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El Ministerio de Defensa estudia la instalación de un nuevo Liceo Militar en el interior del país como parte de una serie de medidas que apuntan a aprovechar el “disciplinamiento” castrense como factor positivo en la formación de los jóvenes. Ese centro de estudios está en crecimiento y la demanda duplica su capacidad, según datos expuestos por autoridades de esa secretaría de Estado durante una exposición el lunes 15 en el Parlamento.
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“Es bueno aclarar que el equipo que integra el Ministerio de Defensa nacional le da una gran relevancia al Liceo Militar General Artigas, una valoración importantísima y estratégica. Jamás estuvo entre nuestros planes el cerrarlo ni mucho menos”, remarcó el director de Formación del Ministerio, Hernán Planchón, al inicio de su presentación en la Comisión de Defensa del Senado.
Con esa afirmación cuestionó versiones que durante los últimos años apuntaban a un eventual cierre del Liceo Militar en un contexto de escasos recursos para las Fuerzas Armadas. Incluso el entonces comandante en jefe del Ejército Jorge Rosales, en un documento interno de la institución titulado “Visión 2020”, sugirió en mayo del 2010 que el Liceo Militar tenía “bajos y cuestionables beneficios” (Búsqueda Nº 1.560).
En contraste, los datos expuestos por Planchón —quien acompañó en el Parlamento al ministro Eleuterio Fernández Huidobro y al subsecretario Jorge Menéndez— indican otro escenario. “El promedio histórico de deserción estudiantil, por ejemplo —sabemos que este es un concepto que en la educación nacional se maneja de una manera un poco distinta— ha sido de un 8%; sin embargo, desde 2012 hasta el presente ese porcentaje ha descendido y se ubica en un 4%; a su vez, no puede ser tomado como deserción porque la persona sigue en actividad en otras instituciones de Enseñanza Secundaria. El promedio histórico de repetición, por su parte, ha sido de un 4%; sin embargo, en 2012 se ubicó en un 2%. El ausentismo a nivel docente es muy bajo”, señaló el jerarca.
De inmediato apuntó otro dato: para el 2013 se presentaron 300 aspirantes a ingresar al Liceo Militar, o sea 25% más que en el 2012. Los cupos de la institución son 145.
“Obviamente —acotó Planchón— teniendo en cuenta todos estos datos y la situación general de la educación en el país, y como creemos que el factor del disciplinamiento repercute luego fuertemente en el rendimiento académico, estamos analizando la posibilidad de extender una experiencia similar a esta; incluso hemos pensado en otros liceos en el interior del país. Ya hemos hecho algunas tentativas, sobre todo al norte del Río Negro, aunque por ahora estamos en la fase de estudio y de coordinación con el resto de las instituciones educativas”.
Si bien la aspiración ministerial es instalar más instituciones de ese tipo, por lo pronto el proyecto concreto es crear un nuevo Liceo Militar en el interior y con perfil propio. “La idea del liceo en el interior del país, es decir este nuevo Liceo Militar que está en la fase de estudio —proyecto en el que estamos trabajando bien— tiene un enfoque hacia lo técnico, porque naturalmente en nuestras Fuerzas Armadas hay una capacidad muy fuerte en ese aspecto”, precisó Planchón en la comisión parlamentaria.
El Liceo Militar tiene en promedio 30% de sus estudiantes mujeres, luego de que en 1996 pasó a ser mixto. A su vez, la mitad provienen del interior del país y todos ellos están en régimen de internado en la institución, a diferencia de los de Montevideo y zona metropolitana. De acuerdo con los datos oficiales, en promedio uno de cada tres alumnos de ese liceo continúa luego la carrera militar. Su programa de estudios es el mismo que en Secundaria, y se le añade una “educación premilitar”. Sus docentes son mayoritariamente civiles elegidos por el Ministerio de Defensa.
El proyecto de nuevo Liceo Militar es parte de una serie de emprendimientos que en los últimos tiempos han involucrado a estudiantes civiles con las Fuerzas Armadas y la UTU. Se trata de convenios por los cuales los estudiantes de UTU pueden aprovechar las capacidades militares tanto en infraestructura como en conocimiento de oficios. Más aún, esas experiencias ya se tradujeron en algunos avances tecnológicos con potencial exportable, como la invención de un sistema hidráulico para la conducción y apertura de vehículos de transporte blindado de personal (Búsqueda Nº 1.701).
“Pertenecen al Ejército”.
Mientras se producía la exposición sobre el proyecto de Liceo Militar, el senador nacionalista Sergio Abreu planteó a los jerarcas de Defensa: “En la mente de muchos a veces está la utilidad que puede tener esto en materia de inclusión social y de educación para determinados sectores de la sociedad, por ejemplo los menores que tienen algunas dificultades, como los que pertenecen al INAU. Al respecto quisiera plantear por lo menos esta duda, aunque no se haya tomado una decisión. ¿Se ha pensado en el esfuerzo de encauzar determinados infractores menores en determinadas actividades educativas o de régimen de educación —no militar— que permita también transmitir disciplina como forma de ayudar a una salida mejor, clasificando obviamente quiénes pueden ser ‘beneficiarios’ —entre comillas— de ese tipo de tratamiento?”.
Quien le respondió fue el propio ministro Fernández Huidobro: “En realidad, esos menores hoy ya pertenecen al Ejército. En tanto tengan más de 18 años, pertenecen al Ejército. De acuerdo a la ley vigente, los que no tengan hijos forman parte de la reserva activa. El Ejército permanente —el que hoy tenemos— es apenas una pequeña parte. Toda la población, hasta los 60 años, forma parte y es movilizable en cualquier momento por decisión del señor presidente de la República y con aval parlamentario, tanto con fines de preparación bélica, guerra o catástrofes naturales”.
A continuación, Planchón enumeró algunas experiencias de cooperación del INAU con el Ministerio de Defensa y que valoró como positivas. “Son gurises que desconocían el ámbito militar y que necesitan un disciplinamiento externo porque no pueden tener autodisciplina —consideró—. Esto puede ser discutible desde el punto de vista filosófico, pero hay sectores sociales muy vulnerables que no pueden llegar a tener autodisciplina por carecer de una formación de base”.