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    Gestión y administración

     Sr. Director:

    La gestión como disciplina. En “La columna de Pepe Preguntón” de “El País” publicada hace unos días, el autor afirma que el uruguayo promedio ha perdido el gusto por el trabajo. No comparto gran parte de sus afirmaciones, que —entiendo— parten de premisas falsas y en esa oportunidad así lo hice saber mediante nota al autor (no publicada), acompañando información de investigaciones que sustentan mi discrepancia.

    Una larga sucesión de hechos y opiniones sobre el mundo de las organizaciones, las crisis empresariales y el rol del Estado verificados en los últimos días, me llevó a recordar esa discrepancia con Pepe Preguntón, a partir de reflexiones que quisiera compartir.

    En su columna de Búsqueda del jueves 21 titulada “¿Para qué sirven los valores corporativos?”, Guillermo Sicardi expone con solvencia la importancia de las declaraciones de “misión, visión y valores” —que en mi caso prefiero identificar como el “marco existencial”—, que ejemplifica con los valores corporativos de TIGO. Ejemplo contundente, sin dudas, pero cuántas veces olvidados o menospreciados por el “talenteo” de muchos que tienen responsabilidades en la conducción de las empresas públicas y privadas.

    En la sección “Cartas al Director” de Búsqueda, el Dr. Marcelo Mario Avellanal reclama “aprender de las crisis”, usando como ejemplos el Colegio J. P. Varela, CASMU, Raincoop y ANCAP. Dice el autor que tenemos la posibilidad de aprender sobre nuestra realidad y ampliar desde nuestros valores con los sistemas comparados de administración internacionales de empresas públicas y gestiones privadas, para finalizar señalando que son oportunidades para aprender a institucionalizar y compartir el aprendizaje. Loable esfuerzo, que deberíamos promover.

    Sin embargo, en el mismo número de Búsqueda se comenta sobre las propuestas de una empresa canadiense y la cooperativa de ex trabajadores de Fripur (“Interesados en Fripur ajustan planes”) que compiten por los activos de esa industria (que cerró en agosto, con deudas por U$S 70 millones). No conozco ninguna de las propuestas salvo por lo que se comenta en el artículo, donde se dice que la empresa canadiense ofrece un precio 5% superior a la base (U$S 15,7 millones) al contado, en tanto la cooperativa no resolvió la “ayuda económica” solicitada… ¡al Poder Ejecutivo! (los signos de exclamación son míos). Reconoció el presidente de la cooperativa que “el problema es la parte financiera. Necesitamos el aporte del Poder Ejecutivo para sacar el proyecto adelante”. Los cooperativistas apuestan a “no quedarse solos” con la empresa y a que el Estado la “cogestione”. ¿El Estado cogestionando una empresa pesquera? ¿Otra ILPE?, me pregunto.

    Pese a lo mucho que se ha escrito sobre la importancia de la gestión como disciplina, la mayoría de nuestras empresas siguen cayendo en los mismos errores, fruto de que olvidan su “marco existencial” bajo la premisa de “cuanto más, mejor”, buscando “crecer y diversificar” como estrategia, casi como un fin en sí mismo. Pensemos en los ejemplos recientes, que tanto nos están costando a los uruguayos.

    Gary Hamel y Bill Breen (Hamel, 2008) (1), en relación con el futuro de la Administración, caricaturizan diciendo que “cuando se la compara con los impresionantes cambios que hemos presenciado durante el último medio siglo en los campos de la tecnología, los estilos de vida y la geopolítica, la práctica gerencial parece haber evolucionado a paso de tortuga”. Pero si además de esta lenta evolución, seguimos confundiendo las finalidades, incursionando en prácticas obsoletas, considerando el trabajo como una “maldición” y por tanto sin un significado en sí mismo, no podemos pretender resultados diferentes.

    Es cierto que existen casos como los caricaturizados por “El Pepe Preguntón”, como también existen “empresarios y gerentes” (entre comillas, pues me cuesta identificarlos como tales) sin capacidades para manejar las relaciones laborales bajo una lógica ganar-ganar, buscando construir relaciones de largo plazo.

    En el ámbito académico y profesional, se están realizando esfuerzos muy interesantes en esta materia. También en el ámbito empresarial y sindical hay ejemplos muy positivos a partir de una visión estratégica, que están promoviendo cambios culturales en la vida de las organizaciones realmente profundos. Son los casos de éxito, que anualmente se premian y destacan. Usemos estos ejemplos para seguir mejorando nuestro capital humano, con énfasis en la educación, el talento, la formación y el desarrollo de habilidades en función de las necesidades del mercado y la sociedad. Y usemos los casos de crisis como oportunidades para aprender a institucionalizar y compartir el aprendizaje, ya que de lo contrario —si seguimos insistiendo en hacer lo mismo—, seguiremos obteniendo los mismos resultados.

    La gestión es una disciplina. La administración es una ciencia.

    Jorge Xavier

    Profesor Titular

    Departamento de Administración

    Facultad de Ciencias Económicas y de Administración

    Udelar