En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Se suele decir que cuando muere un artista de gran popularidad nace la leyenda. No es este caso. El Indio Solari lo es desde hace mucho tiempo
El músico y compositor argentino Carlos Alberto Solari —más conocido por su apodo Indio— durante un show en La Colmena, Olavarria, provincia de Buenos Aires, en la madrugada del 11 de marzo de 2017.
La muerte de Carlos Alberto Solari a los 77 años de edad, conocida en la mañana de este viernes 5, eleva al histórico líder de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota a un grado superior de lo legendario, a esa dimensión mítica que la sociedad argentina le confiere a sus figuras más queridas.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El Indio ingresa hoy –lo reflejan claramente las primeras reacciones ante la noticia– a ese olimpo argento construido por las masas populares en el que están Gardel, Evita, Perón, el Che Guevara y Maradona. Su figura oscilante en el escenario, su efigie calva y con lentes negros, sus letras crípticas y a la vez muestras cabales de auténtica poesía popular, las mil frases que forman parte del imaginario popular de más de una generación, el misterioso aura de Patricio Rey, su sinuosa y esquiva presencia mediática, tatuada en la icónica frase “no televisión”, sus discretos viajes a Nueva York o sus estadías en Montevideo, camuflado bajo un gorro de visera, para darse panzadas de cine o ir a ver murgas al tablado del Albatros. Todo contribuye a la construcción del mito.
Embed - Encuentro con un ángel amateur - Indio (virtual) y LFDAA - A los pájaros 2021
También, por supuesto, la controversia. En el país con el mayor índice de grieta per cápita en todo el planeta -cada dos habitantes se abre una grieta que los divide- por supuesto que una figura tan contradictoria como la del Indio Solari le ha valido una legión de detractores a lo largo de los años. Su carácter mesiánico, su soberbia, sus juicios lapidarios sobre otros fenómenos populares, su vida de millonario recluido en su mansión inaccesible y secreta, las acusaciones de falta de empatía con las familias de las personas que han fallecido o padecido tormentos en las gigantescas “misas ricoteras”, como se llamaba a los recitales de la última etapa de Los Redondos y de estos últimos 20 años como solista, junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Basta ver un célebre video de Roberto Petinatto fustigándolo por su actitud aislacionista y su vocación por facturar, para entender también que la pasión que generó Solari en millones de argentinos (y también en miles y miles de uruguayos) tuvo su contraparte de no pocos y muy furibundos odiadores.
Solari fue encontrado muerto en su casa de Parque Leloir junto a una piscina cerrada. Se presume un resbalón fatal. Poco importan las circunstancias. Había anunciado que padecía Parkinson hace ya 10 años. Si bien la congoja es generalizada, a nadie puede sorprender este desenlace tantas veces anunciado por él mismo. En varios de los extensos reportajes que dio en los últimos años (con Mario Pergolini, Andy Kutnezoff y especialmente con Marcelo Figueras, autor de su gran libro de memorias Recuerdos que mienten un poco (inmejorable título para una biografía) y de varias entrevistas en radio, Solari miró de frente a la muerte, le habló sin eufemismos, se mostró preparado para enfrentar el duro e inexorable deterioro que implica padecer una enfermedad degenerativa. Esa entereza fue su última bandera, que le permitió mantenerse siempre en contacto con su público y mantener su actividad artística, limitada a los confines de su casa y amplificada a la virtualidad de la pantalla, en los recitales de su banda, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Lo que es indudable es que Solari construyó su propia leyenda a base de talento para componer buenas canciones de rock –en gran medida junto al guitarrista de los Redondos, Skay Beilinson– y especialmente gracias a su poder interpretativo. Fue uno de los mayores y mejores frontman de rock de todos los tiempos (incluyendo el rock anglo en esta definición), por su personalísimo, único e inconfundible estilo vocal –lo escuchás dos segundos y es imposible que sea otro que él mismo–, definido por esa impostación aguda de tenor con vibrato corto y tajante, ese timbre matálico que por momentos parece el chirrido de neumático o el aullido de un lobo a la medianoche y siempre está bien afinado. Pero su impronta escénica también se sostiene en su actitud misteriosa, sus movimientos y desplazamientos bajo los focos, su manera de pararse al frente del estrado y mirar al infinito (sin mostrar los ojos, por supuesto), su baile lento, casi sin levantar nunca los pies, y a la vez siempre sensual y sugerente, sus frases y arengas siempre predestinadas a ser eslogan de masas.
Embed - Ji Ji Ji - Estadio Único de La Plata - Indio en Concierto [2008] Full HD
Con estos atributos en el escenario, Solari construyó –junto a Skay y siempre bien sostenido por sus músicos– una obra sólida y trascendente, con decenas de canciones que son coreadas como himnos por miles y miles. Gran parte de su obra con los Redondos (su discografía es sobresaliente salvo en el último tramo, donde las diferencias estéticas con Beilinson se volvieron indisimulables y los discos se desdibujan y se vuelven muy desparejos) es el soporte de un cancionero inmenso: buena parte de las mejores canciones del rock en español están ahí. Luego, con los Fundamentalistas, lógicamente ya no fue lo mismo. Si bien hay grandes temas en los cinco discos que publicó con ellos desde El tesoro de los inocentes, en 2005, es innegable que el repertorio ricotero siguió siendo el sostén de la leyenda, y de su inconmensurable convocatoria.
Uruguay es la segunda patria ricotera. Es el único país fuera de Argentina donde tocaron los Redondos, tanto para 150 privilegiados en Laskina como para cinco mil en el Palacio Peñarol o 40 mil en dos noches en el Centenario, de las que se cumplieron 25 años en abril. En estas horas el Indio es llorado por miles y miles. Cientos de miles. Millones, quizás. Su leyenda ya era poderosa. Y ahora lo será el mito.