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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáVarios hechos de la poliquitiquería y de la sana política. Son comentarios de información que el suscrito extrae de Búsqueda y de informativos radiales y de televisión.
Se fustigan duramente candidatos que acumularán sus votos en las internas y en las definitivas (parlamentarias y presidenciales). Esto es posible porque los que piensan distinto acumulan sus votos y sucederá a posteriori que los que piensan igual estén sentados en bancas opuestas. El Frente Amplio es totalmente heterogéneo, muchas veces consigue el voto decisivo a costa de cruentas negociaciones; siempre ganan los mismos, hay que gastar más de lo conveniente, todo se arregla, no importa, la mina es inagotable.
En el Partido Nacional se da algo parecido pero de otro signo. VEAMOS: Un candidato se sorprende porque el gobierno quiso estar “de los dos lados del mostrador”, pero se olvida de que él estuvo siendo intendente e integrando el gabinete de J. Batlle, con la bandera de su partido, se sumó con entusiasta fervor en la manifestación del FA CONTRA EL GOBIENRO.
En el Partido Colorado se retiró uno de los principales dirigentes, lo que resultó en la consiguiente confusión al querer ocupar el papel protagónico todos los dirigentes de segunda. Ante tal confusión, llamaron al veterano Dr. Sanguinetti, principal promotor del invento de las cinco elecciones. Después de 12 años de vacaciones, la ciudadanía aprobó por escaso margen para disfrutar de espectáculos semideportivos y especular con sus resultados. No se dieron cuenta de lo caro que sale pagar toda esa movilización y de que cada voto válido tiene un impuesto encubierto: cada partido o agrupación que se arregle con sus afiliados, eso sería lo auténtico, se sabe y fue notoria la travesura de votar en broma, y después veremos. Algo va entendiendo la ciudadanía, se ve que va decayendo el número de votantes. ES BUENO PARA LA DEMOCRACIA DESTERRAR ESTE SISTEMA. No vote, son todos parecidos, es bueno darles una lección, quedarnos en casa y con el cuento a otro.
Todos creímos que al reimplantarse la democracia, después de 12 años, nuestros políticos habrían aprendido algo. Vemos que no es así:
Punto 1. Cada partido tenía su registro de “afiliados”, algunos contribuyentes al tesoro partidario. Desde allí salían los convencionales y ellos eran los verdaderos dueños del lema o sublema: ELLOS ERAN LOS QUE DECIDÍAN QUIÉNES INTEGRARÍAN LAS LISTAS DE CANDIDATOS. Hoy, cualquiera vota un candidato en disputa de cualquier partido que posteriormente sabe que no es de su preferencia. Recuerdo que en elecciones pasadas se corrió la voz: “frenteamplistas, voten al Dr. Lacalle porque a ese le ganamos más fácil”. No interesaba la elección interna de su partido, solo pretendían facilitarle al suyo el acceso al poder.
Punto 2. Otro engaño consiste en la creencia de que en octubre se elige al presidente de la República, difícilmente se lograría tal evento, en realidad lo que se elige es, CON CERTEZA, EL PARALMENTO. En la segunda vuelta allí seguramente está su candidato.
Punto 3. Lo positivo sería separar la hoja de votación presidencial de la de los candidatos a cualquiera de las dos cámaras. Si así se hiciera, todo quedaría más claro para el ciudadano, pues si bien es cierto que el presidente es de un partido conocido —electo y en posesión de su cargo—, se debe al Parlamento QUE ES EL REPRESENTANTE PRINCIPAL DE TODA LA CIUDADANÍA.
Punto 4. Referente a las elecciones municipales, no entiendo la razón para complicar las cosas cuando un grupo de vecinos (principalmente en el interior) tiene un candidato fuera de los partidos reconocidos o en alianzas entre grupos distintos con fines concretos que beneficien a sus comunidades.
Mi último reproche a la “clase política”: “primero el país, después mi partido y mi grupo político. Mi persona al servicio del ciudadano”. Perdonen, pero casi siempre se cumple al revés. Lo que no olvido es la lectura de aquel libro de HISTORIA PATRIA de H. D., que al recodar los hechos posteriores a la paz “no había vencidos ni vencedores” y uno de los defensores de Montevideo había gastado de su bolsillo dinero para solventar gastos imprescindibles y cuando se le pidió que pasara la cuenta dijo: “NO LE LLEVO CUENTAS A MI MADRE…”, y no cobró. En ese tiempo, un niño preadolescentes creyó que ese gesto podría repetirse…
Platónico