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    viernes 14 de junio de 2024

    Gobernar vs. escuchar

    POR

    Sr. Director:

    Fue en el acto de lanzamiento de la candidatura de Yamandú Orsi.

    Acto que la Sra. Cosse quiso bombear (con bastante éxito), montando el mismo día un show popu feminista, con cantantes unisex, que levantó polvareda por lo que costó.

    Poca plata, a juicio de la intendenta. Que si se compara con lo que va a recaudar con el fajazo de contribución inmobiliaria que se mandó, la señora está en lo cierto.

    A propósito, vale detenerse un instante en el razonamiento que ella hace para defender el zarpazo tributario. Muy simple: se la pegó a los ricos. Ya está. No hay que explicar más nada. ¿Justificar para qué se le saca más plata a la gente (aparte de pagar el cachet de Lali, Mercury y otras)? Perdedero de tiempo: son ricos, que paguen. Curioso razonamiento: le saca plata a unos “ricos” (definidos por ella), para darle a otras ricas (muy ricas).

    Pero vayamos al tema del título. Está motivado por el discurso que pronunció en el referido acto el presidente del Frente Amplio, el Sr. Negando Pereira.

    Para sorpresa de nadie, aprovechó la bolada atacando el proyecto de reforma de la seguridad social. Anunció que cuando sea gobierno, va a sacar uno posta. Uno que “no sea hecho a espaldas de la gente”.

    Fantástico ejemplo de cómo fabricar realidades “alternativas”: creo que las únicas espaldas que debe haber visto Rodolfo Saldain, en los más de tres años que viene remando con esta reforma, fue las de los delegados del Frente, que abandonaron los trabajos de la Comisión Especial en cuanto pudieron, haciéndose los ofendidos.

    Sacante esos, como dicen los paisanos, se escuchó hasta al loro.

    Pero volvamos a don Negativo Pereira: proclamó que lo suyo será diferente porque van a consultar. ¿A quién? A los trabajadores organizados, a los jubilados organizados, a los empresarios organizados y a los partidos organizados (sic).

    Interesante. Veamos: a sus ojos la legitimidad de un acto de gobierno debe estar dada por el aval de…? ¿La gente? ¿El pueblo? ¿Los votantes? No. Tiene que ser aprobado por determinadas organizaciones. Que ni son todas electas democráticamente, ni se les exigiría que sus pronunciamientos no fueran hechos “a espaldas de la gente”.

    O sea, lo que Pereira está proponiendo no es otra cosa que el viejo y conocido corporativismo. La presunción está clarísima: un gobierno y un Parlamento elegidos por el pueblo podrán tener legitimidad formal, pero cuando llega la de resolver temas importantes, lo que vale es la existencia de intereses vinculados con el tema. Vale más la opinión del PIT-CNT, la Onajpu y las Cámaras empresariales, que las del presidente de la República y los senadores y diputados.

    Concepción profundamente antidemocrática, pero, además, la negación de la política (la buena) y el arte de gobernar. Es obvio que un líder político y un gobernante deben tratar en todo momento de conocer y entender lo que piensa y siente la gente, pero no para ser meros seguidores de la opinión pública, como perro de sulky, sino para saber cómo mejor liderar. En una democracia no se vota para elegir amanuenses, sino gobernantes.

    Más allá de la aberración ínsita en la noción de democracia que padece el presidente del Frente Amplio, encarna en ello la cultura de la inoperancia en la que ha caído la dirigencia progre: se debe reducir todo a la conversa, a “una discusión profunda”, que no termina nunca o, peor, desemboca en fórmulas de igualitarismo voluntarista.

    Hace muchos años, recuerdo haberle dicho al General Seregni (no sin algo de impertinencia), en una recepción en el Club Uruguay: “General, su gente concibe el gobierno como una gran rueda de café”.

    “Algo de eso hay”, me contestó.

    Ignacio De Posadas

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    2023-05-31T23:16:00