N° 1992 - 25 al 31 de Octubre de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMientras entramos en la cuenta regresiva para empezar la cosecha de los cultivos de invierno, los precios y los rindes esperados de trigo, cebada y colza dan para entusiasmarse.
Allá por mayo cuando empezaba la siembra de lo que pronto se cosechará, el panorama de precios no era precisamente el mejor. Quienes apostaron a la siembra aun sin saber a ciencia cierta el resultado final no se verán defraudados: la apuesta salió bien. Los precios no solo aumentaron respecto al momento de la siembra, sino que les dio la oportunidad de lograr incluso precios muy buenos a lo largo de la temporada. La cebada se llegó a vender a US$ 220 por tonelada, lo cual es un muy buen precio para el promedio histórico. Hoy en día, con precios en el eje de los US$ 190 igual es bueno.
Al trigo le ha costado un poco más seguir a la cebada en términos de buenos precios, pero igualmente logrará un buen desempeño. La colza la tiene complicada porque sus precios se vinculan más a las oleaginosas que toman a la soja como referencia, pero igualmente están saliendo del pantano de precios lentamente.
¿Qué tendría que tener la agricultura de invierno para crecer a paso más firme?,¿cómo hacemos para que el agricultor uruguayo, que lleva al trigo y a la cebada en el ADN, apueste a esos granos?, ¿qué medidas ha tomado el gobierno para apuntalar a un sector clave de la agricultura?
Les pongo un ejemplo: supongamos que usted quiere plantar cebada en 2019. Si las malterías no cambian sus planes comerciales, hoy puede “fijar” su precio en US$ 210 por tonelada vendiendo un contrato de futuros. Hoy la cebada vale US$ 186. Naturalmente, fijar el precio de este modo tiene un costo financiero y algunas incertidumbres: ¿podré plantar la cebada?, ¿lograré un rinde mínimo que pueda garantizar mi inversión?, ¿obtendré la calidad necesaria para entregar el producto en la maltería? Entonces, no solo de precios buenos vive el agricultor sino de poder disponer de una estructura que le permita una adecuada contención de riesgos, tanto productivos como comerciales, que den solución a sus problemas. Y eso hoy en la mayoría de los casos no existe.
El resultado es que el agricultor uruguayo y las empresas que están a lo largo de la cadena agroindustrial tienen que apelar a mecanismos precarios para mantenerse en competencia. Es cierto que la industria se adapta lentamente a este tipo de procesos, pero en el camino quedan muchos agricultores que, incapaces de gestionar bien la adversidad, salen del sector.
Si el Uruguay dedicara tiempo y esfuerzo en desarrollar las herramientas para integrar mejor a sus agricultores y agroindustrias, tendríamos por delante otro panorama. La no cooperación termina siendo nefasta para los intereses del país. El esfuerzo privado no siempre logra verse porque, por buenos que sean los planes comerciales y que se haga el esfuerzo de permitirle al agricultor toda la flexibilidad posible, sin medios es imposible hacerlo.
En el ejemplo anterior, si yo no le doy los medios financieros para mantener un contrato a futuro de trigo por un año, de nada sirve el precio atractivo. Si no logro un instrumento que ayude a prevenir el riesgo de no poder plantar o de no lograr la calidad, sigo en lo mismo. Entonces, cuando hablamos de falta de agenda para la agricultura hablamos de ese tipo de cosas.
De no mediar ningún accidente con el clima, la inminente cosecha nos deja un poco mejor parados para enfrentar el verano, que es donde se juega la final. Seguimos muy jugados a que la soja de 2019 nos ayude a dejar un margen que pueda pagar algo de lo que se debe y vivir un año más. La apuesta está desbalanceada, porque hasta que no se arreglen los problemas comerciales que la aquejan los precios de soja para lograr el equilibrio siguen un poco lejos de lo deseable. Ojalá que el clima nos dé una mano y que los precios no caigan para poder asegurar un fin de año tranquilo.
(*) El autor es ingeniero agrónomo (Dr.), asesor privado y profesor de Agronegocios en la Universidad ORT