N° 1942 - 02 al 08 de Noviembre de 2017
N° 1942 - 02 al 08 de Noviembre de 2017
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHace varios años, la revista Istoé de Brasil decía que Uruguay tenía “complejo de enano” y nos acusaba de “enano llorón” por nuestros reclamos de trato diferencial en el Mercosur. Eso causó un pequeño revuelo político que duró bien poco, porque, en última instancia, tenían razón.
Territorialmente nos vemos como un “paisito” porque nos comparamos con nuestros dos grandes vecinos: Argentina (que es 15 veces más grande que nosotros) y Brasil, 45 veces mayor. Pero si nos comparamos con otros países del mundo, veremos que no somos tan chicos.
Alguien se tomó el trabajo de publicar unas imágenes que incluían dentro de los límites territoriales de Uruguay a otros países. Una de esas imágenes mostraba cómo pueden “entrar” dentro de nuestro territorio estos cuatro países juntos: Suiza, Bélgica, Dinamarca y Países Bajos. La sumatoria de población de estos países llega a unos 40 millones de habitantes. En otra ordenación, podríamos incluir a Corea del Sur y Taiwán dentro de Uruguay, donde ambos países suman 75 millones de habitantes. Nosotros somos apenas más que 3 millones.
Pero lo más interesante no es la cantidad sino la calidad, medida en términos de PBI per cápita. Según cifras del Banco Mundial1, mientras Uruguay tiene un ingreso por habitante de unos US$ 15.000 anuales, en Suiza es de 78.000, Dinamarca (53.000), Países Bajos (45.000), Bélgica (41.000), Corea del Sur (27.000) y Taiwán (32.000).
Ninguno de estos países tiene grandes recursos naturales, como petróleo, oro, diamantes o cobre, y tampoco gozan del “clima templado y suelos suavemente ondulados” que privilegian a Uruguay. Entonces, ¿cómo logran esos niveles de ingresos y calidad de vida?
El común denominador suele ser casi siempre el mismo: se rigen principalmente por las reglas del capitalismo y el libre mercado. Además, tienen sistemas institucionales que funcionan fluidamente. Sus estándares de educación son muy altos en todos los niveles educativos. Y suelen tener buenas regulaciones para facilitar la realización de negocios, de acuerdo al Ranking Doing Business que también publica el Banco Mundial.
Podríamos seguir con este ejercicio incluyendo a países como Israel (que apenas supera el tamaño del departamento de Tacuarembó), a Nueva Zelanda, Singapur, Hong Kong, Estonia, Costa Rica o Islandia, que van desde 20.000 a 110.000 kilómetros cuadrados vs. los 177.000 de Uruguay.
El ser chicos en territorio y población, debería ser visto más como una virtud que como un problema. Pero para que David le gane a Goliat tiene que usar la inteligencia (educación, educación, educación), la flexibilidad (menos Estado y leyes laborales más laxas), fortalecer la infraestructura física (carreteras, puertos, energía) y sobre todo, respetar la civilidad republicana.
Si queremos ser el mejor lugar para vivir, primero tenemos que ser el mejor lugar para invertir. Desde la megainversión de UPM hasta quien se construye su propio rancho. Y en esta materia, hay mucho camino para recorrer aún.