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Es la caminata más especial en el mundo del golf, aquella que todo golfista sueña experimentar un día. Es la llegada al hoyo final del British Open, el campeonato de golf con mayor tradición en el mundo. De las 10 canchas entre las cuales se rota el Abierto Británico en cada edición, en esta oportunidad la sede fue el espectacular campo del Royal Saint George’s Golf Club de Inglaterra. Su hoyo final rodeado por cinco enormes tribunas daba la impresión de un gran anfiteatro donde minutos más tarde llegarían la consagración del campeón y la tradicional ceremonia de entrega de premios.
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En ese escenario se montó en la tarde del domingo 18 el estadounidense Collin Morikawa, con apenas 24 años, quien en su debut en el British Open tras las cuatro rondas se quedó en forma brillante con el título.
Una vuelta final formidable recorrida en 66 golpes le dio a Morikawa la victoria en la 149a edición del British Open, el segundo Major de su carrera luego de la victoria en el PGA Championship del año pasado. Con esta conquista de dos “grandes” antes de cumplir los 25 años, Morikawa pasa a integrar una selecta lista de extraordinarios golfistas como Jack Nicklaus, Severiano Ballesteros, Tiger Woods, Rory McIlroy y Jordan Spieth, quienes obtuvieron ese logro.
El joven golfista empleó 265 golpes para las cuatro vueltas, 15 bajo el par de la espectacular cancha del Royal St. George’s Golf Club, sede del último Major del año. En segundo lugar con dos golpes más finalizó su compatriota Jordan Spieth, mientras que Jon Rahm terminó en tercer lugar, posición que le permitió al español recuperar el liderazgo del ranking mundial desplazando a Dustin Johnson.
En tanto, el argentino Emiliano Grillo fue el mejor de los sudamericanos que formaron parte del British Open al finalizar en el puesto 12o, quedando apenas a dos impactos de entrar en el top 10, posición que le habría asegurado una plaza directa para el próximo British Open a disputarse en julio del año que viene en el Old Course de Saint Andrews.
Por su parte, el alemán Matthias Schmid fue el mejor golfista aficionado del certamen al culminar en el puesto 59º con un score de 282 golpes para los 72 hoyos, recibiendo la tradicional medalla de plata en la ceremonia de entrega de premios.
British Open sin viento
Los fuertes vientos y lluvias, típicas en esta época en esa parte del mundo, faltaron a la cita, por lo cual los 156 golfistas que salieron el jueves en busca de la gloria se encontraron con un panorama totalmente diferente al habitual. No fue de extrañar entonces la gran cantidad de scores bajo el par del campo en esa jornada, donde el sudafricano Louis Oosthuizen saltó a la vanguardia con un espectacular recorrido de 64 golpes. Las condiciones climáticas se mantuvieron benévolas en la segunda jornada y Oosthuizen se afirmó en la punta con un excelente acumulado de 129 golpes para los 36 hoyos, uno de los más bajos en el historial del abierto británico.
A la mitad del campeonato el argentino Grillo ya se destacaba ocupando el séptimo lugar, mientras que el chileno Joaquín Niemann aparecía en el puesto 40o. El corte clasificatorio fue en 141 golpes quedando 65 jugadores en competencia, tras el cual se marchaban temprano de Royal St. George’s el argentino aficionado Abel Gallegos y los chilenos Sebastián Muñoz y Ricardo Celia.
El sudafricano Oosthuizen, ganador del British en el 2010 en Saint Andrews, mantuvo el liderazgo luego de disputada la tercera ronda con un acumulado de 197 impactos, llegando a la vuelta final con un golpe de ventaja sobre Morikawa y tres sobre Jordan Spieth.
La definición
Con seis segundos puestos en Majors, la gran pregunta era si Oosthuizen soportaría esa presión para obtener su segundo grande. En otra jornada final con condiciones ideales para el juego, temprano aparecieron en los tradicionales tableros amarillos los nombres de Brooks Koepka y Jon Rahm marcando números impresionantes ante el delirio del público.
Luego de un comienzo errático de los integrantes del twosome final, los primeros nueve hoyos estuvieron marcados por los tres birdies consecutivos que logró Morikawa entre los hoyos 7 y 9 para cerrar con 32 golpes ese recorrido y alcanzar por primera vez la punta del certamen.
El campeonato de golf más antiguo del mundo tenía reservado un final apasionante, de esos que dejan la sensación de que 18 hoyos fueron pocos. Spieth, jugando en el penúltimo grupo, buscaba poner presión y en un momento de la vuelta se colocó a solamente un golpe del líder. Sin embargo, demostrando una gran categoría a pesar de su corta edad, Morikawa embocó todo lo que tenía que embocar: quitándole presión al resto de su juego y haciendo pares fue construyendo la victoria más importante de su carrera. Llegó al hoyo final con dos golpes de ventaja, sabía que nada le apartaría del título, mientras Spieth se quedaba en la oficina de resultados mirando la definición por televisión. La tradicional medalla de oro, la Claret Jug (símbolo de victoria en el Open) y el título de Champion Golfer of the Year estaban en buenas manos.
La palabra del campeón
“Ganar debutando en un British Open es algo maravilloso, no es fácil, por cierto, todo es diferente en los campos estilo links, los rebotes, el rough, la velocidad de los greens, por suerte pude adaptarme muy rápido”, afirmó Morikawa en conferencia de prensa con la Claret Jug en sus manos. “Si uno repasa los nombres grabados en esta copa se dará cuenta de que hay verdaderas leyendas del golf mundial, tener desde hoy mi nombre grabado ahí es muy especial”.
“Hay que tener en cuenta que solamente tenemos 4 Majors en la temporada, cada uno con sus características, todos diferentes, pero venir aquí, jugar por primera vez el British Open y ganar es algo muy especial puedo asegurar; sin duda esta victoria marcará mi carrera. No puedo considerar hoy si estoy haciendo historia, apenas tengo 24 años, con dos como profesional, es difícil para mí hacer este tipo de evaluaciones, trato de disfrutar al máximo el momento, ya habrá tiempo para considerar lo logrado, pero más adelante”, añadió.
“A pesar de la gran presión que hay en la ronda final de un Major, estaba bastante calmo, conversé bastante con mi caddie; por supuesto que había nervios, pero traté de canalizarlos en cada golpe, sabía lo que estaba ocurriendo adelante, los birdies de Rahm, de Spieth, por lo cual tenía que enfocarme en cada golpe; por suerte la estrategia funcionó bien”, aseguró Morikawa entre risas. “Es un momento único, soy muy competitivo, me gusta mucho competir contra los mejores golfistas del mundo”.
Con respecto a la vuelta del público a los Majors, el campeón afirmó: “Aquí se respira golf, es un público conocedor de lo que es un buen tiro, una buena recuperación, un golpe desde el rough, por lo cual los aplausos nos brindan mucha energía a los jugadores. Ojalá entre todos podamos lograr que siga habiendo espectadores en los campeonatos de golf”.