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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEsa cosa “estúpida”. El 11 de junio pasado se publicó en Búsqueda un muy buen artículo del periodista Matías Larramendi, que trata sobre las protestas de activistas reclamando el cierre del zoológico de Villa Dolores, un “escrache” al veterinario Fernando Cirillo, declaraciones del gerente del Sistema Departamental Zoológico, Eduardo Tavares, y del secretario general de la IMM, Ricardo Prato, bajo el título: “La defensa de los derechos de los animales es una ‘cosa estúpida’ impuesta por el ‘imperialismo’ para ‘distraer’…”.
Comenzaré por decir que no comparto la práctica de “escraches” ni los medios violentos o desaforados para sostener ideas. Creo que hay vasta experiencia nacional sobre este punto. Nada bueno engendra la violencia y no se protegen derechos avasallando otros.
En segundo lugar, es indudable que el zoológico de Villa Dolores dista mucho de ser una expresión de “conservación, reproducción, investigación y educación ambiental” como sostiene el señor Tavares.
Más bien es un excelente ejemplo de decadencia, ineficacia, insensibilidad y de lo que no debe ser un zoológico, para el caso de que éstos debieran existir. Un triste lugar donde animales, víctimas inocentes de la desidia, subsisten en un calvario indigno de un país como el nuestro, que se presume culto.
Ya en el año 1998 denunciamos esta situación y casi nada ha cambiado desde entonces.
Tampoco es necesario enfatizar en que se prometieron obras millonarias que nunca se hicieron porque eso ha sido suficientemente denunciado por ADEOM, en diversas oportunidades.
En cuanto a las declaraciones del señor Prato, las mismas son sumamente graves si, por su investidura, traducen la postura de la propia Intendencia Municipal sobre el tema.
Me inclino a pensar —por haber seguido su actividad en otros ámbitos— que el señor Prato es una persona honesta y que opina desde lo más profundo de sus equivocadas convicciones.
Tal vez su ideología le impida comprender lo que José Batlle y Ordoñez expresaba cuando decía, en el Mensaje a la Asamblea General, el 16 de diciembre de 1912: “…Hay, pues, un interés público, que legitima la necesidad de la ley protectora que se proyecta, para poner a salvo los principios de humanidad y civilidad que imperan en el seno de nuestra sociedad”.
Y es que al final, de eso se trata, no sólo de mejorar la relación de los humanos con los animales, respetándolos y dignificándolos, sino de mejorarnos a nosotros mismos como personas.
¿No cree el señor Prato que una sociedad más considerada y responsable con los animales lo será también con los bienes públicos o con la disposición de los residuos o con el medio ambiente en general? ¿O estas cosas también son estupideces impuestas por el imperialismo?
El zoo de Villa Dolores es una vergüenza nacional y bien hará el nuevo intendente electo en darle al tema la prioridad que se merece.
Y al señor Prato, me permito recomendarle un libro de Arturo Perez Reverte, “Perros e hijos de perra”, donde entre otras cosas dice: “En cuanto a los animales, es distinto. Ellos no tienen la culpa de nada. Desde siempre han sido utilizados, comidos y maltratados por el hombre, al que muchos de ellos sirvieron con resignación e incluso con entusiasmo y constancia. Nunca fueron verdugos, sino víctimas”.
Tal vez pueda ampliarle su estrecha visión.
Dr. Ronald Pais Bermúdez