N° 1903 - 26 de Enero al 01 de Febrero de 2017
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl conventillo de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales tiene todos los ingredientes del sainete: dramático, patético y jocoso. Los más famosos de comienzos del siglo XX, “El conventillo de La Paloma” y “Tu cuna fue un conventillo”, los escribió Alberto Vacarezza. Los ambientó en esas casas de inquilinato que el progreso derrumbó. Con el paso de los años la modernidad lunfarda convirtió el vocablo “conventillo” en sinónimo de desorden, escándalo, conflicto y desprolijdad.
El actual sainete va de la mano de fuertes intereses económicos asociados a una descomposición general del fútbol. No en vano varios asuntos terminan en los estrados judiciales civiles y penales. Por ahora este no llegó. Veremos qué ocurre si, como pretenden algunos socios, se audita la gestión de varios años de Enrique Saravia como presidente. El sindicato afirma que tiene la contabilidad clara. Bueno sería entonces que ellos mismos solicitaran una auditoría para terminar con este conventillo antes de que la transparencia lo derrumbe.
El estatuto de la FIFA prohíbe a jugadores, técnicos y dirigentes dirimir sus conflictos ante la Justicia, pero este asunto no está comprendido porque está afuera del ámbito deportivo.
Saravia resiste un pedido de renuncia de más de 582 asociados y afirma que muchos firmaron engañados. Tiene derecho, pero la dimensión del reclamo aconseja la revisión de un sindicato al que sus directivos glorifican, como suele hacerse en este deporte, entre los de más prestigio a escala mundial.
El sindicato le sirvió a Saravia como plataforma política. En 2014 creó el “Espacio Celeste” y mediante un acuerdo con el Movimiento de Participación Popular fue electo diputado suplente. Su mayor apoyo fue Gustavo Torena, el “Pato Celeste”, que de payaso palmípedo pasó a empresario de la mano del ex presidente José Mujica y del chavismo.
La manta la descorrieron en octubre del año pasado los jugadores Diego Godín y Diego Lugano, voceros de los jugadores en general y de los seleccionados. Reclamaron por sus derechos de imagen que ejecutaba Tenfield. El sindicato recibía U$S 250.000 anuales como compensación. Hasta ese reclamo, mutis por el foro.
En medio del conventillo emergió el verbo patotero de Torena. Le advirtió a Lugano que tendrá “problemitas” si se mete con Saravia, su “hermano de la vida”. Y lo amenazó: “Yo arranco y a mí no me cabe nada”. Si le da el cuero y “arranca”: pato a la cacerola. El jugador, que evaluó denunciarlo, por ahora desistió: sería “dar por el chancho (o el pato) más de lo que vale”.
También Saravia embistió contra el jugador al que buscan convertir en el malo de la película. “Me quiere tirar para afuera porque yo sé muchas cosas de él”, dijo. De los dichos de Torena y Saravia cualquiera puede interpretar que Lugano cometió ilicitudes en su vida profesional o comercial.
Se sumó el director de Tenfield, Daniel Gutiérrez. El domingo 22 recordó en “El País” que Lugano ya no integra la selección y le atribuyó “ansias de poder”. Lo responsabilizó de armar este asunto con el apoyo de “periodistas consecuentes”. Ese mismo día en el mismo diario, Sebastian Coates, que sí integra la selección, aseguró que todos los jugadores opinan igual. Cuestionó a Tenfield y afirmó que la Mutual ha sido “instrumentalizada” por terceros.
Para Saravia se trata de una conspiración de los jugadores de la selección que pretenden que el nuevo presidente de la Mutual sea el ex jugador Sebastián Eguren. “Es lógico que me van a decir que no es cierto. No está nada mal, pero que vengan y me digan que quieren hacer una lista y ahí sí capaz que me voy”, dijo.
La Mutual pateó la pelota para afuera y puso los hechos a consideración de un Tribunal de Honor que preside Juan Ricardo Faccio, veterano ex jugador y técnico devenido en comentarista deportivo. Hasta la temporada pasada trabajó en el programa “Sin límites” de VTV, la empresa de Tenfield.
Faccio anunció que pretendía certificar la firma de los 582 asociados que piden la renuncia de la directiva. Lo mandaron a paseo. Entonces dijo que se presentaría en los lugares de entrenamiento para que los jugadores ratificaran esas firmas. También le salió el tiro por la culata. Los jugadores reclaman “Transparencia, coherencia e independencia”.
Ahora, 66 asociados (el estatuto exige 50) se presentaron con firmas certificadas solicitando una asamblea extraordinaria. Sin embargo, Saravia afirma que muchos están dando marcha atrás y que por ahora no la convocará. En Sport 890 dijo que analiza pedir la intervención de la Justicia sobre la validez de las firmas.
¿Cuál es la función de un Tribunal de Honor? Juzgar conductas deshonrosas y/o cualidades morales. ¿Qué cometido tenía en este asunto? ¿Juzgar la honra de los firmantes o la honra de la Mutual? Faccio no consideró su propia honra: como asalariado de VTV-Tenfield debió abstenerse y no lo hizo.
El 8 de enero el analista de temas deportivos Ricardo Piñeyrúa tituló su columna en Montevideo Portal en forma elocuente: “Maten al denunciante”. Alude a las acciones para evitar o limitar el reclamo de los asociados de la Mutual.
“Cuando pasan estas cosas, yo siento que estamos mal, y no mal en el fútbol, mal como gente, miramos este abuso y dejamos que continúe, quizá sin darnos cuenta de que es parte de la gran batalla, la que se está librando entre quienes buscan independizar al fútbol para mejorar sus condiciones y quienes quieren que todo quede como está para seguir llevándose su tajada”, razona Piñeyrúa.
¡Qué argumento para un sainete de Vacarezza!