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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa brillante editorial de la revista galería de fecha 27 de diciembre de 2018, redactada por la Sra. Directora Editorial Adela Dubra, titulada ¿Es necesario que compremos el Museo Gurvich?, abrió una toma de conocimiento, una discusión pública y también expresiones lamentablemente tristes por parte de la representante del gobierno ministra del MEC María Julia Muñoz.
Me gustaría realizar un breve aporte al tema como dirigente político del Partido Nacional (aunque no ocupe cargo, la actividad política es vocación y con la pluma se puede hacer una contribución).
Ante el silencio de muchos, la falta de compromiso, yo quiero dar mi opinión.
El MEC, después de que se expida el Tribunal de Cuentas a principios de febrero, va a adquirir un edificio y se comprarán unas 226 piezas que son la colección permanente que está en el museo.
El Museo Gurvich fue una iniciativa llevada adelante por Martín Gurvich, hijo único del pintor, y la viuda Julia Añorga de Gurvich en 2005 en un local alquilado sobre la Plaza Matriz sin el apoyo del gobierno del Frente Amplio que asumía en ese año. El ministro de Educación y Cultura de la época, Ing. Jorge Brovetto (2005-2008), no entendió junto al presidente Vázquez asumir ningún compromiso económico ni institucional para con el emprendimiento de la familia Gurvich, meramente un “apoyo simbólico”, al decir del propio Martín Gurvich.
Martín Gurvich adquirió un inmueble en la calle Sarandí en 2013, un viejo edificio en desuso que oficiaba como depósito y archivo de las oficinas de Cutcsa en muy malas condiciones y que necesitaba una reforma y remodelación importante donde desde 2015 funciona actualmente.
¿Es mera casualidad que el edificio adquirido haya sido de la empresa de transporte urbano que encabeza el Sr. Juan Salgado, asesor honorario del presidente Vázquez?
Según ha surgido de investigaciones periodísticas, a quienes les debemos tanta información que desconoceríamos si no, se han hecho aportes del gobierno millonarios y que por ejemplo para la refacción, mientras el presupuesto que preveía Martín Gurvich era de US$ 500.000 terminó siendo de US$1.200.000.
Otro gran tema son los recursos con que se maneja la fundación, que, según el hijo del pintor, era en un 50% por aportes, entradas, visitas grupales y otro tanto por subsidio del Estado, en un estimado de $ 3.500.000 por año, lo que según cifras públicas solicitadas ante el Tribunal de Cuentas superó los $ 8.000.000 en 2018.
¿La exigencia de rendir cuentas a los administradores de la fundación, que es una exigencia del Estado para contribuir con ella, existe? ¿Se puede hacer pública como corresponde?
La verdad que en este contexto minimizo que la hija del ministro de Economía Danilo Astori, Florencia Astori, sea la encargada del Departamento de Cultura y Comunicación, porque del nepotismo del Frente Amplio ha sido contundente Raúl Sendic.
Es llamativo también que el exintendente Arana, uno de los integrantes del Consejo de Administración, opine favorablemente a la adquisición cuando debe dar explicaciones del dinero que el Estado ha aportado en estos años antes de seguir dilapidando dineros de la gente, máxime cuando él fue intendente de Montevideo y no se encargó de estos temas. Tuve el honor de ser edil departamental de Montevideo en el período 2000- 2005 por el Partido Nacional y no recuerdo ni a él ni a la entonces secretaria general de la Intendencia, hoy ministra María Julia Muñoz, tener esa vocación cultural, a tal punto que tuvimos el Hotel Carrasco desvalijado perdiendo un acervo cultural e histórico y 8 años cerrado lleno de ratas…
Es importante para mí hacer referencia a quienes considero víctimas de esta situación y son quienes de buena fe han aportado su buen nombre para integrar el Consejo Asesor, como Wilfredo Penco, Julio María Sanguinetti, Enrique Cadenas Boix, Verónica Alonso, Ricardo Pascale y otros…
Particularmente le consulté a mi líder política la senadora Verónica Alonso, de mi Partido Nacional, y me confirmó previo a escribir esta carta que en su caso, y debe ocurrir lo mismo con el resto de los integrantes del Consejo Asesor, carece de información y nunca ha sido consultada por estos temas…
Sería bueno que quienes integran la Fundación Gurvich, así como los miembros de su Consejo Asesor, artistas, directores de otros museos y gestores culturales, participen en la discusión.
¿Quiénes tasaron obras e inmueble y cuál es la razón de que Martín Gurvich acepte realizar el negocio en un 40% del valor tazado? Más allá de una supuesta actitud filantrópica, se deben dar explicaciones…
Por último, un minúsculo comentario sobre la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, quien tildó de “ignorantes” a quienes critican la decisión del gobierno de que el Estado compre el Museo Gurvich.
La ministra hizo referencia a otras compras en el ámbito cultural con una comparación obscena y desproporcionada: “En realidad, cuando se restauró el Solís hubo polémica, porque gente que es ignorante hay siempre, gente que no entiende cómo se hace el acervo cultural de un país. Cuando se terminó el Sodre hubo polémica”.
En esa misma línea que no se adecua a una ministra de Educación y Cultura: “Hay gente y sobre todo, semanarios que tienen revistas, como que uno pensaría que están más vinculados al arte y la cultura y realmente nos ha sorprendido la poca información de la que mostraron para hacer aseveraciones muy incorrectas. O sea, eso sí entra dentro de las fuck news”,
No queda claro si por ignorante o por ordinaria la ministra se refería a las “fake news”.
“Plagas” a cristianos e “ignorantes” a periodistas que sólidamente cumplen su tarea…
Como contribuyente, solo exijo que si el Estado va a proteger a quienes emprendieron un negocio privado aun en el ámbito de la Cultura y no lo pueden seguir, el Estado explique la arbitrariedad de adquirir el paquete completo de dicha actividad y que con otros similares casos se actúe igual…
Dr. Marcelo Maute Saravia