Nº 2123 - 20 al 26 de Mayo de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMichel de Nôtre-Dame (o Nostradamus) vivió entre los años 1503 y 1566, y es conocido por sus famosas Profecías, un singular texto en el que vaticinaba la ocurrencia de diversos acontecimientos que habrían de verificarse a lo largo de los siglos posteriores. Se dice que, entre otros, pronosticó el ascenso al poder de Adolf Hitler en 1933, el fallecimiento del papa Juan Pablo II en el año 2005 y el atentado a las Torres Gemelas en el 2011. Incluso, algunos hasta afirman que en su antiquísima obra predijo la irrupción, por estos tiempos, de la pandemia que hoy azota al mundo.
Se desconoce si esto último fue así, pero lo cierto es que nadie se ha animado a señalar cuándo podremos librarnos de este funesto coronavirus. Y ello impide contar con un indicio más o menos confiable del futuro inmediato de la actividad deportiva. Los vaivenes, en cuanto a su desarrollo, ya han impedido, por ejemplo, confirmar oficialmente la realización de los Juegos Olímpicos (la competencia cumbre del deporte mundial), que cada cuatro años ha venido desarrollándose desde los albores del siglo pasado y que debió empero postergarse respecto a la fecha originariamente fijada. Y otro tanto ha ocurrido con la programación de otras muchas actividades deportivas, el fútbol entre ellas.
Lo que viene de decirse guarda relación con los últimos anuncios de la FIFA y la Conmebol en cuanto al reinicio de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Qatar y la realización de la Copa América de Selecciones, eventos postergados precisamente por esa crisis sanitaria. Respecto de aquellas, se dispuso disputar las fechas aún restantes, aunque alterando la programación inicial. Para Uruguay, su primer partido será el próximo 3 de junio —o sea, en apenas un par de semanas— ante Paraguay en el Centenario, y luego el 8 del mismo mes ante Venezuela, como visitante. Eso siempre y cuando no se vea agravada la situación imperante en los países del área, algo que ya aparece repercutiendo en la actividad interna de algunos de ellos. El virus ha golpeado fuerte y hay numerosos contagios en equipos de varios países, también en el nuestro. Y si la incipiente vacunación no tiene efectos inmediatos, puede también ponerse en duda el inicio de la Copa América, previsto para ese mismo mes de junio, al punto que una de las dos sedes inicialmente elegidas, Colombia, puso en duda su primaria postulación.
Si dejamos transitoriamente de lado estas especulaciones del futuro, el presente aparece pautado por la participación de varios de nuestros equipos en las series clasificatorias de las copas Libertadores y Sudamericana. A diferencia de otros años, la campaña internacional del tricolor no viene siendo la esperada. Tras su derrota inicial como visitante ante Argentinos Jr. (con el estreno de su técnico Cappuccio y de algunas de sus incorporaciones), se esperó una reacción para el siguiente partido como local, ante su homónimo colombiano. Sin embargo, tras un trámite cambiante, solo pudo rescatar un exótico y justo empate 4 a 4. Con ese único punto obtenido, Nacional viajó a Santiago dispuesto a mejorar su imagen. Igualados en un gol al cabo del primer tiempo, en la reanudación sus quedos defensivos y los oportunos cambios del rival determinaron una derrota contundente, quedando último en su grupo. Viajó luego a Pereira para enfrentar al Atlético Nacional, topándose con un clima enrarecido por fuertes protestas sociales. Pidió la suspensión del partido, pero igual debió jugarlo presionado por la Conmebol. Y solo pudo rescatar un pálido empate que comprometió aún más su ya escasa chance de acceder a la siguiente fase.
El partido del martes ante la U Católica pasó a ser decisivo, y para colmo de males debió afrontarlo con varias bajas importantes por contagios del Covid. Con la formación que Capuccio pudo poner en cancha, Nacional jugó un pobre primer tiempo, aunque una inspiración de Ocampo —tras atravesar en solitario media cancha— lo puso arriba en el tanteador. En el complemento, con algunos cambios oportunos, el tricolor mantuvo a raya al rival (que igual malogró alguna situación de gol), quedándose con una victoria que lo deja aún en carrera, aunque su chance de pasar de fase depende del resultado de dos partidos ajenos (parece sí más factible ingresar como 3º a la Copa Sudamericana).
El panorama aurinegro, en tanto, presentaba un tono muy distinto. Había goleado en su casa a un discreto Sport Huancayo, con un buen despliegue y una inusual contundencia en jugadas de pelota quieta. Entonado, viajó a Brasil, aprovechó las oportunidades de gol que se le presentaron, supo aguantar la embestida del dueño de casa y se trajo tres puntos de oro de visitante, quebrando una larga racha negativa. Su siguiente rival, River asunceño, vino decidido a cortar con infracciones el fútbol de Peñarol, que igual sacó ventaja tras otro tiro de esquina. Y un par de cambios en el segundo tiempo facilitaron su victoria, aunque sin el brillo esperado, que sí apareció, y en su máxima expresión, goleando al Corinthians, días después, tras una exuberante combinación de buen fútbol y efectividad. Lo hecho en la primera media hora del partido lindó con la perfección, y luego fueron sumándose los goles (triplete del promisorio Canario Álvarez), conformando una gran victoria. Con puntaje perfecto, solo faltaba sacar un punto en Asunción para acceder anticipadamente a la segunda ronda del certamen.
¡Pero se “le aguó” el festejo! Y por sus propios errores, más que por méritos del rival. El River guaraní no le dio facilidades, e incluso sorprendió con un prematuro gol a la salida de un córner, facilitado por la desatención de la zaga aurinegra. Aunque lejos del nivel del partido anterior, el aurinegro se hizo del control de la pelota y malogró un par de chances de gol. Igual, el empate llegó a poco de iniciado el segundo tiempo, nuevamente por su goleador Álvarez. Parecía que seguiría de largo, porque se adueñó de la iniciativa, pero le costó llegar al gol. Igual le bastaba con cuidar debidamente ese empate, que ya lo clasificaba. Sin embargo, e increíblemente, no supo hacerlo. Y ya en los descuentos, un despeje largo de la defensa rival sorprendió adelantada y titubeante a la zaga aurinegra, permitiendo que un delantero chileno se filtrara solitariamente hacia el arco de Dawson, anotando el gol de la victoria para su equipo. Frustración grande e inesperada, pues, para la gente aurinegra, que dejó escapar una clasificación que ya tenía en sus manos (aunque aún puede lograrla rescatando algún punto en su próximo partido en Lima, ante Sport Huancayo).
Tras estos últimos resultados, este circunstancial presente indica un cierto cambio de humor (los hinchas de Nacional quedaron satisfechos y los de Peñarol defraudados); aunque, en verdad, el futuro sigue siendo mucho más propicio para la gente aurinegra.