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    miércoles 12 de junio de 2024
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    El conflicto del IAVA

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    Sr. Director:

    A inicios de este año, la dirección del instituto les solicitó a los integrantes del gremio estudiantil dejar libre el recinto que en el año 2009 se le había cedido, a fin de que lo utilizaran como “lugar de reunión”, ofreciéndoles a cambio otro salón en la misma planta. El motivo de dicha solicitud radicaba en que el plan de obras del instituto preveía utilizar esa área para la realización de determinadas refacciones edilicias.

    El gremio se niega a acceder a lo “solicitado”, argumentando que interpretaban el requerimiento como un modo de censura, actitud con que los estudiantes agremiados desconocen la autoridad del director. Y a partir de allí se desencadena un conflicto estudiantil.

    Es así que ante tamaño desplante, el director del Instituto Alfredo Vásquez Acevedo —cual mero intermediario— se limita a informar lo sucedido, pasándole el problema a su escalón superior, la Dirección General de Secundaria. Actitud con la que, en la mejor de las hipótesis, el director rehúye a su responsabilidad.

    En conocimiento de la situación, la señora directora general de Secundaria dispone que proceda a hacer desalojar el recinto. Mandato que el director no acata, alegando que “no cumplía órdenes con las que no estaba de acuerdo”, actitud con la que claramente incurre en un acto de desobediencia.

    No conforme con ello, al requerírsele que abriera el candado del recinto en cuestión, contesta que “no estaba en su poder la llave del mismo”, actitud con la que implícitamente rehúsa su jerarquía.

    A esta altura de los acontecimientos, a la Dirección General de Secundaria solo le restaba determinar si el modo de actuar del director del IAVA respondía a su ineptitud para desempeñar el cargo o, lo que es peor, a su complicidad con el gremio estudiantil…

    Y así, frente a este despropósito: legal, funcional y administrativo, la directora general del Consejo de Educación Secundaria, Lic. Prof. Jenifer Cherro, haciendo uso de la autoridad que le confiere la dirección que ocupa y cumpliendo con la responsabilidad que este le impone, procede a separar del cargo al director en cuestión, e instruirle un sumario administrativo.

    Hasta aquí los procederes: de los estudiantes y del director, así como la resolución administrativa de la jerarca del ente. Ahora, basta con reparar en lo que, concerniente a los “deberes” y “derechos” de estos, expresan estos extractos de los estatutos vigentes, para dilucidar claramente el tema.

    Estatuto del estudiante:

    Art. 7. Los jóvenes tienen derecho a la libertad de asociación, y a celebrar reuniones pacíficas, de acuerdo a las previsiones constitucionales, legales y estatutarias.

    Art. 13. Las reuniones gremiales, (…) en los locales educativos serán autorizadas por la Dirección (…), debiendo permitir a las autoridades el ejercicio de sus funciones.

    Art. 15. En relación a compañeros, docentes y autoridades, la responsabilidad comprende:

    a) trato respetuoso y, por lo tanto, abstención de hechos de violencia y de provocaciones o incitaciones a la violencia (…);

    f) mantener una conducta que asegure: el orden necesario para el desarrollo de la actividad educativa y el cumplimiento de los deberes y atribuciones (…) en especial de la Dirección (…).

    Art. 16. En relación con los bienes (…), las responsabilidades comprenden:

    b) cuidar los bienes que se proporcione para la actividad educativa,

    c) abstenerse de escribir leyendas o dibujos en los muros, paredes, muebles

    del centro docente.

    Estatuto del docente:

    Art. 1. Son requisitos para ejercer la función pública:

    d) Mantener una conducta acorde con los fines del organismo y las obligaciones del cargo.

    Art. 3. Son deberes específicos del docente (la función de “dirección”, es considerada de docencia indirecta):

    a) Mantener idoneidad y ejercer sus funciones con dignidad, eficacia y responsabilidad.

    f) Desempeñar los cometidos que determine la autoridad de la que depende, en atención a la naturaleza del cargo.

    g) Cumplir y hacer cumplir las disposiciones legales y reglamentarias del ente y respetar el orden de las jerarquías funcionales.

    Art. 65. Se considerará falta grave el abuso de autoridad o la omisión del superior frente a hechos o actos que afecten la regularidad del servicio a su cargo o atenten contra el principio de laicidad.

    De estos preceptos estatutarios se desprenden dos verdades (RAE: juicio o proposición que no se puede negar racionalmente):

    1) que los estudiantes hicieron/hacen, lo que los docentes y la dirección del liceo les permiten,

    2) y que el proceder del señor director del IAVA no se ajusta a las normas establecidas en la Ordenanza Nº 45, Estatuto del Funcionario Docente, dado que:

    a) deliberadamente no cumplió, ni hizo cumplir, las disposiciones provenientes de sus jerarquías institucionales,

    b) desobedeció, manifiestamente, a sus jerarcas,

    c) no ejerció sus funciones con la dignidad, honestidad, responsabilidad y lealtad, que tan digno cargo le imponen.

    En suma, fue omiso frente a los graves hechos que afectaron y continúan afectando la regularidad del servicio en el liceo que dirigía, por lo que cometió una “falta grave” (Art. 65, Cap. X).

    Hasta aquí la cuestión funcional, legal y administrativa. Pero la mise en scène dio pie a las ocupaciones, los desalojos, los paros, las expresiones de “solidaridad” de Fenapes, ADES y PIT-CNT, y obviamente que se aprovechó la volada para denostar al ya alicaído principio de autoridad.

    A este particular respecto, con la mayor desfachatez los voceros del FA expresaron: “Se asiste a un proceso de creciente aumento del verticalismo, autoritarismo y persecución en la órbita educativa”. Y como no podía ser de otra manera, políticos, sindicalistas y estudiantes trajeron a colación la dictadura del año 73, los desaparecidos, la LUC, la reforma previsional, y el intendente Orsi ¡hasta hizo alusión a la prolijidad de los cuarteles! (?)

    El objetivo había sido alcanzado, y la mesa está servida para el “socialismo del siglo XXI” nativo. El menú, una degustación de: “adoctrinamiento ideológico”, “formación de cuadros”, “movilización”, “agitación” y “gimnasia electoral”.

    Secundaria, y particularmente los viejos “preparatorios”, desde siempre ha sido un almácigo muy fértil para el Partido Comunista.

    Un joven es a la ideología marxista lo que un trozo de madera noble y perfumada lo es a un primoroso escultor.

    Luis Eduardo Maciel Baraibar

    Cartas al director
    2023-05-03T21:16:00