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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos tiempos que nos estamos jugando un nuevo repechaje futbolístico para encarar nuestro pasaje al mundial de Brasil 2014, me surge una reflexión, sobre lo que acontece en el país, en nuestra sociedad, y con las políticas públicas que se aplican.
Vivimos en un país, donde todo “anda a media máquina”. Las cosas funcionan con letargo. Se gestionan mal, y los resultados no pueden ser buenos. Prácticamente no hay organismo público que funcione bien. Todo anda a los tirones. La educación, con sus peores guarismos de repetición y deserción, y con el agravante de exigencias que cada vez son menores.
Nuestra aerolínea de bandera uruguaya que tiene a sus aviones en tierra, y con riesgo de convertirse en chatarra, y que ya nos ha costado muchos millones de dólares a todos los uruguayos. Nuestros trenes sin futuro a la vista, y “en la vía”, cuando en el mundo son un importante medio de transporte, rápido, barato y de los menos contaminantes para el medio ambiente. La única obra trascendente en materia vial en Montevideo, en casi 25 años de gestión, el Corredor Garzón, es peligroso, y no es eficiente. Funciona mal, porque midieron mal. Y miles de pesos y dólares, que son de todos nosotros, mal gastados.
La burocracia campea y reina en nuestras oficinas públicas. Tarifas exorbitantes de luz que nos cobra nuestra monopólica UTE, la más cara de América Latina.
Antel, la empresa de los uruguayos, con facturas también caras, y a contrapelo de lo que marca la Constitución de la República, se “empeña” y nos empeña a todos, en construir un estadio, para el cual no lo habilita nuestra Carta Magna.
Vivimos de paradoja en paradoja.
Nuestras escuelas que gastan el doble en seguridad que en material didáctico.
Legalizamos el consumo de marihuana, la subsidiamos, y el mate, ese amigo de los uruguayos, que pasa a convertirse en un artículo de lujo por el precio de la yerba.
En un país que tiene el slogan de Uruguay natural, se plantea una minería a cielo abierto.
El ministro de Defensa que nos aconseja, que nos dice, que la población tiene que armarse, y el ministro del Interior, que nos propone que nos desarmemos.
En vez de televisión digital, tenemos televisión digitada.
Más de 80 sociedades de derecho privado, que manejan millones de dólares, y que nuestros entes públicos han creado, burlan la capacidad de control de nuestra principal entidad fiscalizadora superior, el Tribunal de Cuentas de la República.
Centros CAIF que se cierran y cientos de niños y familias que quedan sin atención, y sin educación.
Mientras tanto, los cargos de confianza aumentan, y se gastan 145 millones de dólares para cubrir sus sueldos.
Así estamos....
¿No habrá llegado la hora de pensar seriamente en un presente y futuro mejor para todos los uruguayos?
José Luis Bringa