarrollados) imponen al comercio norte-sur, no se rebelaban como los productores de petróleo lo hicieron en la OPEP, y en vez de pedir limosna por favor por unos euros para las obras que necesitaban, las realizaban ellos mismos con un justo precio para sus productos en el comercio mundial.
Estas asimetrías se mantienen hoy; y no solamente entre el norte y el sur.
Argentina y Brasil no nos dejan negociar, como Chile, condiciones más favorables con algunos países y algunos productos; pero ellos negocian sin el Mercosur condiciones secretas con China, incluyendo en las condiciones de comercio bases secretas militares en Neuquén, o fábricas de calzado brasilero en China, y la compra de la cosecha de soja a Argentina y Brasil .
No es de ahora que la prepotencia suple a las razones en la relación con Argentina, si lo sabrá Paraguay cuando fue suspendido en el Mercosur, una intromisión directa en la política interna violatoria del tratado.
La ofensa al presidente Lacalle fue una ofensa al Uruguay; Mercosur no es propiedad de la Argentina.
Es hora de liberarse de los lastres indeseables, en tiempos de crisis tenemos experiencia que viene de nuestros abuelos inmigrantes, es hora de trabajo duro y que a los soberbios los dejemos solos, hay un mundo nuevo que vendrá después y para el que tenemos que estar preparados.
Juntos y jugando cada uno en lo suyo, como estamos acostumbrados los equipos uruguayos para superar las crisis.
Cada uno en lo suyo y juntos, para dar un frente unido ante los poderosos.
Ing. José M. Zorrilla