Casi como rutina en los años setenta y ochenta, y algo menos frecuente en los noventa, en los documentos del Fondo Monetario Internacional (FMI) referidos a Uruguay se señalaba como una preocupación los desequilibrios que casi siempre mostraban las finanzas públicas, la deuda en general abultada que cargaba el país y la inflación elevada. Ahora, el informe más reciente publicado el viernes 2, aludió en un tono similar a algunas de estas variables.
Las perspectivas para la economía uruguaya siguen siendo “favorables”, pero los riesgos están presentes principalmente por las “incertidumbres regionales y mundiales” desde el lado externo, y la elevada inflación y pérdida de competitividad en el interno. Eso sostuvo el Fondo en un comunicado que sintetizó las constataciones de una misión que visitó el país del 22 de octubre al viernes 2, en el marco de la revisión anual.
Ese informe refleja un panorama más cauto que el descrito en anteriores pronunciamientos del FMI y desliza algunas críticas a las políticas del gobierno, en contraste con los comentarios elogiosos que hacía en el pasado reciente sobre la conducción económica del Frente Amplio.
“El desafío macroeconómico inmediato consiste en abordar la tasa de inflación que supera el nivel fijado como meta en un contexto de fuertes entradas de capital y riesgos elevados para las perspectivas de la economía”, se lee en los primeros párrafos del comunicado.
La delegación del FMI encabezada por Ulric Erickson von Allmen llegó justo cuando se implementaba la congelación y rebaja de precios al público en comercios minoristas promovida por el Ministerio de Economía buscando frenar la inflación.
Esa estrategia no le pareció lo mejor a los técnicos: “La misión ve con más escepticismo el acuerdo reciente para recortar o congelar algunos precios al consumidor” ya que “introduce distorsiones y no ataca las causas fundamentales de la inflación”. Y, en línea con lo advertido desde ámbitos empresariales y por algunos economistas locales, sostuvo además que “la amplia y rígida indexación de los salarios es un factor clave” en ese sentido.
En un análisis publicado a fines de 2011 el FMI ya había aludido a ese prolema: “El grado de flexibilidad del mercado de trabajo influye tanto en el ciclo económico como en el diseño de las políticas de estabilización relacionadas (...). Por lo tanto, la indexación de los salarios nominales sobre la inflación aumenta la rigidez de los salarios reales y el tiempo y costo de la desinflación”.
Fortalezas y riesgos.
En el comunicado el Fondodestacó “el crecimiento económico espectacular desde la crisis de 2002”, que a su entender “es resultado de la aplicación de políticas macroeconómicas prudentes combinadas con importantes reformas institucionales y factores externos favorables”. Ello “ha producido mejoras significativas en el nivel de bienestar” de la población, indicó, elogioso.
El organismo proyecta un crecimiento real del Producto Interno Bruto de 3,5% para este año en Uruguay “que se ha visto afectado por efectos de contagio del exterior y factores excepcionales”. Para 2013 y los años siguientes prevé una expansión de la actividad de 4%.
Además, el FMI hace hincapié en la “solidez de los bancos” y el sistema financiero en general, la “ausencia de burbujas” de precios de los activos y la “acertada gestión de la deuda por parte del gobierno”. Esos son elementos que, a juicio del organismo, “mitigarían los efectos de shocks exógenos en la economía uruguaya”.
En contrapartida, la misión dedicó algunas líneas del comunicado a advertir sobre algunos riesgos internos, entre los que menciona como principal a la inflación. También la “apreciación real” de la moneda uruguaya y “la consiguiente pérdida de competitividad” que “a la larga perjudicaría las exportaciones y el crecimiento” económico.
En ese sentido, el FMI considera acertada la decisión del Banco Central de hacer más contractiva la política monetaria (elevando desde fines de setiembre a 9% la tasa de referencia) y la obligación para los inversores foráneos de dejar inmovilizado parte de su dinero cuando compren títulos de regulación monetaria. El FMI explica que Uruguay enfrenta un aumento en las entradas de capital debido “a la abundante liquidez a escala mundial, la calificación crediticia de grado de inversión (investment grade) y los recortes de la tasa de interés en Brasil.
Sin embargo, en el documento señaló que para atacar el problema de la inflación “se necesitan también esfuerzos mancomunados en otros frentes”, y en particular “un crecimiento prudente de los salarios y una mayor austeridad” en las finanzas públicas. El marco fiscal es “sólido” según el FMI, pero “podría reforzarse proyectando el presupuesto a lo largo de un horizonte móvil a cinco años e incluyendo horizontes aún más prolongados para ciertas partidas (por ejemplo, gasto social), y abordando el tema de los pasivos contingentes”, argumentó.
Asimismo, señaló que algunos “factores clave” para el crecimiento futuro deben tender a aumentar el “dinamismo del entorno empresarial” y su competitividad. Eso requiere principalmente desarrollar el sector financiero y ampliar el acceso a sus servicios, mejorar las condiciones de infraestructura de transporte y mejorar la productividad laboral a partir de mejoras en la calificación, opinó la misión.
En la evaluación mencionó como positivos los planes de inversión energética, los objetivos de reducción de la deuda pública y el manejo del tipo de cambio actual, flotante pero con intervenciones estatales.
El informe que preparará la delegación será elevado al Directorio Ejecutivo del organismo, donde están representados los 188 países que actualmente lo integran.
Cartas y programas
Uruguay es miembro del FMI desde 1946. Desde entonces, ese organismo con sede en Washington —surgido de los acuerdos de estabilización monetaria mundial de Bretton Woods— tuvo algunas veces fuerte injerencia en las políticas llevadas a cabo en el país. Fue usual desde los años sesenta que los gobiernos elaboraran programas económicos que quedaban bajo la vigilancia del Fondo; su cumplimiento habilitaba al país a recibir créditos.
Las negociaciones, muchas veces tensas y determinantes para la suerte del país, así como su desenlace, fue reflejado en las páginas de Búsqueda. También fueron publicados documentos para dejar registro de los compromisos que asumían los gobernantes —e implícitamente los ciudadanos— a través de las “Cartas de intención”.
El cuidado fiscal, la baja de la deuda y la atención sobre la inflación fueron recomendaciones frecuentes surgidas desde el FMI.
En la edición del 5 de mayo de 1994 (Nº 739) se informaba que el equipo económico que encabezaba el ministro Enrique Braga había desestimado la recomendación del FMI de subir las tasas en moneda nacional. El planteo, que buscaba “secar” la plaza de pesos y desestimular el gasto con fines antiinflacionarios, fue planteado por el jefe de la misión del organismo que visitó por esos días Montevideo en el marco de un monitoreo.
“El gobierno se comprometió ante el FMI a reducir durante este año en 10.000 la cantidad de empleados que revisten en el Estado”, tituló en la contratapa de su edición del 26 de julio de 1997 (Nº 900). El Directorio del organismo había aprobado seis días antes el programa económico de la segunda administración de Julio Sanguinetti, que incluyó un crédito stand-by a 21 meses por U$S 174 millones con carácter precautorio.
La “Carta de intención” que suscribió el primer gobierno del Frente Amplio reafirmó desde su primera línea el compromiso con “mantener la estabilidad macroeconómica” e “implementar una agenda global de reformas estructurales para promover un crecimiento económico elevado y para reducir drásticamente la pobreza”. Entonces ya se había iniciado el actual ciclo de vigorosa expansión que, aunque más moderado, sigue hasta hoy.
En 2006, esa administración resolvió dar por concluido el acuerdo de tipo “stand-by” firmado el año anterior y precanceló todos los créditos contraídos con el Fondo.
Con el presidente José Mujica y su gobierno hubo sintonía. “Vemos que en este momento (el país) ha tenido un desempeño muy firme, muy sólido, basado en políticas bien prudentes”, dijo la representante del organismo para Uruguay y Argentina, María de los Ángeles González (Nº 1.579).
Economía
2012-11-08T00:00:00
2012-11-08T00:00:00