—Algunos legisladores oficialistas proponen reformar la manera en que son designados los ministros de la Corte, y proponen un sistema que consideran “más transparente y democrático”, donde participe la ciudadanía. ¿Qué opina?
—Algunos legisladores oficialistas proponen reformar la manera en que son designados los ministros de la Corte, y proponen un sistema que consideran “más transparente y democrático”, donde participe la ciudadanía. ¿Qué opina?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Hemos señalado una y otra vez que la designación de los ministros de la Corte es absolutamente democrática. Se designan de la forma que establece la Constitución. Cuando se señala que el pueblo elige a los otros poderes del Estado, nosotros decimos que la única rama que se elige así es el Parlamento. El Poder Ejecutivo no. Se elige por voluntad popular una persona, un integrante y no los otros. El Poder Ejecutivo es el presidente de la República actuando con los ministros respectivos o con el Consejo de Ministros, que son elegidos por el presidente. La elección directa por el pueblo es excepcional. Y esto es diseñado así para dividir el poder. No es un defecto del sistema, es una de sus garantías. Desde hace 230 años, desde quienes diseñaron el primer sistema de separación de poderes que funciona en el mundo, se señaló que la modalidad y tiempo no puede ser similar para las tres ramas de gobierno, porque si no, no tendríamos tres ramas de gobierno. El diseño constitucional democrático se basa en la desconfianza del poder, en dividir el poder. En frenos y controles. En que el poder esté limitado. No que todos elegimos todo. El peligro para los derechos de las minorías o de un individuo, no es solo que algún grupo concentre el poder, sino también en que la mayoría concentre el poder. Porque la democracia no es el gobierno de la mayoría, es el gobierno de la mayoría con las limitaciones que establece la Constitución. El Poder Judicial es absolutamente democrático porque se elige como establece la Constitución. Y el modelo uruguayo, particularmente, es bueno para asegurar la independencia judicial, tanto que somos los segundos en independencia judicial de las Américas detrás de Canadá.