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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“La abundancia de información crea escasez de atención”. Herbert Simon, Premio Nobel de Economía, 1977.
El Plan Ceibal es el mayor plan de equidad ejecutado en el siglo XXI que se piensa va a mantener dicha condición por mucho tiempo.
Con una misión clara de “un niño, una computadora”, el Plan Ceibal se saltea aquellas estructuras burocráticas formales que podían relacionarse al cumplimiento de ese propósito (MEC, ANEP-Codicen, Antel) y la logra, brindando las famosas xo (ceibalitas) a miles de niños y a sus hogares, en los cuales era impensado tenerlas.
Dicho éxito también expresa una pregunta: ¿las ceibalitas para qué?
Se piensa que además de un plan de equidad, es para educar y para que los niños y jóvenes aprendan lo que la sociedad estima importante que deben aprender, ya que es la sociedad la que ha hecho el esfuerzo de financiar el Plan.
Como toda acción compleja, los problemas de la educación de hoy en el Uruguay tienen un origen multicausal y sistémico.
No se piensa ingresar en ese plano, más allá que se tenga una opinión, pues la misma ameritaría muchas notas, por lo que se excede el propósito de esta.
Menos se va a relacionar la caída en picada de los resultados en las pruebas PISA con la implementación del Plan Ceibal, pues no existe información objetiva que lo corrobore.
Además, se reafirma que el origen del desastre actual de la enseñanza tiene varias causas que deben ser superadas y que objetivamente es un asunto de liderazgo o la falta del mismo, a todos los niveles (alcanza con conocer las desviaciones positivas que ocurren en instituciones públicas con directores que asumen “su” rol en establecimientos bajo su conducción).
No obstante lo dicho, es interesante analizar algunos aspectos de actualidad.
“En los últimos años la ciencia de la atención ha superado largamente el estudio de la vigilia. Esta ciencia nos dice que nuestra capacidad de atención determina nuestro desempeño al realizar una tarea” (en Goleman, Daniel. 2013. Ediciones B Argentina S.A., pág. 11).
La palabra atención proviene del latín attenderé, que significa “ir hacia”. Es decir, que la atención nos conecta con el mundo, delinea y difunde nuestra experiencia. Los especialistas en neurociencias Michel Posner y Mary Rothbart sostienen que la atención “ofrece los mecanismos que subyacen en nuestra conciencia del mundo y la regulación voluntaria de nuestros pensamientos y sentimientos”. Anne Treisman, decana en esta área de investigación, señala que la manera en que utilizamos nuestra atención determina lo que vemos. O bien, como dice Yoda, “tu enfoque es tu realidad” (en Goleman, Daniel. Op. cit. pág. 13).
“Los niños de hoy crecen en una nueva realidad, donde están en sintonía con máquinas en lugar de personas. Algo desconocido hasta ahora en la historia de la humanidad, que es preocupante por varios motivos. Por una parte, el circuito social y emocional del cerebro de un niño aprende del contacto y la conversación con las personas con las cuales se enfrenta a lo largo del día. Esas interacciones modelan el circuito cerebral. Cuanto menos sean las horas que comparte con otros y más las que dedica a observar una pantalla digital, los déficits serán previsibles (en Goleman, Daniel. Op. cit. pág. 15).
Una profesora del primer año de una escuela secundaria, citada por Goleman (en Goleman, Daniel. Op. cit. pág. 16) comenta que sus alumnos dicen que “les resulta difícil la lectura, que las oraciones son muy complicadas, que les lleva mucho tiempo leer una página. Ella se pregunta si la habilidad para leer se ha limitado debido a los mensajes breves y fragmentados de los chats y teléfonos celulares (un tema al que también se debe prestar atención). Uno de los alumnos confesó que el año anterior había pasado dos mil horas dedicado a los videojuegos, por lo que resulta muy difícil enseñar reglas gramaticales cuando tu competidor es World of War Craft”.
Taiwan, Corea y otros países asiáticos consideran que la adicción de los jóvenes a Internet —videojuegos, redes sociales y realidades virtuales— aísla a la juventud y provoca una crisis en la salud de la población. Alrededor del 8% de los jugadores estadounidenses de 8 a 18 años parecen concordar con el criterio psiquiátrico que diagnostica adicción. Estudios cerebrales revelan que mientras esos jóvenes juegan, se producen en su sistema neural de recompensa cambios semejantes a los hallados en alcohólicos y adictos a las drogas. Circulan historias de horror sobre jugadores adictos que duermen todo el día, juegan toda la noche, no comen ni se asean y reaccionan con violencia cuando la familia intenta detenerlos, cuenta Goleman (en Goleman, Daniel. Op. cit. pág. 16).
“La incapacidad de resistir el deseo de revisar la casilla de e-mail o Facebook en lugar de concentrarse en el interlocutor nos conduce a lo que el sociólogo Erving Goffman —experto observador de la interacción social— denominó ‘away’ (lejos), un gesto que dice ‘no me interesa’ lo que ocurre aquí y ahora”, comenta Goleman (en Goleman, Daniel. Op. cit. pág. 17).
También D. Goleman, en el citado libro en la página 17, cuenta: “En la tercera conferencia All Things D (igital), realizada en 2005, los organizadores desconectaron el wifi del salón principal porque el resplandor de las pantallas de las laptop indicaba que los asistentes no estaban atentos a lo que sucedía en el escenario. Estaban ausentes, en un estado de ‘atención parcial’, tal como lo definió un participante, una falta de claridad mental inducida por la sobrecarga de información que ofrecían los oradores y por lo que hacían las laptops. Para combatir esa atención parcial, en algunas compañías de Silicon Valley se han prohibido las laptop, los teléfonos móviles y los dispositivos digitales durante las reuniones”.
Esto que ya ocurre en Silicon Valley nos recuerda una noticia que circuló tiempo atrás. La buscamos y la encontramos el jueves 10.11.2011 en el diario “El País”, en base a “The New York Times”: En Silicon Valley, sin computadoras (http://historico.elpais.com.uy/111110/lault-605394/mirador/En-Silicon-Valley-sin-computadoras/) “El principal de eBay lleva a sus hijos a escuela privada donde también van los hijos de empleados de Silicon Valley, de Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard. Su enfoque no tiene que ver con lo tecno. En las clases no hay computadoras. Usan lápices y papel, agujas de tejer y plasticina. Allí no se encuentra una computadora. Tampoco pantallas. No están permitidas en el salón de clase y los maestros prefieren que tampoco las utilicen en casa”.
De dicha nota se rescata: “Paul Thomas, exdocente y profesor adjunto en temas educativos en la Universidad Furman, quien ha escrito doce libros sobre los métodos de la educación pública, discrepó al señalar que ‘un enfoque moderado de la tecnología en la clase siempre beneficiará el aprendizaje’. ‘Enseñar es una experiencia humana’, indicó. ‘La tecnología es una distracción, debido a que necesitamos alfabetizar y tener capacidad de pensamiento y expresión cuantitativa, así como pensamiento crítico’”.
Vale la pena leer el artículo. Recuerdo haberlo leído en su momento y me faltaba el marco conceptual que hoy me brinda el libro de Daniel Goleman.
Sobre este tema, esta Administración no va a hacer nada, respecto a la nada que ha hecho con la educación, más que degradarla.
Tengo una firme convicción de que la próxima Administración no va a experimentar con sus gobernados, sobre todo los niños y jóvenes, por lo que este será uno de los temas que tendrá entre sus prioridades para analizar la realidad y sus consecuencias.
Rafael Rubio
CI 1.267.677-8