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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos días, en la aldea montevideana se viene hablando del tema de la censura a una exposición de obras plásticas que el artista Claudio Rama sufrió por parte de la directora del Teatro Solís, Malena Muyala.
Según la directora Muyala, las obras no se ajustaban a la perspectiva inclusiva en el lenguaje escrito y visual.
El ambiente se alborotó y se publicó una carta contra la censura municipal firmada por algunos artistas, intelectuales y políticos.
Tengo un punto de discrepancia con esa carta: se hace un paralelismo entre la censura de Muyala y la que sufrió en el año 1986 el artista plástico Oscar Larroca por parte del entonces intendente colorado Jorge Luis Elizalde, en ocasión de que Larroca expusiera unos dibujos calificados de “pornográficos” por parte del jerarca municipal.
La censura de hoy, la de Muyala, es muchísimo más grave que la de Elizalde, por dos razones:
1) La censura de Elizalde contra la obra de Larroca fue resultado del intelecto degradado de un viejo carcamán, pacato, que quedó solo en su afán censurador: ni el presidente Sanguinetti, ni el director de Cultura de la IM Thomás Lowy, ni la ministra de Cultura Adela Reta se plegaron a su censura.
2) La censura de Muyala proviene de una persona joven, artista, que se autopercibe “progresista” pero, además, está respaldada explícita o implícitamente por un ejército de talibanes afines a la instalación en Uruguay de la agenda 2030, entre los que se encuentran todo el Frente Amplio, y también, solapadamente y bajo el método disimulado del gradualismo, el Partido Colorado y el Partido Nacional.
Que Dios se apiade de este pobre país.
Gerardo Ruiz