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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA los lectores de Búsqueda no nos será simple asumir la ausencia de la columna de Guillermo Sicardi cada jueves. Somos varios los que íbamos a ver a qué apuntaba su pluma libertaria antes de leer a otros destacados autores.
Su agudo ingenio discurría entre lo conceptual y el tema del momento, simbiosis estilística muy particular en la que no escatimaba compromisos profundos, pero en lenguaje asequible, claro y simple, cuya lectura era tanto para eruditos como para no iniciados en los caminos de las doctrinas económicas más relevantes (no sé si tendría algo en elaboración mental sobre Adam Smith y la inminente fecha).
La muerte del admirado Guillermo es como me dijo —y comparto— una alta autoridad nacional: “Una enorme tristeza”.
Mi amigo personal de diálogos casi cotidianos por más de 20 años nos deja en orfandad a sus admiradores que sentiremos enseguida la pérdida. Su lucha firme en la docencia de la libertad estaba presente en sus columnas escritas en Búsqueda, en radio, en clases y conferencias y en sus discursos, los que se transforman en arengas. Los mínimos actos de su cotidianeidad del iluminado pensador eran docencia pura, que no era previsible ni pesada, más bien ocurrente poseedora de su particular sonrisa, que evidenciaba su satisfacción con sus ocurrencias. Pensamiento rector, en el que no había dobleces ni silencios cómplices ante lo que consideraba injusto.
Se nos fue un adalid de la libertad.
Seguro que Caronte lo cuidó con esmero en el cruce del Estigia.
Buen viaje, querido amigo, siempre serás un faro y un guía.
Respetos a su esposa e hijos.
Edgardo Viola Bouyssounade