Nº 2125 - 3 al 9 de Junio de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Esto es un desastre. Estos números son un escándalo”, afirma Conrado Ramos, director de la Oficina Nacional del Servicio Civil (ONSC), al analizar los resultados de la primera encuesta de capacidades de los funcionarios de la administración central para las políticas públicas, realizada con la asistencia técnica del Global Survey of Public Servants y del equipo de Bureaucracy Lab del Banco Mundial.
De todos los empleados públicos encuestados, “solo el 2,3% se encarga de planificar, asesorar y evaluar políticas. No hay un control de resultados de políticas públicas. Y solo 5,2% hace tareas de asesoramiento, lo que quiere decir que el asesoramiento está concentrado en el personal político, de confianza, y no en el servidor público de carrera. Esto se suponía, pero la evidencia empírica ahora lo corrobora”, comenta Ramos al diario El País.
Max Weber pensaba en la burocracia como una forma de organización imparcial, profesional y efectiva, que no quedara sujeta a los cambios de gobierno, sino que les diera cierta estabilidad a las políticas públicas, con base en decisiones racionales y bien fundamentadas. Pero su idea original se ha ido desvirtuando, convirtiendo al Estado en un fin en sí mismo y en una gran oficina de colocaciones.
De la encuesta surgen datos interesantes, como que los propios funcionarios públicos (en altos porcentajes) son conscientes de que la sociedad valora muy poco su trabajo; tampoco se sienten valorados por sus jefes directos ni por el sistema político en general.
Cuando se les consulta qué consideran que pesa más para ascender de cargo si el mérito y el desempeño individual o el relacionamiento con las autoridades, las respuestas se dividen casi en mitades. Todavía queda un enorme trecho por recorrer para que el amiguismo o el contar con un “padrino” pesen tanto en la carrera funcional.
El Estado uruguayo ha crecido demasiado, y si bien muchas oficinas públicas se han aggiornado en tecnología, capacitación y calidad de atención, otras siguen atadas al pasado.
Pero esto no ha de sorprendernos. Si leemos una carta escrita por el barón Frédéric-Melchior von Grimm (un destacado intelectual en su época), fechada el 15 de julio de 1765, veremos que el problema de la burocracia ya tiene más de 250 años.
Dice Von Grimm: “El verdadero espíritu de las leyes en Francia es el de aquella burocracia de la cual el fallecido Sr. (Vincent) De Gournay1 se quejaba tanto; aquí las oficinas, los funcionarios, secretarios, inspectores e intendentes no son nombrados en sus puestos para beneficiar el interés público, en realidad parecería que el interés público ha sido instaurado para que las oficinas puedan existir”.
Esta encuesta aporta más elementos para que todos tomemos conciencia de la necesidad de hacer cambios en el Estado, que se vienen postergando desde hace mucho tiempo, aprovechando el impulso que Conrado Ramos pueda darle desde la ONSC, ya que es una persona que conoce del tema, tiene gran experiencia y todo indica que está comprometido a ser parte de “la madre de todas las reformas”. ¿Se hará esta vez?
(1) A Vincent de Gournay se le atribuye la frase “laissez nous fair” (déjenos hacer), reclamando al rey que no obstaculizara la actividad comercial con la intervención innecesaria del Estado.