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    viernes 07 de junio de 2024

    Ideas nuevas, prácticas viejas

    POR

    Sr. Director:

    Hace ya 82 años que inicié mis estudios de secundaria en el Liceo No 5 José Pedro Varela, sito en Eduardo Acevedo y Lavalleja, hoy Rodó.

    Su director, Clemente Ruggia, quien también dictaba clases de Historia Natural, fue un hombre ejemplar. De enorme físico, aunque no tanto como la imagen de rectitud que trasmitía. Respetuoso y respetado. Posteriormente fue ministro de Instrucción Pública y Seguridad Social.

    Una década después volví a ese magnífico edificio para cursar preparatorios en el IAVA, liceo nocturno, adonde asistíamos quienes trabajábamos durante el día.

    En ambas oportunidades el acceso era por la puerta que da a Eduardo Acevedo, sin que ello presentara ningún problema.

    Esos gratos recuerdos han gravitado para impulsarme a escribir respecto a la columna que, bajo el mismo título que esta, en el No 2.222, Búsqueda publicó en su página editorial, escrita por el Dr. Adolfo Garcé.

    En ella el distinguido catedrático hace referencia a la contradicción que existe entre las viejas prácticas del sistema educativo y las nuevas ideas impulsadas por las autoridades de la educación, en particular, la autonomía, la jerarquización de la tarea de la dirección de los liceos y la construcción de comunidades educativas (sic).

    Esta posición es compartible desde que pone de manifiesto lo que generalmente ocurre cuando se debe luchar contra la inercia de las prácticas tradicionales para poder aplicar nuevas modalidades de gestión.

    Pero deja de serlo cuando el columnista expresa que “El conflicto del IAVA ilustra esto con toda claridad”.

    O sea que la contradicción se produciría entre la loable disposición de las autoridades de la educación en “ir hacia una mayor autonomía de los centros educativos” y lo actuado en el IAVA mediante la “intervención y las sanciones administrativas”.

    A lo que agrega: “¿Qué lectura están haciendo ahora mismo directoras y directores en todo el país?”.

    Al considerar el caso concreto del IAVA, con este enfoque, se podría estar ingresando en un dilema de falsa oposición desde que no existe, no debe existir, incompatibilidad entre la autonomía y el cumplimiento de las normas legales que regulan la actividad educativa.

    En un Estado de derecho no importa si la gestión se realiza en forma centralizada o autónoma. En ambos casos lo que importa es el acatamiento de las normas jurídicas aplicables a esas gestiones.

    La autonomía no es un “vale todo” que permite a los docentes que ocupan cargos de dirección actuar al margen de la normativa legal a la que están obligados.

    Por lo tanto, ante la pregunta planteada sobre la lectura que estarían haciendo los directores sobre el episodio del IAVA, cabe contestar en los mismo términos que establece el Libro abierto de Eduy 21 —citado por el autor de la referida columna— respecto a la noción de autonomía: “Se debe aumentar significativamente el grado de autonomía de los centros educativos, otorgándoles capacidad de decisión pedagógica, organizativa y en el uso de los recursos educativos, haciendo posible la localización curricular, el desarrollo de proyectos y la flexibilidad para adecuarse a las necesidades de sus estudiantes”.

    Por supuesto, todo ello debe cumplirse de conformidad con las normas jurídicas que regulan la gestión educativa.

    Afortunadamente vivimos en un Estado de derecho donde quienes están sometidos a investigaciones administrativas o sumarios gozan de las garantías del debido proceso.

    Por tanto, en la medida que las actuaciones del IAVA están en curso, solo cabe aguardar el pronunciamiento de quienes tienen la potestad para expedirse y, eventualmente, el ejercicio de los derechos de quienes puedan verse afectados.

    Gral. Cr. Guillermo Ramírez

    Cartas al director
    2023-05-03T21:16:00