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Para conmemorar el 40º aniversario del asesinato de cuatro soldados por un comando tupamaro, el Ejército unificará por primera vez el acto que realiza su personal en actividad con el que todos los años efectúan sus oficiales retirados, informaron a Búsqueda fuentes castrenses.
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Las características del acto serán inéditas, ya que por primera vez activos y retirados lo harán juntos y, precisamente, en Avenida Italia y Abacú, donde se encuentra el monolito en homenaje a los soldados muertos el 18 de mayo de 1972.
Ambos actos de conmemoración serán unificados por iniciativa del comandante en jefe del Ejército, Pedro Aguerre. Según fuentes de los clubes sociales militares, que agrupan en su mayoría a oficiales retirados, el jefe de la fuerza de tierra transmitió que su intención es reforzar el sentimiento de unidad de los militares, ya sea activos o en retiro.
El Comando del Ejército ya cursó las invitaciones para toda la oficialidad; eso, en términos militares, equivale a una orden. Está previsto que durante el acto, que según las fuentes será breve y sencillo, Aguerre pronuncie un discurso.
En mayo del 2010, el entonces comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, había prohibido al personal en actividad de la institución que concurriera al acto organizado por el Círculo Militar, algo que generó cuestionamientos en su interna y también por parte de los clubes sociales dirigidos por oficiales retirados (Búsqueda Nº 1.560).
En los últimos años, cada 18 de mayo se realizaban dos grandes actos militares en conmemoración del “Día del Ejército”: uno en el Comando de la institución, con un discurso del comandante en jefe, un desfile institucional y la presencia de autoridades nacionales y jerarquías políticas, y otro organizado por los clubes sociales —principalmente el Círculo Militar— frente al monolito ubicado en Avenida Italia esquina Abacú.
Aunque algunas veces los discursos del comandante en jefe provocaron controversias, los pronunciados por los clubes sociales mantuvieron siempre severas críticas al revisionismo del pasado reciente y al encarcelamiento de algunos de sus camaradas por violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura.
En este caso, según las fuentes que consultó Búsqueda, Aguerre pretende reforzar el concepto de unidad pero también contribuir a bajar niveles de tensión y encontrar puntos de consenso para superar el pasado reciente. Horas después de que asumiera su cargo, el comandante en jefe sostuvo que tiene la intención de ayudar a superar los enfrentamientos, que aspira a que se produzcan consensos, y que piensa en un gran encuentro, “como en Sudáfrica”, donde cada parte asuma su responsabilidad (Búsqueda Nº 1.635).
El acto del 18 de mayo tiene un fuerte contenido simbólico y es uno de los más importantes de la liturgia del Ejército. En este caso implica el 40º aniversario de uno de los días más sangrientos del período guerrillero previo al inicio de la dictadura.
Ese día un comando tupamaro mató a cuatro soldados que custodiaban la casa del entonces comandante en jefe del Ejército, Florencio Gravina. En los meses previos el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) había sufrido una serie de golpes, con caída de locales y encarcelamiento de líderes.
Los cuerpos de los soldados Ramón Ferreira Escobal, Osiris Núñez Silva, Saúl Correa Díaz y Gaudencio Núñez Santiago aparecieron juntos, sentados en una camioneta, muertos y cubiertos de sangre, en una foto que se convirtió en un ícono del combate contrainsurgente que antecedió a la dictadura (1973-1985).
Varios integrantes de la entonces guerrilla tupamara sostuvieron en los años siguientes que los soldados murieron en combate y que la forma en que aparecen en la foto, que indica que fueron ejecutados mientras tomaban mate, es el resultado de una operación de inteligencia para poner a la sociedad en contra del MLN-T. Sin perjuicio de ello, muchos reconocieron que ese operativo configuró un error que terminó por desatar el devastador contragolpe de las Fuerzas Armadas. De hecho, el ahora fallecido líder histórico del Frente Amplio, Líber Seregni, consideró en una entrevista con Búsqueda en mayo del 2000 que el operativo fue un “inexplicable asesinato”.