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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn estos meses de campaña, estamos asistiendo al anuncio de dirigentes colorados y que además se dicen batllistas, de que en lugar de apoyar al candidato colorado a la Intendencia designado por las convenciones departamentales, apoyarán a uno blanco por tener más chance o para evitar un supuesto triunfo del Frente Amplio. O en Montevideo al Ing. Martínez o a Novick en lugar de hacerlo por Dr. Rachetti.
Así lo hicieron el diputado Bianchi en Colonia, parte de los dirigentes de Vamos Uruguay en Florida y en Maldonado de ambos sectores, el multirreincidente en estos temas Zunino en San José y varios más en diferentes departamentos. Y también aparecieron casos en Montevideo como el exdiputado y edil Aníbal Goldofsky que decidió apoyar a Daniel Martínez y otros que se separaron de Batllistas de Ley o Vamos Uruguay (la mayoría de los diputados electos, entre ellos Guillermo Faccello) para apoyar a Novick.
No cabe duda que además de violar la Carta Orgánica, dicha actitud contraría todos los principios éticos que debe regir a quienes hacemos política. La obligación de todo dirigente —y mucho más si es legislador— a diferencia de un “ciudadano de a pie”, es apoyar y luchar por el candidato de su partido y no por el de otro. Hay una competencia interna o proceso electoral del que se fue parte y por ende debe acatar lo que surja de él.
En el caso del diputado Bianchi, por ejemplo, hizo campaña solicitando el voto de los colorados sin decirle a quiénes se los solicitaba, ¡¡¡que en mayo iba a acompañar al candidato de otro partido con lista propia!!! O sea, les ocultó sus intenciones, engañándolos en su buena fe. ¿Cuántos colorados lo hubieran votado de haber sabido esto? Seguramente no hubiera sido electo y nuestro partido tendría una persona leal sentada en la banca representando a Colonia. Lo mismo cabe decir para los diputados de Montevideo y quienes compitieron y por suerte visto su actitud actual, no fueron electos.
El partido ha definido claramente quiénes son sus candidatos y así apoya a Lanz en Florida, Elinger y Schusman en Maldonado, Lago en San José, Edgardo Rostán en Colonia y no a los candidatos blancos. También definió que en Montevideo su candidato es Rachetti, por lo que los diputados que apoyan a Novick están desacatando lo resuelto, para apoyar un candidato “sin ideología”, que nadie sabe a qué partido pertenece y que no representa ni mínimamente los valores y principios de nuestro partido, quien compite con la ventaja de contar con una importante cantidad de dinero para gastar en la campaña apoyando a las listas que lo apoyan.
Obviamente esto no implica condena al ciudadano de a pie que tiene todo el derecho de votar a quien quiera sino a los dirigentes, esos que saben cómo son las reglas cuando arranca el proceso electoral y que tácitamente se comprometen a respetarlo y acompañarlo.
No se puede aceptar que un dirigente vote otro partido por tener más chance de ganar o para que no gane otro o que apoye otro candidato de la Concertación porque no le gustó el lugar que le tocaba en la lista de ediles, la que se formó según resultado de las internas, o que cambien porque dispone de recursos para la campaña. Ello demuestra una mediocridad palmaria y una total falta de ética que esperemos sea sancionado tras las elecciones.
Además no entienden estos dirigentes que con su actitud condenan al Partido Colorado a desaparecer en esos departamentos o incluso en el país, haciendo imposible una recuperación tan necesaria para nuestro país.
Por eso, el próximo 10 de mayo los colorados de a pie debemos votar a los candidatos del partido y empezar con la recuperación camino al 2019.
Carlos E. Benitez