“Sean los orientales tan ilustrados como valientes”. En 1815, este fue el santo y seña elegido por nuestro prócer Artigas al ser nombrado como gobernador y capitán general de sus compañeros revolucionarios, priorizando la educación ante todo.
“Sean los orientales tan ilustrados como valientes”. En 1815, este fue el santo y seña elegido por nuestro prócer Artigas al ser nombrado como gobernador y capitán general de sus compañeros revolucionarios, priorizando la educación ante todo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá¿Qué significado tendría para nuestro prócer? ¿En qué estaría pensando cuando la pronunció, más cuando su mente la elaboró?
No podemos saberlo; sólo realizar alguna conjetura. El otro día estaba releyendo una conferencia pronunciada por Karl Popper con motivo de los 150 años del fallecimiento de Emmanuel Kant (22 de abril de 1721 a 12 de febrero de 1804) pronunciada en 1954, donde lo llamaba el filósofo de la ilustración. Es demasiado extensa para que la reproduzca totalmente pero recomiendo su lectura en “En busca de un mundo mejor”, Ed. Paidos, 1984, pág. 165 a 178.
De él dice Popper: “Kant fue un maestro de los derechos del hombre, de la igualdad ante la ley, de la paz sobre la tierra y, lo que quizá es más importante, de la emancipación a través del conocimiento”.
Vemos cómo describe el mismo Kant la idea de la ilustración: la ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su propia inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! He aquí el lema de la iluminación.
Podría decirse que el tema dominante en toda su vida fue la lucha por la libertad espiritual. Se podría resumir el espíritu de la ética de Kant con las siguientes palabras: atreveos a ser libres y respetad la libertad de los demás, pues la dignidad del hombre está en su libertad y en su respeto de las creencias autónomas y responsables de los demás, especialmente si éstas difieren mucho de las de uno.
¿Será que de alguna manera Artigas pueda haber tenido conocimiento del pensador que fue su contemporáneo y que sus libros corrían por toda Europa?
Y cuando pronuncia Artigas “con libertad no ofendo ni temo”, que es una frase contenida en el escudo de armas mandado diseñar por José Gervasio Artigas para la Provincia Oriental en 1815, ¿será que la libertad mencionada no se refería a la libertad física sino a la libertad espiritual, a la libertad de expresión del pensamiento? Nunca podremos saberlo pero yo me siento muy inclinado a creer que Artigas se refería a los principios de la ilustración, que los conocía y compartía e intentaba liberar a los orientales del fanatismo y el dogmatismo, porque solamente los hombres libres pueden construir naciones fuertes y firmes garantizando su libertad.
Volviendo al presente siento que todo esto se está perdiendo, viviendo una época de irracionalidad e ignorancia, que será muy difícil revertir.
Guillermo Asi Méndez
CI 1.064.746-4