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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPor este medio me dirijo a usted con el fin de expresarle mi juicio referente al anuncio realizado por el ministro de Economía, unos días atrás, respecto a la eliminación del efectivo en los taxis y en las estaciones de servicios.
Mis líneas no pretenden cuestionar la decisión tomada, que sin dudas será la solución final a muchos problemas: no lamentaremos más muertes por robo de efectivo, trabajarán más tranquilos conductores y pisteros, viajaremos todos los usuarios sin ser más incomodados ni dañados por la mampara, entre muchos otros beneficios. Pero mi consideración está dirigida a cómo esta iniciativa se lanza y a la idiosincracia de los uruguayos.
Realizar cambios en nuestro país no es tarea fácil. A veces fracasan por variables de presupuesto, tiempo o calidad. Otros se finalizan con la entrega de algo totalmente distinto al cambio ideado originalmente: ejemplo de esto último fue lo sucedido con el Corredor Garzón.
Cuando se concibe un cambio, además de definir de forma clara lo que se pretende realizar, es crítico identificar desde un comienzo a los involucrados en dicho cambio y gestionar adecuadamente todas las instancias de comunicación. Considero que la forma en la cual se realizó la primera comunicación de este cambio por parte de las autoridades genera más dudas que certezas. Y como consecuencia se transforma en riesgos que tienen grandes chances de entorpecer y obstaculizar la implementación del cambio a realizar. Pensemos juntos: preocupaciones de taxistas y pisteros referentes a la propina, cómo asumir posibles pérdidas de facturación en el taxi por segmentar temporalmente (asumiendo que se incrementan las tarjetas en determinado plazo) la demanda, yo usuario dónde y cómo podré tener la tarjeta para el pago, entre otros aspectos.
Considero necesario que las autoridades recapaciten y comprendan que para lograr que las cosas sucedan, en equilibro entre tiempo, costo y calidad, se requiere contar con directores de proyectos profesionales (Project Management Professional), como sucede en los países donde los cambios funcionan y traen mejoras para todos los actores involucrados. Por suerte Uruguay hoy día cuenta con una importante cantidad de profesionales formados en la disciplina de dirigir proyectos, los que colaboramos para que las buenas ideas se lleven a la realidad, los que hacemos que las cosas sucedan.
A mi juicio, la iniciativa tuvo un pésimo comienzo comunicacional, pero siempre hay tiempo para corregir. Y aún estamos a tiempo.
Roberto Wainstein
Lic. en Administración/PMP
CI 1.835.611-4