En 2025 Uruguay exportó 189.202 toneladas de carne bovina peso canal a Estados Unidos (EE.UU.), por un monto de US$ 946.144, que equivale a un promedio de US$ 5.001 por tonelada. El volumen fue 21% superior al exportado en 2024 y 93% más alto que el de 2023, mientras que los montos fueron 44% y 132% superiores, respectivamente, según datos del Instituto Nacional de Carnes (Inac). Estos datos respaldan la promoción que decidió realizar el organismo en ese mercado durante la Copa del Mundo.
“Estados Unidos representó el 32% de nuestras exportaciones de carne en 2025, en volumen. China fue el 38%”, señaló a Agro de Búsqueda el vicepresidente del Inac, Leonardo Bove. Junto con la Unión Europea, son los tres ejes del comercio exterior cárnico uruguayo donde el Inac concentra sus esfuerzos de promoción.
En China y Europa hay años de trabajo consolidado en ferias de alimentación, pero el mercado estadounidense sigue siendo un territorio a explorar, ya que en ese país no se realizan grandes eventos como Sial o Anuga.
El Mundial como plataforma
La Copa del Mundo ofreció una ventana de visibilidad y el Inac decidió aprovecharla. El 17 de junio se celebró en Miami la primera edición del Día de Uruguay en EE.UU., una actividad organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores en el marco del posicionamiento internacional del país vinculado con el torneo.
El Inac participó con Uruguay XXI, el Instituto Nacional de Vitivinicultura y el Ministerio de Turismo, en lo que Bove describió como “una imagen país” de alto perfil diplomático.
El evento congregó a los ministros de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, de Turismo, Pablo Menoni, y de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, al secretario nacional del Deporte, Alejandro Pereda, al embajador de Uruguay en EE.UU., Daniel Castillos, al embajador de EE.UU. en Uruguay, Lou Rinaldi, y a la directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira.
El día anterior, Relaciones Exteriores y Uruguay XXI organizaron encuentros con inversores.
Del VIP a la feria popular. La segunda escala fue Long Island —isla contigua a Manhattan, con alta concentración de comunidades latinas y centroamericanas—, donde el Inac participó del Famous Food Festival, uno de los eventos gastronómicos más relevantes de Nueva York.
El Inac instaló un estand de 18 metros cuadrados con su marca Uruguay Meats y ofreció degustaciones de bife ancho, vacío, entraña fina y picaña, a cargo del chef estadounidense Tim Clowers, reconocido cocinero e influencer (@cookitwithtim).
En marzo el Inac lo había invitado a visitar Uruguay, junto con otros chefs internacionales —de Europa y China—, para que conociera de primera mano la cadena cárnica: los campos, los frigoríficos, los cortes de carne y la cultura.
El resultado fue visible en Long Island. Clowers no solo cocinó, sino que le explicó al público en inglés qué tenía de particular esa carne que estaban por probar. “Era un embajador más”, destacó Bove. Hubo cola constante frente al estand y la gente quería saber dónde conseguir el producto.
Bove recordó que la función del Inac es promocionar la carne, su origen, construir una imagen y generar experiencias, pero el canal de distribución, el punto de venta, depende del sector privado.
En las góndolas
El vicepresidente del Inac y el jefe de Marca del organismo, Andrés Angulo, recorrieron supermercados, boutiques y restaurantes en el sur de Florida para relevar la presencia efectiva de la carne uruguaya en el mercado.
En la cadena Whole Foods de Boca Ratón, en Publix y en el Broward Meat & Fish Market se constató oferta de carne vacuna uruguaya. En el canal especializado, Easy Meats y Campo Meat exhiben productos del país.
Restaurantes como El Gauchito, Gaucho Ranch y La Criolla ofrecen cortes vacunos y ovinos uruguayos en sus cartas.
Una boutique de carnes tiene una heladera exclusivamente dedicada a productos uruguayos, y un operador brasileño coloca en los envases de carne uruguaya la bandera del país. Además, hay restaurantes que ya trabajan con carne de origen uruguayo y evalúan la posibilidad de mencionarlo explícitamente en el menú.
Pero la mayor parte de la carne exportada a EE.UU. va como bloques y trimmings —recortes de bajo valor relativo—, que se utilizan para hacer hamburguesas, y en ese proceso se pierde el origen, sin que el consumidor final sepa de dónde vino.
Cuota y competencia. Uruguay cuenta con una cuota de acceso preferencial de 20.000 toneladas anuales en EE.UU., sin pagar el arancel general del 26,4% que se aplica fuera de cuota. Pero las 128.000 toneladas exportadas en 2025 exceden ese techo.
Bove duda de que en 2026 se repita aquel récord, ya que Argentina sumó una cuota de 100.000 toneladas que se está materializando y la carne australiana —al completar su cuota en China— está comenzando a redirigir su carne hacia EE.UU. De todos modos, estimó que este año Uruguay exportará más de 100.000 toneladas a EE.UU.
La pirámide que cambió
Un fenómeno cultural que Bove consideró una señal alentadora para el posicionamiento de la carne uruguaya es la revalorización nutricional de la proteína animal en EE.UU.
La pirámide nutricional que durante décadas relegó la carne roja fue revisada, y en las góndolas de los supermercados hay etiquetados diferenciados: los envases de carne picada exhiben la proporción carne-grasa como atributo de valor —80/20, 85/15, hasta 93/7—, se destaca si el animal fue alimentado a pasto (grass-fed), si la carne es orgánica, si no se usaron antibióticos ni hormonas.
Y esos son los atributos que la ganadería extensiva uruguaya puede acreditar. Los mensajes de posicionamiento que el Inac desarrolla —Uruguay como productor de carnes de animales criados a cielo abierto, con alimentación predominantemente a pasto, trazabilidad individual obligatoria, libre de hormonas y con altos estándares de inocuidad y sostenibilidad— encajan en esa demanda de un segmento de consumidores que busca calidad certificada y está dispuesto a pagar por ella.