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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“El chanta es un personaje privilegiado en la representación de las clases populares urbanas (del Río de la Plata), responde a la traducción literaria de ‘pícaro’”; “El chanta, el que agranda, el que miente, el que juega de manera demagógica, por su propio relato, el que versiona, de forma interesada su postura, sobre todo cuando posee falta de humildad” (diccionario de la RAE).
El senador Charles Carrera se ha mostrado realmente indignado, lo que se refleja en sus expresiones, que trascribimos en el título de esta carta, por una aparente intervención del exjefe de la guardia personal del presidente Lacalle, para, por medio de una empresa norteamericana, realizar una investigación sobre posibles antecedentes delictivos o con visos de serlo de los senadores Carrera y Bergara. Lo imaginamos en una obra teatral dramática, como Hamlet, en la cual el personaje de la obra se siente traicionado en su concepción moral y se mueve entre dos concepciones sobre su persona, la real y la que proyecta.
El senador entonces intenta despojarse de su forma de ser real, proyectando o intentando proyectar que, ante su concepción moral, fundamentalmente, en la vida pública no deben admitirse hechos que denigren la imagen del servidor público. Escandalizado: “Se rasga las vestiduras”.
Pero hechos son hechos: “Una funcionaria del Ministerio del Interior fue la única persona no autorizada que ingresó a la ficha del senador Carrera en el Sistema de Gestión de Seguridad Pública (SGSP)” (El País, 2/12/2022).
Se realizó una investigación de urgencia y: ¡oh, sorpresa! “La funcionaria afirmó que había entrado al sistema con el objetivo de corregir el nombre de una de las hijas del senador Carrera, información que tenía desde hacía varios años, luego de haber mantenido una charla con el hoy legislador del Movimiento de Participación Popular (MPP), por entonces director de Secretaría del Ministerio del Interior” (El País, 2/12/2022).
En esas declaraciones, indudablemente “sugeridas”, hay errores que las desacreditan por completo:
1) En el sistema donde se registran los antecedentes —si lo hubiere— de las personas que de alguna forma hayan participado en un evento policial, como haber denunciado un delito, haber sido indagado o incluso haber participado en un accidente, no figuran los nombres de los parientes, “elemental, querido Dr. Watson”.
2) El SGSP no permite la posibilidad de editar o modificar los datos, de manera que lo que intentó o declaró hacer la funcionaria no es posible, entró a arreglar algo que no existe, y tampoco —si existiera— es posible.
3) La funcionaria se desempeñó entre 2010 y 2017. Sus declaraciones fueron, indudablemente, una coartada que, por lo pronto, tenía dos problemas. “De hecho, según una resolución del 6 de noviembre de 2014 firmada por Carrera —y a la que accedió El País— la funcionaria, que entonces era agente de segunda, pasó a desempañarse en el Departamento de Seguridad de Secretaría de la cartera”. “Allí estuvo hasta el 14 de febrero de 2020, en esa fecha, pocos días antes del cambio de gobierno, la mujer fue trasladada a las oficinas de la Dirección Nacional de Migración ubicadas en Rivera, de acuerdo a una resolución del director de Secretaría de ese momento, Federico Laca, quien sustituyó a Carrera en 2017. Luego llegó a su destino actual”.
Toda esta novela u obra dramática creada por el senador Carrera intenta transformar el pretendido dramatismo en una total fantasía.
El senador se ha caracterizado en sus intentos de frases inolvidables y por sus agravios permanentes al ministro Heber al intentar tapar la investigación sobre su actuación, en su calidad de secretario general del Ministerio del Interior en un hecho lamentable. En efecto en noviembre de 2012, en una situación ocurrida en la comisaría de la Paloma, donde un ciudadano, ajeno absoluto a los festejos que se realizaban en ese local policial, resultara parapléjico al ser impactado por una bala perdida… Más allá del derecho del ciudadano de reclamar contra el Estado, por los irreversibles daños físicos sufridos, la actuación —entre sombras— del senador Carrera da lugar, correctamente, a que se le investigue, como se está en su curso en el Senado, por los presuntos delitos de abuso de funciones, desvió de poder, fraude y encubrimiento.
Su actuación “humanitaria” en el hecho, hasta que no brinde declaraciones coherentes, nos escandaliza y nos da bronca.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7