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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la edición de Búsqueda del 11 de febrero, Luis Eduardo González tituló su columna “Ideología y pragmatismo del electorado uruguayo”. En su texto, intenta mostrar que el electorado uruguayo es “práctico”, que no repara en “ideologías” de “izquierda” o “derecha” y está afiliado al “pragmatismo”.
En mi opinión, González, con su gran erudición, expresa varias confusiones al hilo y conjuntamente armando un nudo difícil de desatar. Pero, como todo nudo presenta alguna punta, tomaré alguna.
La filosofía pragmatista (“el pragmatismo”) es una manera de encarar la vida, las relaciones entre humanos y con el entorno. Puede perfectamente ser tomada como ideología.
No creo que “el electorado” uruguayo en su conjunto conozca tal ideología ni consulte a sus autores para tomar decisiones prácticas, aunque debo anotar que si bien esa manera de ver las cosas está denostada permanentemente en la academia, es una forma de pensar que se está abriendo paso con calma y sin pausa. Pero no por el camino que González indica.
Cuando una persona encara la vida en forma pragmática y dice que la primera obligación es para con nuestros conciudadanos del mundo, está planteando que nuestras acciones primordiales no sean dirigidas a favor del Estado, partidos, corporaciones, asociaciones, iglesias, clubes deportivos o empresas. El pragmatismo nos invita a actuar prácticamente con corazón e intelecto, con afectos e inteligencia, nos invita a abandonar el “más allá”, la metafísica y la infinitud, y a ser historicistas. Nos impulsa a confiar en nuestros propios esfuerzos, sin ninguna divinidad o cacique que nos domine o académico que nos guíe, aunque se dialogue. Nos invita a dialogar, a desarrollar la conversación, es la “filosofía de la conversación”, a construir acuerdos, a construir el mundo con nuestro lenguaje y a cambiarlo, si es necesario, humanamente.
Tal vez, y supongo que intentando darle una mano, González pinta una caricatura del pragmatismo y, sin querer, cava un pozo para enterrarlo.
Alejandro Baroni
CI 1.154.018-6