N° 2010 - 28 de Febrero al 06 de Marzo de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLuego de un muy extenso receso, en estos últimos días los equipos uruguayos han estado bastante ocupados en dos ámbitos diferentes. En el plano local, estas dos primeras fechas del Clausura pueden haber dejado una secuela importante en la eterna lucha de los dos grandes por el título en disputa. Paralelamente, bien que con suerte diversa, varios equipos chicos han iniciado su participación en las copas Sudamericana y Libertadores.
En este último torneo, Danubio no pudo acceder a la instancia de grupos y quedó eliminado por Atlético Mineiro. Tras igualar en dos tantos como local, el equipo franjeado viajó a Brasil consciente de haber hipotecado gran parte de su chance. Y en la revancha, se encontró tres goles abajo ya en el primer tiempo. Igual tuvo el enorme mérito de poner en aprietos a su linajudo rival con dos goles al inicio del complemento, aunque sin lograr esa tercera conquista que lo clasificaba a la instancia siguiente.
Por su parte, Defensor, sin ganar en cancha los dos partidos ante Barcelona de Guayaquil en la fase inicial, igual pudo clasificar por los puntos ganados en los escritorios de la Conmebol, por la inscripción irregular de un futbolista del equipo ecuatoriano. Sin embargo, en la instancia siguiente sucumbió sin levante como local ante el mismo Atlético Mineiro que eliminó a Danubio, en cifras que tornan casi inviable su clasificación como visitante, en el partido que se jugaba en la noche de ayer miércoles.
En definitiva, han sido Liverpool y River Plate los equipos chicos que han sacado la cara por el futbol uruguayo, en el marco de la Copa Sudamericana. El equipo negriazul tuvo un debut soñado, con una victoria histórica como visitante ante el Bahía de Brasil por un gol a cero. Con buena parte de la clasificación ya en sus manos, luego el pálido empate final sin goles en el Franzini lo situó en la siguiente fase del torneo.
Por su parte, River Plate tuvo que vérselas también ante un equipo brasileño: el linajudo Santos, dirigido por el promocionado Sampaoli y con un plantel reforzado con figuras importantes. El camino recorrido fue inverso al de Liverpool. Arrancó con un deslucido empate sin goles en el Franzini, lo que lo obligaba a jugarse toda su chance en el legendario Estadio de Villa Belmiro (aunque sin la hinchada local, suspendida por la Conmebol). River decidió esperar al rival abroquelado en la defensa para tentar algún ataque de contragolpe. Pudo así mantener el cero en su arco durante el primer tiempo, y al inicio del complemento Da Luz logró el gol que le daba la transitoria clasificación. Lógicamente, Giordano volvió a replegar las líneas para mantener la ventaja, y aunque casi en el final llegó el empate del local, ello no impidió la hazañoza clasificación darsenera, por el peso del gol de visitante.
Por su parte, en el plano local esta segunda etapa del Clausura arrojó algunos resultados que, al menos en lo inmediato, pueden repercutir grandemente en su ulterior desarrollo. El sábado pasado, Peñarol derrotó categóricamente a Rampla Jr. en el estadio Campeón del Siglo. El trámite del partido fue muy singular, y el abultado resultado final no refleja fielmente lo ocurrido en cierta parte de su desarrollo.
El equipo aurinegro (sin Christian Rodríguez ni Lucas Viatri) se adueñó prontamente de las acciones y logró sacar una rápida ventaja con un excelente gol de Gabriel Fernández. Pero bajó su ritmo con el paso de los minutos, lo que permitió que Rampla fuera paulatinamente emparejando las acciones, aunque sin inquietar el arco de Dawson.
Pero todo cambió abruptamente al comienzo del segundo tiempo. Rampla volvió dispuesto a emparejar el partido y esos primeros minutos fueron todos rojiverdes. Peñarol (que perdió por lesión a Guzmán Pereira) debió replegar sus líneas y aunque el empate estuvo rondando su arco, este no llegó a concretarse por los reiterados errores de definición de los delanteros ramplenses. De a poco, Peñarol pudo recomponerse con la batuta de Gargano y el paulatino crecimiento del antes ingresado Marcel Novick. Y fue justamente este quien situó de cara al gol al promisorio juvenil Braian Rodríguez, quien no perdonó. Allí concluyó el meritorio intento ramplense, más aun cuando quedó con diez jugadores, por la expulsión del irascible Melazzi. Fue así que en los últimos diez minutos llegaron tres goles más —todos de excelente factura— para completar el abultado tanteador final.
Ese rotundo 5 a 0 indica que Peñarol logró superar la falta de efectividad de partidos anteriores. Al tiempo que ratificó la excelencia y abundancia de su plantel para sobrellevar algunas ausencias importantes —a las que ahora se suma la de Guzmán Pereira— con reemplazantes (Brian y Gastón Rodríguez y el recién llegado Luis Acevedo) a los que la ocasional condición de titulares no parece quedarles grande. Y aunque el torneo recién comienza, Peñarol sigue impresionando como el mayor candidato al título en disputa.
En tanto, Nacional —luego de la inoportuna incursión por los Estados Unidos— se puso el pasado martes al día con el calendario. Y lo hizo de la peor manera, cayendo derrotado ante Wanderers por goleada. Con una nueva integración (Domínguez aún sigue sin encontrar la mejor fórmula), Nacional arrancó bien y logró una pronta ventaja con gol de Octavio Rivero. Sin brillar, el equipo tricolor seguía con la iniciativa, cuando en una jugada aislada Ignacio González llegó al inesperado empate. Y allí comenzó la debacle tricolor con una línea de tres defensiva que empezó a hacer agua por todos lados. Fue así que dos goles casi consecutivos de Pastorini dejaron al bohemio con una amplia ventaja al término de esa primera etapa. Domínguez demoró los cambios al reanudarse el partido (luego ingresaron Santiago Rodríguez y Cardaccio), pero la esperada mejoría no se dio, sin perjuicio de algunas meritorias intervenciones del arquero wanderista. Lorenzetti no repitió la auspiciosa labor de su debut, el juvenil Rodríguez se mostró extrañamente impreciso con la pelota y tampoco Bergessio, cuando entró, apareció en su real nivel. Pero el problema mayor siguió siendo el paupérrimo nivel de su retaguardia, impotente ante los espaciados contragolpes del rival. Así, no extrañó que Cabrera lograra el cuarto gol de su equipo, sellando definitivamente la suerte tricolor.
El contraste en la producción de los dos equipos grandes, y consecuentemente en los resultados conseguidos por ambos, fue muy marcado. Como también lo es el poderío actual de uno y otro. Mientras Peñarol aparece bien armado y con valiosos ocasionales recambios, Nacional está aún en una etapa de pruebas, que por ahora no está dando los resultados esperados. Es muy probable que el rendimiento tricolor mejore en un plazo razonable, pero lo cierto es que esa diferencia de cinco puntos apenas jugadas las dos primeras fechas puede tener una incidencia grande en el ulterior desarrollo del torneo.