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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn relación al artículo de Búsqueda (14/11/2013): “Sobre la carrera de Mujica para el Premio Nobel de la Paz”, quiero referir que Mercedes Vigil me envió una carta —similar a la posteriormente publicada en Búsqueda (7/11/2013) — relacionada a una columna mía en medios digitales, titulada: “El Nobel como ‘fenómeno Mujica’”.
Tanto Búsqueda como Mercedes Vigil merecen mi mayor respeto y en mi nota de marras mi crítica era a la postulación de Mujica para esa recompensa. Y sigo pensando que eso es lo importante.
Los Premios Nobel de la Paz han merecido —y con razón— severas objeciones. Por ejemplo, el adjudicado en 1906 a Theodore Roosevelt, el ideólogo de la política del Big Stick (Gran Garrote) y de las invasiones a la República Dominicana y Cuba; sin hablar de la exacción del Canal de Panamá —Buneau Varilla, mediante— y del establecimiento de la base de Guantánamo, por vía de un tratado draconiano, vigente al día de hoy.
Otro ejemplo, el Premio a Barack Obama en 2009, cuando recién estaba traspasando el umbral de la Casa Blanca, sin ningún éxito pacificador destacable en su activo, y con dos conflictos bélicos pendientes: Afganistán e Irak.
Acaso para compensar a la izquierda, en 1994, se le había entregado la presea a Yasser Arafat, financista y docente de extremistas y quizás el terrorista más notorio del siglo XX. Eso sí, compartido con Isaac Rabin y Shimon Peres, como para atenuar el exabrupto.
Y otros fueron censurados por no haber sido otorgados. Así, se le escamoteo el galardón al símbolo mismo del pacifismo, que fue Mahatma Gandhi, pese a haber sido postulado 5 veces.
Entonces, aceptando que Mijaíl Gorbachov envió la nota de presentación, la misma me merece los siguientes comentarios:
1) Escribe Gorbachov al Comité noruego:
“La historia del actual presidente uruguayo José Mujica es un ejemplo vivido del valor de los valores. Desde su juventud fue un dedicado campeón de los ideales de justicia. En esos primeros años, los gobiernos autoritarios de los 60 y los 70 impidieron la posibilidad de cambios sociales, y muchos grupos a lo largo de América Latina acogieron las armas para perseguir su sueño”.
Comento: El “valor de los valores” y el “campeón de la justicia” incluía ser dirigente de un grupo terrorista que mató —entre otros —a 4 soldados indefensos, a un peón de estancia y a un civil que esperaba un ómnibus en la toma de Pando. Cuando empezó a actuar el MLN-Tupamaros el gobierno uruguayo era cualquier cosa menos autoritario y la persecución de “su sueño”, incluía derrocar a un gobierno democrático, por las armas.
2) Sigue Gorbachov: “Mujica se unió a las filas de los guerrilleros y más tarde se volvió un miembro del Frente Amplio. Fue baleado seis veces. Después del golpe militar en 1973, fue sentenciado a una prisión militar, donde cumplió 14 años de condena durante los cuales enfrentó las peores condiciones de humillación, tortura, confinado al fondo de un pozo por más de dos años”.
Comento: Mujica no fue miembro del FA hasta 1989. Gorbachov mezcla épocas y no fue “sentenciado después del golpe militar” sino antes, en plena democracia, porque Mujica nunca luchó contra la dictadura: estaba ya en cautividad cuando empezó. No dudo de las condiciones en que cumplió su condena, en todo caso parecidas a la que soportaron los presos de los tupamaros en la Cárcel del Pueblo.
3) Gorbachov: “...Mujica fue liberado por una amnistía, convencido de que la fuerza de las ideas, la fuerza del humanismo y la paz es el único camino hacia una sociedad más justa. Convencido de que la sangre y el odio no llevarán a nada bueno, creó el Movimiento de Participación Popular, un partido político basado en la ética, en el cambio de valores y particularmente un partido que quería reconciliar a aquellos rivales que se habían estado matando unos a otros en la década previa”.
Comento: Todo este párrafo surge de una interpretación subjetiva y voluntarista de Gorbachov y no de hechos históricos, como que el MPP planteaba la necesidad de que el movimiento “sea revolucionario que luche sin lugar a dudas por la liberación nacional y el socialismo”.
4) Gorbachov: “Al ser electo Presidente de Uruguay en 2010 permaneció fiel a los principios de paz y no violencia. Habiendo heredado un explosivo conflicto entre su país y Argentina sobre plantas de celulosa en el río compartido, Mujica dio audaces pasos diseñados para desactivar ese peligroso conflicto que podría haber escalado fácilmente hacia una confrontación armada”.
Comento: Aquí la desinformación del ex líder de la Perestroika es alarmante. La política de Mujica con Argentina no sirvió para solucionar nada y el conflicto armado solamente existió en la imaginación de Gorbachov (y quizás en la de Tabaré Vázquez).
Es un hecho, el marketing internacional y nacional de los tupamaros es digno de una multinacional de la comida chatarra o del refresco. O acaso es aún mejor, porque vende su producto estableciendo como verdades gruesas mentiras, con la ayuda de historiadores “progresistas”, de militantes fanatizados y de algún desorientado en el tema, como Mijaíl Gorbachov.
Como muestra, nos enteramos por Búsqueda que el embajador Guillermo Pomi dio una charla en la Universidad de Bergen (Noruega) sobre “José Mujica: un caso excepcional de ética política”. Esto realmente es una broma, nada más teniendo en cuenta —entre otras muchas cosas— la ignorancia hacia la voluntad popular (caducidad), la negligencia, al menos, en el manejo de las finanzas públicas (Pluna y otros) y su expresada sentencia definitoria: lo político prima sobre lo jurídico.
Entonces, aunque a Mujica lo haya presentado Gorbachov y quedara supuestamente nominado, eso no atenúa el disparate de la postulación, que recuerda otra del Nobel (para nombrar sólo una más): el Premio a Henry Kissinger (1973), probadamente ligado a regímenes dictatoriales de Latinoamérica, cuando se le acusaba de intervención en varios golpes de Estado en el subcontinente y de estar sindicado como promotor de la Operación Cóndor.
Como que, para el Nobel de la Paz, los extremos se juntan y —a veces— se premian.
Adolfo Castells Mendívil