N° 1975 - 28 de Junio al 04 de Julio de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsta semana el precio del petróleo alcanzó los niveles más altos desde noviembre de 2014, con la variedad WTI superando los US$ 73 por barril. Al mismo tiempo, la variedad Brent (que usa Ancap como referencia para fijar los precios de los combustibles) quedó por encima de los US$ 78, acercándose al máximo de los últimos 12 meses de US$ 80,50 por barril.
La fuerte alza del precio del crudo de esta semana se dio por la confirmación de que Estados Unidos (EE.UU.) comenzó a presionar a varios compradores de petróleo iraní para que dejen de adquirir el producto de ese origen a partir de noviembre, así como por una inesperada reducción de las existencias estadounidenses la semana pasada reportadas en el Departamento de Energía publicada ayer, miércoles 27.
Esta escalada de la cotización del crudo se da, además, en un contexto donde la OPEP y varios de los productores más importantes que no integran el cartel, encabezados por Rusia, decidieron ahora aumentar la producción a los efectos de evitar que los precios suban de manera mucho más significativa. Hasta ahora su política había sido la de restringir la producción a los efectos de eliminar el exceso de crudo que se había acumulado hasta el inicio de 2017 en todo el mundo.
En la actualidad, hay varios factores que están jugando, en el sentido de que los precios del crudo se mantengan firmes al menos en el corto plazo, e incluso para que sigan subiendo algo más. En primer lugar, más allá de que el reciente acuerdo de la “OPEP ampliada” apunta a aumentar la producción en una cifra de alrededor de 1.000.000 de barriles por día a partir del próximo 1º de julio, en los hechos el único país con capacidad para poder hacerlo es Arabia Saudita. Y obviamente ningún país va a estar dispuesto a resignar participación de mercado a favor del mayor productor de esa organización.
En segundo lugar, los problemas de oferta en países como Venezuela, Nigeria y Libia —entre otros— se siguen profundizando, lo que reduce el flujo de crudo disponible en el mercado.
Tercero, la efectiva implementación de sanciones contra Irán por parte de EE.UU. al abandonar el presidente Donald Trump el acuerdo que se había alcanzado entre las principales potencias mundiales e Irán en el tema nuclear, será un factor adicional que restringirá la oferta de petróleo una vez que las sanciones comiencen a aplicarse.
En cuarto lugar, el “boom” de producción de “shale” en EE.UU. está comenzando a enfrentar restricciones en materia de infraestructura de transporte, particularmente en la cuenca Permian, en el estado de Texas, lo que al menos en el corto plazo le pondría un techo a la oferta adicional que podría aportar al mercado la economía estadounidense.
El hecho de que el precio del petróleo esté subiendo de manera significativa en un contexto donde el dólar se está apreciando (lo que normalmente tiende a deprimir el precio de las materias primas) al mismo tiempo que se ha observado un aumento de la “aversión al riesgo” global como consecuencia del temor a que el mundo entre en una “guerra comercial”, parece apuntar a que los factores detrás de la suba del precio del crudo son específicos a las condiciones de oferta y demanda de dicho mercado. Eso vuelve a la situación mucho más complicada, sobre todo por los problemas que enfrenta la oferta a corto plazo.
Si efectivamente los precios del crudo se mantienen en los actuales niveles o algo por encima en los próximos meses, obviamente ello será una mala noticia para Uruguay, tanto por el impacto sobre la inflación como sobre el nivel de actividad y la demanda interna. El hecho de que el aumento del crudo coincide con una caída significativa en los precios de los productos agrícolas (donde, por ejemplo, la soja ha tocado en estos días su mínimo en más de dos años al cierre y desde diciembre de 2008 en términos intra-day), multiplicará los problemas de competitividad y rentabilidad del sector agropecuario local, ya severamente castigado por el impacto de los factores climáticos.
En definitiva, la actual suba de los precios del crudo es otro problema adicional que la economía uruguaya deberá enfrentar en los próximos meses, que generará más inflación, menos nivel de actividad y un deterioro mayor de las cuentas fiscales.