N° 1997 - 29 de Noviembre al 05 de Diciembre de 2018
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMuchas empresas gastan mucho dinero para organizar la fiesta de fin de año. Lo hacen por varios motivos: agasajar a su personal, integrar diferentes áreas, celebrar logros o mejorar el clima organizacional. Pocas lo logran.
Me gustaría compartir algunas sugerencias para hacer de la fiesta empresarial de fin de año una verdadera fiesta y no una cita obligada. He llegado a ver empresas donde hasta “pasan lista” para detectar a los “traidores” que no asistieron.
No organice un día de fiesta al año, cuando los otros 364 son un velorio. Nada más insoportable que el engaño consensuado. No haga como esas familias que no se hablan durante todo el año, pero el 24 de diciembre son todo risas. Aunque falsas. Mejor invierta ese dinero en hacer de su empresa un buen lugar para trabajar. Haga minifiestas durante todo el año: celebre el cierre de un buen negocio, la mejora de un proceso o el cumpleaños de un colega. Hágalo con sandwiches y refrescos, no necesita champagne. Es más creíble, más efectivo y más barato.
Haga de la fiesta un verdadero “encuentro”. Durante el año cada uno trabaja rodeado de las mismas caras y conoce poco a gente de otras secciones. La fiesta de fin de año debería ser una buena ocasión para ello. Sin embargo, es común ver a los de Administración en una mesa, a los de Comercial, en otra y así sucesivamente. “Aburrido”, diría Homero Simpson.
No haga sorteo de premios; premie a quienes lo merezcan. Para ganar un sorteo no hay que hacer méritos, solo tener suerte. Y la suerte no hace al crecimiento de las personas ni de las empresas. Si quiere premiar a alguien, hágalo por sus acciones, sus logros y sus aportes. Además, tenga en cuenta que la ley de Murphy siempre está presente y es probable que el mejor premio sorteado se lo lleve el peor empleado.
Evite los discursos edulcorados. No caiga en lugares comunes ni en mentiras comunes: “Somos una gran familia”. “Sin ustedes está empresa no sería posible”. “Lo más importante de esta empresa es su gente”. Pero en realidad en esa “gran familia” (como en toda familia), hay gente que no se habla, otros que están peleados y no falta quien tenga un amante. Si “lo más importante es nuestra gente”, ¿cómo explica el despido de diez personas que fueron sustituidas por un robot? No sea falso. Y si quiere ser un poco falso, al menos sea creíble.
No ponga la música “al mango”. Usted debería querer que la gente hable entre sí, converse, se conozcan, sepan de sus familias, de su pasado, sus hobbies, pasiones o proyectos. Pero ponen la música tan alta que hace imposible el diálogo. A veces pienso que lo hacen a propósito: ¡justamente para que no hablen!
No organice un baile. Si la fiesta es solo para funcionarios (sin familiares), armar un baile genera problemas. Usted no quiere bailar con la cajera, la jefa de administración o la secretaría, como no quiere bailar con su hermana. El baile siempre trae problemas. Si no lo genera en el trabajo, lo tendrá cuando llegue a su casa oliendo a alcohol y con marcas de labial en la camisa. Evite el baile. Hágame caso.
Ponga menos sillas que invitados. Haga que la gente circule, no que quede atornillada y rodeada de los mismos de siempre. Si es necesario, “fuerce” esos intercambios. Haga networking interno. “Presente” a unos con otros. Verá cómo el lunes por la mañana habrá más sonrisas.
El rol de los jerarcas. Si usted es el dueño, gerente general o director, tiene que estar todo el tiempo recorriendo la fiesta. Relaciónese con aquellos que ve poco durante el año: los choferes, los vendedores, el personal de mantenimiento. Pise el barro. No se quede rodeado de los gerentes con los cuales está todos los días. ¡Es una fiesta, no una reunión del Comité de Gerentes!
Lidere. La gente (“su gente”) lo quiere conocer, ver, hablar, tocar. Como a un político o a un rock star. Usted es su líder y aunque usted no se dé cuenta del impacto que eso puede tener en otros, lo tiene. Por lo tanto, actúe como tal.
Tenga en cuenta que si bien se trata de una fiesta, es una actividad empresarial más. Debe tener un objetivo y debe alcanzarlo. Como todos los demás.
Espero que estas sugerencias le resulten útiles y tenga una efectiva fiesta de fin de año en su empresa. Descuento que así sea y los acompaño levantando mi copa junto a ustedes. ¡Salud!