N° 1984 - 30 de Agosto al 05 de Setiembre de 2018
N° 1984 - 30 de Agosto al 05 de Setiembre de 2018
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos días se viralizó una entrevista que le hicieron a Elizabeth Misa, directora del Frigorífico Las Moras, donde contaba todas las peripecias que está sufriendo por culpa de los insaciables sindicalistas que tienen la planta ocupada y la connivencia de este gobierno cívico-sindical, que no hace nada por evitar tal atropello a la propiedad privada y al derecho a trabajar de los no sindicalizados.
Para quienes creen que tener un frigorífico es un gran negocio, están equivocados. Dos especialistas en este rubro me confirman que la rentabilidad anual “normal o esperada es de tan solo entre el 1% y el 3%; de 3% al 5% ya es buena, y más del 6% tiramos cuetes”.
¿Por qué extraña razón deciden asumir estos riesgos, lidiar con sindicalistas, estar expectantes por las condiciones climáticas o las barreras arancelarias, cuando colocando el dinero en Bonos del Tesoro, en el fondo eólico Valentines o en Letras de Regulación Monetaria se obtienen rentabilidades de entre 6% y 12%?
Me siguen diciendo los expertos consultados: “La eficiencia de la mano de obra en Uruguay es baja. En orden de eficiencia se ubican a la cabeza Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá; bastante más abajo están Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay (que es de los peores).
Esta ineficiencia se da por varios factores: a) altos costos locales de energía, transporte, impuestos, etcétera; b) los sindicatos trancan todo e impiden —por ejemplo— que un funcionario pueda hacer dos operaciones y eso obliga a contratar otro y c) la productividad de la mano de obra es cada vez más baja.
Por otro lado, me llamó mucho la atención que ninguna planta frigorífica en Uruguay haya incorporado robótica en los procesos de faena, cuando vemos que en el mundo civilizado cada vez más los robots sustituyen mano de obra rutinaria.
Si hay un antídoto para evitar que el sindicalismo cavernario termine fundiendo más empresas, es justamente incorporando robótica y tecnología a gran escala. Muerto el perro, muerta la rabia.
Lo lamento por la gente de bien que quiere trabajar decentemente. Pero si no tienen el coraje de enfrentarse hoy a los sindicatos y siguen votando al Frente Amplio, van a perder sus empleos más temprano que tarde, tal como lo viene anunciando el estudio de Universidad Oxford The future of employment, donde estiman que el 47% de los actuales empleos están tendiendo a desaparecer.
Mientras los empresarios están trabajando duro en medio de la tormenta tratando de conseguir el “asado” para la cena, los sindicalistas “piden flan”. Pero el “postre” que se van a comer si siguen tirando de la piola, no va a ser dulce, sino amargo. Tan amargo como el pasto que dicen comían los niños en la crisis del 2002.
Pero ahora, luego de que pasen estas hordas “atilanas”, no quedará ni pasto para saborear.