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    martes 18 de junio de 2024

    La lección de los veteranos

    Nº 2225 - 18 al 24 de Mayo de 2023

    La última consulta a Rodolfo Arotxarena (Arotxa) en la segunda edición de Desayunos Búsqueda, de la que fue protagonista el 13 de abril, fue qué les preguntaría a los expresidentes José Mujica y Julio Sanguinetti, que serían los próximos invitados de ese ciclo. “¿No quieren volver a tirarse a la presidencia?”, fue la ocurrente respuesta del talentoso caricaturista y pintor.

    Su tono fue de broma y provocó una prolongada sonrisa en el auditorio. Pero, como ocurre con las personas inteligentes y que manejan muy bien la ironía, siempre algo de verdad hay en sus salidas graciosas. Arotxa y muchos otros intelectuales y líderes de opinión tienen la idea de que el nivel de los futuros precandidatos presidenciales está por debajo del de sus antecesores. Sienten que ya no es lo mismo, que se perdió ese magnetismo que generaban o generan los que llegaron a ocupar los principales lugares en la cima de la geografía política local.

    Puede que tengan razón o que el tiempo les termine demostrando algo muy distinto. Eso todavía está por verse. Pero lo que es un hecho irrefutable es que algunos de esos líderes más veteranos, que lograron obtener los mayores laureles a los que podían aspirar, todavía se encuentran muy activos y tienen unas cuantas cosas para decir. Escucharlos al arranque de una nueva campaña electoral siempre es un aporte interesante, que abre un camino desde la sensatez de la experiencia.

    Eso fue lo que ocurrió ayer miércoles en la tercera edición de Desayunos Búsqueda. Con el sustancial agregado de que algunos de los posibles futuros presidentes estaban en la primera fila de la Sala Magnolio para escuchar lo que tenían para decir Mujica y Sanguinetti, dos líderes y representantes de visiones muy distintas de Uruguay, con un pasado que los separa pero con la decisión expresa de dialogar en el presente para mirar hacia el futuro.

    Hay mucho para aprender de ellos. De lo que dicen y también de lo que hacen. Que dos expresidentes tan enfrentados en el pasado se tomen el tiempo para subir a un escenario y someterse a una platea repleta de políticos de primera línea, líderes de opinión, empresarios y periodistas para referirse a lo que une a los uruguayos en lugar de lo que los separa es una señal de que la grieta que muchos alimentan se ve apenas como una rajadura desde las alturas que ellos ocupan.

    Por eso no somos Argentina. No porque seamos diferentes desde el punto de vista cultural y mucho menos porque tengamos orígenes distintos. Al contrario. No hay país más hermanado a Uruguay en el mundo. O, más justo con la historia, lo cierto es que somos parte hasta fundacional de ese conglomerado de provincias que luego terminó siendo un país gigantesco y del que se le desprendió otro pequeño a su costado, sin demasiadas intenciones de ser verdaderamente independiente.

    Pero hay algo muy importante en lo que nos diferenciamos de una forma abismal y Mujica y Sanguinetti son una prueba de ello. Nos queremos y nos cuidamos mucho más entre nosotros. Todavía hay espacio para pensarnos juntos para las cuestiones importantes, para abrir una carretera por la que transite la alta política cuando la situación así lo amerita.

    No siempre es fácil. Pero existe y eso es lo importante. No hay grieta que resista cuando dos líderes tan diferentes pueden hablar civilizadamente de todos los temas y hasta ponerse de acuerdo en algunos de ellos. La confrontación, la anécdota menor, la discusión superficial, todo eso que hoy ocupa muchos de los principales titulares se derrite ante la evidencia de que todavía están muy sólidos los cimientos.

    Esa es la lección que Mujica y Sanguinetti, los caciques con más experiencia de esa tribu de la política uruguaya, tienen para trasmitir a los que vienen a ocupar su lugar. Así lo hicieron en forma expresa en la charla de ayer miércoles y algunas otras veces antes, dando lecciones del valor de la democracia, de lo importante que son los acuerdos políticos en los temas trascendentes y de lo urgente que es salir de la chiquita y empezar a pensar en un mundo que ya está instalado y parece estar divorciado del sistema político, representado tanto por el oficialismo como por la oposición.

    En la coincidencia y también en la discrepancia, es eso lo que se llevaron algunos de los precandidatos presidenciales luego de escuchar a Mujica y Sanguinetti en la tercera edición de Desayunos Búsqueda. La imagen que brindan ellos dos juntos hablando de lo importante es como una vela que nunca se apaga, por más que todo a su alrededor esté oscuro y ventoso. Por delante vienen meses que tendrán días más claros, otros nublados y otros negros y de temporales. Las señales van en ese sentido. No parece que será una campaña por lo alto y mucho menos si se va a alimentar desde las redes sociales.

    La recomendación entonces es que cuando llegan los momentos más oscuros, en la recta final o al principio de la carrera, los postulantes puedan acercarse a esa luz tenue de la vela prendida que alimentan todos los que llegaron a presidentes. No tienen por qué hacerlo por mucho rato. Solo con unos segundos alcanza. Ese es un tiempo más que suficiente para que se den cuenta de que todavía se puede ver lejos.

    Si se quedan demasiado tiempo allí, eso les va a impedir encender otras velas necesarias para el futuro. El pasado, y vaya si los expresidentes lo representan con altura, sirve como para tomar impulso para avanzar hacia el futuro. Eso también es importante. Lo ideal sería que esa vela más antigua sirva para encender otra y otra y así sucesivamente. Que la luz sea utilizada para iluminar el camino hacia adelante y no para quedarse inmóvil a su tibio regazo.

    Todo eso está por verse. Los pingos se ven en la cancha, como dice la sabiduría popular. Desde Búsqueda intentaremos ayudar a que así sea, brindando, como siempre, toda la información que consideremos relevante al respecto. Eso sí, fomentando la excelencia y no haciendo exploraciones subterráneas en la supuesta grieta. Aunque algunos no lo entiendan y traten de encasillarnos en lugares equivocados. No busquen enemigos donde no los hay. Siempre estaremos del mismo lado: eligiendo las palabras como librepensadores, escribiéndolas desde la independencia y haciéndolas latir a través del periodismo.