Nº 2176 - 2 al 8 de Junio de 2022
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde la anterior entrega hasta la presente pasaron muchas cosas en el tema que nos concierne. Así, en el plano internacional los equipos uruguayos, una vez más, no pudieron acceder a la segunda ronda de la Copa Libertadores de América (en el siglo que corre, ello ocurrió solo en una oportunidad, en el año 2011, cuando Peñarol llegó incluso a la final, cayendo ante el Santos). Es cierto que Brasil y Argentina tienen un número mayor de participantes, pero ello no es causa suficiente para justificar esta preocupante situación. Más aún cuando los rivales de ambos equipos grandes en sus grupos no tenían un nivel superlativo (acotemos que también quedaron eliminados del mismo torneo dos equipos chicos: Montevideo City Torque y Plaza Colonia). Pero la decepción aurinegra es aún mayor porque, a diferencia de lo que luego ocurrió con su eterno rival, tampoco fue tercero en su grupo, para así acceder a la Copa Sudamericana. Agreguemos que en la fase inicial de este último torneo también participaron —quedando igualmente eliminados— varios equipos chicos (mereciendo un especial reconocimiento la inesperada victoria de River Plate ante Racing en Avellaneda, radiándolo del certamen).
El aurinegro (que ya había quedado marginado de la Libertadores, al empatar sin goles ante Cerro Porteño, marrando un penal) debía derrotar a Colón de Santa Fe en el Campeón del Siglo, y que Olimpia no ganara el clásico de su país ante Cerro Porteño, para lograr acceder —como tercero en su grupo— a la Copa Sudamericana. No fue buena su producción —como tampoco lo fuera en todo su trayecto anterior— y terminó perdiendo el primer tiempo por mínima diferencia. Mejoró algo en el complemento y Ceppelini empató con un remate lejano. Y cuando parecía que podía seguir de largo, pocos minutos después el árbitro debió suspender el partido al advertir gravísimos incidentes en varias tribunas del estadio. Cuando, tras una pausa de media hora, el cotejo pudo reanudarse, llegó el segundo gol de Menosse, que le dio la victoria. La que empero no le alcanzó para clasificar, pues Olimpia ya había ganado su partido en Asunción (en la hora, su rival pudo empatarle de penal, pero el disparo fue contenido por el golero olimpista). En definitiva, la eliminación de Peñarol se debió, en buena proporción, a que no logró rescatar ningún punto como visitante. Y, además del rotundo fracaso deportivo, esa conducta belicosa de una parte de su hinchada habrá de irrogarle al club un gravísimo perjuicio económico por la multa que seguramente le impondrá la Conmebol (aparte de no percibir los cuantiosos premios ya establecidos, en los dos torneos de los que quedara marginado).
Aunque con ciertas semejanzas, en cuanto a su muy discreta producción en su serie, los puntos que obtuviera fuera del país fueron vitales para que Nacional —aunque ya eliminado de la Libertadores— pudiera sí acceder al premio consuelo de la Copa Sudamericana. Al igual que Peñarol, Nacional necesitaba ganarle como local a Bragantino, pero también que Vélez no venciera a Estudiantes (equipo este que —ya clasificado— colocó un equipo alternativo, perdiendo por goleada). Sin brillar, la victoria tricolor (¡la única obtenida como local!) fue clara en las cifras finales, y se cimentó en la dupla de Cándido y Zabala por el sector izquierdo, por donde llegaron los tres goles. Pudo así clasificar, aunque pareció desmedido el eufórico festejo de sus futbolistas al final del partido. Es evidente que deberá consolidar su repunte si pretende avanzar en la Copa (su próximo rival, Unión de Santa Fe, parece accesible).
Como corolario (y antes de repasar la intrincada definición del torneo local), nos tememos que el paupérrimo nivel actual de nuestro fútbol no dé, en el plano internacional, para aspirar a revivir añejas glorias en la Libertadores. Aunque sí para competir en una Sudamericana, o acaso ganarla; lo que aún no aconteció en sus ya numerosas ediciones. Debe admitirse, aunque duela, que en nuestro medio hoy se practica un fútbol de muy magro nivel. Entre otras razones porque aquellos jugadores que son transferidos (obviamente los de mayor destaque) luego se pretende suplantarlos con otros de menor categoría, por ser juveniles todavía inmaduros, o veteranos de reconocido nivel, pero ya cerca de su retiro. Y ello resiente la posibilidad de competir exitosamente ante rivales de mayor poderío en el plano continental.
En cuanto a la intrincada definición del torneo Apertura, los resultados de la fecha pasada (la penúltima) redujeron sensiblemente el número de candidatos al título. Es que algunos hicieron lo que debían hacer para ello, en tanto otros dejaron puntos vitales en el camino. El líder Liverpool ganó en su visita a Cerro Largo, beneficiado con un penal dudoso, que le permitió ponerse en ventaja. Aumentó promediando el segundo tiempo, y pareció liquidar el partido, pero el local descontó cerca del final, aunque ya sin tiempo para alterar el resultado. Se mantiene entonces como puntero, dependiendo de sí mismo para lograr el título. Nacional, en tanto, cumplió con su obligación de vencer a Cerrito, y aguarda la última fecha solo un punto por detrás, esperando un traspié del único líder. Resultó ser una de las mejores versiones del ciclo de Repetto, siendo particularmente contundente ante el arco rival. Generó mucho por la banda izquierda, y a la presencia de Gigliotti pudo sumar —por fin— un par de goles postreros del Colorado Ramírez. El tricolor ha quedado, entonces, agazapado y expectante, pues no depende de sí mismo.
Los otros aspirantes al título, en cambio, dieron un paso en falso y su chance de definir quedó seriamente comprometida. Quien fuera amplio dominador del torneo, Deportivo Maldonado, volvió a dejar otro punto por el camino, que se sumó a los muchos que dilapidara en las últimas fechas. Estuvo abajo en el tanteador desde el primer tiempo, y logró empatar el partido, recién sobre el final. No solo desperdició la clarísima ventaja en puntos con la que arribó a la recta final del torneo, sino que ahora debe ganar sí o sí el partido que le falta, y que Liverpool y su escolta Nacional dejen algún punto por el camino. También es esta la situación de Peñarol, aunque su recorrido en este último tramo fuera bien distinto. Tuvo todo para sumar una nueva victoria a las varias obtenidas en las fechas anteriores, pero debió conformarse con un empate que lo deja tercero en la tabla. Nuevamente dilapidó un tiro penal —esta vez fue Viatri el que falló—, sumando cuatro errados en ocho ejecutados. Y sus hinchas están irritados pues, tras el rotundo fracaso en la lid internacional, ven cómo se ha venido desvaneciendo la posibilidad de pelear por el Apertura.
Si esto fuera turf y no fútbol, diríamos que Liverpool es el favorito y Nacional el enemigo. Aunque en teoría, Deportivo Maldonado y Peñarol aún conservan alguna remota chance. ¡El tiempo dirá!