N° 1927 - 20 al 26 de Julio de 2017
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAfortunadamente, en los últimos días el contexto internacional volvió a estar cargado de buenas noticias para nuestro país y para la región en general.
Desde el punto de vista financiero, el testimonio dovish que dio la semana pasada ante el Congreso de Estados Unidos (EE. UU.), la presidenta de la Reserva Federal (Fed, por su sigla en inglés), Janet Yellen, así como los débiles datos de ventas minoristas y de inflación conocidos el viernes 14, acentuaron la tendencia a la depreciación del dólar (que esta semana alcanzó los niveles más bajos desde setiembre del año pasado). También la baja de las tasas de interés en el mercado de bonos norteamericano, con lo cual las condiciones financieras internacionales para Uruguay y para toda la región se volvieron todavía más favorables.
Los fenómenos climáticos adversos en EE. UU. impulsaron fuertemente a la suba los precios de los granos en general y de la soja en particular desde fines de junio, con alzas que llegaron a superar el 10% en ese período. Ello permitió que muchos productores locales que todavía no habían vendido la totalidad de sus cosechas obtuvieran mejores precios por ellas.
Dentro del contexto de las materias primas, el precio del petróleo continúa cómodamente por debajo de los US$ 50 por barril, lo que ayuda a que Ancap pueda continuar mejorando sus números y su contribución al resultado fiscal global, aunque ello implique seguir castigando a los consumidores, que continuarán pagando precios mucho más altos que lo que deberían.
Los datos de crecimiento del Producto Bruto Interno de China que se publicaron esta semana, que mostraron una expansión de 6,9% de la segunda economía más grande del mundo entre los segundos trimestres de este año y del pasado (levemente por encima del 6,8% que proyectaba el mercado), también fueron una buena noticia al sugerir que es altamente probable que se pueda cumplir la meta de crecimiento de 6,5% en 2017. Junto al claro repunte que se observa en Europa continental, la buena performance económica de China apunta a que efectivamente la economía mundial tendrá un mejor crecimiento este año, más allá de las dudas que los últimos datos conocidos generan sobre la solidez de la economía de EE. UU.
En definitiva, tanto desde el punto de vista económico como sobre todo financiero, desde el resto del mundo volvemos a tener un panorama sumamente favorable, que además nos ayuda doblemente porque también nuestros vecinos se benefician de esta situación. Lamentablemente, es difícil pensar que este cambio favorable se mantenga durante mucho tiempo.
Es difícil pensar en que las tasas de interés en dólares puedan continuar bajando mucho más a partir de los actuales niveles, salvo que EE. UU. caiga en una recesión, algo que no parece probable ni este año ni el que viene. La Fed sigue comprometida con subir de manera gradual las tasas de interés y en comenzar a reducir el nivel de sus activos hacia fines de este año; solo un deterioro mayúsculo del contexto económico podría alterar sus planes. Tarde o temprano, tasas de interés más altas en EE. UU. deberían llevar a un fortalecimiento del dólar en los mercados cambiarios, especialmente si el presidente Donald Trump logra concretar alguno de sus planes de rebajas de impuestos y de estímulo del gasto en infraestructura, aunque ello luce hoy por hoy cada vez menos probable.
Pasando a China, si bien el próximo Congreso del Partido Comunista previsto para octubre lleva a pensar que las autoridades querrán seguir en “piloto automático” al menos hasta ese momento, es claro que los desequilibrios financieros y crediticios no solo no han disminuido sino que se han acentuado en estos meses. El repunte del crecimiento ha estado ligado nuevamente a mayor gasto público e inversión en la construcción y en el sector inmobiliario en general, y habrá que ver si luego de octubre las autoridades vuelven a políticas restrictivas para tratar de contener el leverage y “rebalancear” la economía.
Los stocks mundiales de granos continúan en niveles muy elevados, por lo que salvo una continuación de los eventos climáticos adversos, parece difícil que la recuperación que tuvieron los precios en estos últimos días se sostenga. Con respecto al petróleo, si bien a corto plazo el panorama de precios bajos parece consolidarse, la reducción que semana a semana se viene observando en los stocks de crudo muy probablemente implique precios más altos el año que viene, especialmente si el actual acuerdo para restringir la producción entre la OPEP y varios de los principales países exportadores por fuera del cartel petrolero se mantiene.
En definitiva, lo más sensato parece ser tratar la innegable mejora que se viene observando en el contexto internacional tanto desde el punto de vista económico como sobre todo financiero como un fenómeno transitorio, y actuar en consecuencia.