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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAyer domingo 27 de marzo de 2022, entre la obligación ciudadana de votar en caso de un plebiscito bicolor y la preparación de mi sexagésimo segundo cumpleaños, hoy 28, mi padre es ingresado en urgencias del Hospital Evangélico poco después de las 15 horas. Se había caído en su casa estando solo y lo encontró mi sobrino horas después. Tiene 88 años.
Primer fallo. Luego de un electroencefalograma nos dan un informe acerca de una tomografía de otra persona. El acompañante de esa otra persona es quien se da cuenta del error.
Segundo fallo. Posteriormente, me comunican que han agendado una tomografía computada urgente del cráneo para la hora 22. Hablando con la doctora que amablemente me atendió, me ha dicho que ella considera que es urgente y así lo solicita a la institución (¿). Yo me preguntaba si siete horas después de ingresado y a 12 horas de haberse caído realmente puede llamarse “urgente” un procedimiento tan importante en casos como este. Me explica que los domingos no hay tomógrafo en el Hospital Evangélico. Llevan a varios pacientes (cuando se juntan varios, criterio económico-logístico, instrumental, y no de salud de los pacientes) y los trasladan al Círculo Católico. Legalmente están pasando por encima de un dictamen médico, dado que no respetan la urgencia que solicita para diagnosticar al paciente.
Aquí comencé a preguntarme varias cosas:
1- ¿Los domingos no hay tomógrafo o no hay quien lo manipule?
2- Si el Estado uruguayo paga al Hospital Evangélico los socios a través de Fonasa, ¿por qué no está incluido un tomógrafo los domingos?
3- Si existe un riesgo de vida (un accidente), ¿trasladan 20 cuadras en ambulancia a los pacientes al tomógrafo correspondiente?
4- El correr de las horas es vital en estos casos. En caso de esperar más de siete horas de ingresado un paciente ya no es una urgencia. ¿Están así pasando por encima de la indicación de un profesional médico? La respuesta es sí. La doctora me ha dicho que no depende de ella. Que me queje en Dirección Técnica en el día de mañana.
5- Si al paciente le pasara algo grave (morirse por un aneurisma, un coágulo cerebral o un ACV, ¿de quién es la responsabilidad? En este punto me dieron dos versiones: a) que sería responsable el otro centro médico por demorar la coordinación de la tomografía en sus instalaciones y (b) en otra versión me dijeron que el responsable es la Dirección Técnica del Evangélico, dado que no ofrece tomógrafo los domingos.
Mi padre, largo y flaco, desde su genética italiana tan fuerte, rubio y de pequeños ojos celestes, resignado y cansado, me repetía: “No hagas lío porque es peor”. Mi padre, quien comenzó a trabajar a los nueve años con un carro y una bicicleta (a la cual le ataron los pies a los pedales porque no sabía andar en bicicleta y tenía que aprender en un fin de semana), mi padre, cuyo nombre figura en una placa de bronce en el gimnasio de un conocido colegio católico de Pocitos, mi padre, que le llevaba a Obdulio Varela en sus últimos días de vida leña y comida, le sacó la cédula y cuidó de él, sacándolo también a pasear en auto (Obdulio no paseaba por la rambla y su nuevo aspecto después de más de 35 años), mi padre, manso a fuerza de 88 años de experiencias, se durmió.
¿Estaba dormido o desmayado? Me dijeron que es un mito eso de no dejar dormir a alguien que se ha golpeado la cabeza. Llevaba 12 horas sin ingerir agua ni alimentos, ya mostraba signos de deshidratación (en un adulto mayor es de cuidado vigilar que no se deshidrate). No le podían dar nada… Esperando la tomografía. Mi padre es fuerte, gente de antes, porfiada en su convicción de vivir.
Mientras yo conversaba con un señor cuyo padre que había tenido un ACV (el Sr. Jorge Tasende, quien me autorizó a nombrarlo ante mi idea de hacer esta carta) y esperaba porque no había cama, llegaron las 22 horas. No me dejaron acompañarlo en la ambulancia. A otra señora, quien su madre también estaba desde las 8 de la mañana por una tomografía, sí le permitieron acompañarla hasta el Círculo Católico y de regreso al Evangélico. Pero era otra compañía de ambulancias.
Concluyo. Me preguntaba si la frase emblemática que figura en el hospital citado, “No he venido tanto para ser servido, sino para servir”, era simplemente una cínica frase colgada en la pared. No importaría nada que yo conociese al pastor Milován, padre de una compañera de facultad, ni tampoco que un muchacho que es nurse fuese el hijo de mi prima.
Me preguntaba acerca del absoluto disparate que me argumentaban: “ Los domingos no hay tomógrafo”. A mis oídos es como si me dijesen que no pueden operar porque el bisturí está desafilado.
Si por algún motivo intentan observar o perjudicar al staff médico que nos atendió van por mal camino. Todos actuaron con profesionalismo y aptitud, a la vez que amabilidad y empatía. No tengo palabras más que de agradecimiento. Todos me expresaron que excedía a sus posibilidades. Que debía hablar con Dirección Técnica.
Envío esta carta sin nombrar en detalle mis lugares de trabajo en 2022 ni mis méritos, porque creo que podría ser cualquier otro socio, viejo, joven, niño, embarazada o lo que sea, que necesite un tomógrafo un domingo. Pero en el Hospital Evangélico: nunca en domingo.
Arquitecta Mónica Fernández Montero
DGETP. Asesor independiente Unesco y ALALC
C.I 1.524.869-7