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    lunes 17 de junio de 2024

    El “refugio” y sus desafíos

    Nº 2194 - 6 al 12 de Octubre de 2022

    Un reciente informe de la revista británica Euromoney destacó a Uruguay como un “refugio de estabilidad en una región volátil”. Bajo ese título, sostenido con un comparativo y encuestas que consideran las últimas clasificaciones de riesgo global, el nuestro es el país 18° “más seguro del planeta” y el “más seguro de América Latina para invertir”. La publicación agregó —consignó El País— que Uruguay siguió mejorando en su puntaje durante la primera mitad de este año, teniendo en cuenta indicadores políticos, económicos y otras métricas que incluyen el acceso al capital y las calificaciones de la deuda soberana.

    Euromoney opina que al presidente Luis Lacalle Pou, con una autoridad avalada por la ratificación en un referéndum contra su ley madre —la Ley de Urgente Consideración—, todavía tiene “tiempo suficiente para continuar con su agenda reformista”.

    El análisis se explaya acerca del contexto político. En lo económico, dice que los “vientos (…) ahora han cambiado”, y señala que la inflación aumentó y el mercado laboral “necesita revitalizarse” para reducir el desempleo.

    El artículo también cita opiniones de dos analistas que resaltan la estabilidad política y de la democracia uruguaya. Una de ellas, Gaby Nudel, asesora económica y consultora independiente, marcó como un factor “nuevo y cada vez más importante para monitorear: la inseguridad urbana”.

    Estas observaciones sobre la coyuntura nacional no resultan novedosas para los uruguayos, pero tiene el valor de exponer cómo nos ven desde afuera: políticamente estables en la comparación regional y con un sistema de partidos que funciona, pero con algunas reformas económicas pendientes y el problema, también irresuelto y creciente, de la delincuencia.

    Las últimas encuestas de opinión muestran que una proporción todavía alta (41%, según Opción Consultores), pero descendente, aprueba lo hecho hasta el momento por el conjunto de la administración multicolor. Mientras, los sondeos que hilan más fino y preguntan acerca de las gestiones ministeriales exponen con mayor claridad las preocupaciones populares: Luis Alberto Heber (Interior) es el secretario de Estado peor evaluado, con un saldo neto de cero, seguido por Azucena Arbeleche con 14 puntos de diferencia positivos al restar aprobaciones y desaprobaciones, según la misma encuestadora. Es posible que esos saldos se vayan deteriorando si, prontamente, ambas gestiones no producen resultados sensibles para la gente, conteniendo la preocupante ola de homicidios en un caso y frenando la inflación para que el poder adquisitivo salarial empiece a levantar cabeza en el otro. A priori, la tarea del ministro del Interior parece mucho más desafiante que el de la jefa del equipo económico, aunque el conflicto bélico en Europa del Este puede seguir dándole dolores de cabeza a Arbeleche.

    Es justo atribuirle a Uruguay la condición de “refugio” para la inversión por algunos méritos propios y dada la inestabilidad de los vecinos, incluso en Chile, que hasta hace no tanto era un paradigma de la previsibilidad económica. Pero los desempleados, los asalariados que todavía la están pasando mal, quienes padecen en carne propia la delincuencia, los empresarios que siguen viendo al Estado uruguayo como un socio pesado puede que no se sientan parte de ese “refugio”.

    El elogio de Euromoney no debería ser un galardón conformista.